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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Del orgullo al desprecio: Cuando amar lo tuyo es despreciar lo ajeno (y porqué le temo al patriotismo)

Yo soy venezolana

Pude haber sido española, costarricense, estadounidense e incluso portuguesa, ya que los orígenes de mi familia se remontan a todas estas naciones. Alguno de mis antepasados pudo no haber migrado, o pudo migrar a un país distinto, pero el recorrido de mi familia en busca de un futuro mejor me llevo a ese lugar del que he aprendido mucho, ese lugar que me hizo quien soy.&nbsp


Como jugar a la lotería con un globo terráqueo...


El azar de mi nacionalidad no me quita mi orgullo. Vengo de una tierra que me enseñó interminables lecciones, de una ciudad cuyo constante cambio, para bien o para mal, me enseñó mucho sobre adaptabilidad, sobre creatividad, sobre ingenio e inventiva en el día a día. Cosas que solo los caraqueños saben, cosas que solo los venezolanos saben, cosas que nos hacen sobresalir en el mundo.

Según Gustavo Aguado, también caminamos distinto...

Sin embargo, el concepto de nación me va pareciendo cada vez mas obsoleto. No porque no quiera la mía, o porque no quiera la que ahora me recibe y adopto como nuevo hogar, sino porque el patriotismo viene ligado con otro concepto que no le ha hecho mucho bien a la humanidad: el desprecio.

Para mi, el orgullo de ser venezolana quiere decir que recuerdo quien soy, de donde vengo y por que soy quien soy. 

Quiere decir que somos capaces de cosas grandes con nuestras características únicas, así como lo han hecho miles de deportistas, músicos, científicos y diversos profesionales que nos representan en el mundo, y que nos podemos sentir orgullosos y felices de nuestro potencial y nuestros logros. 

Quiere decir que sigo haciendo mis arepas y ofreciéndolas a mis compañeros de trabajo y estudio para mostrarles un pedacito de mi país, y que cada vez que pueda comerme un chocolate venezolano y decir que no hay nada igual, lo haré. 

Y que si aparece un cuatro en escena le tengo que decir
a todo el mundo que eso no es ningún ukulele (¡!)

Quiere decir que mis hijos van a hablar español y van a conocer todo lo que yo conocí, y lo que no. 

Quiere decir que mis nietos también van a hablar español y estar expuestos a mi cultura.

Quiere decir que mis bisnietos, a quienes aspiro conocer, también aprenderán lo que recuerde de todo eso, y así hasta que me dé la vida para perpetuar lo que aprendí siendo venezolana. De ahi en adelante, dependerá de ellos decidir si lo que les enseñé les gusta tanto como para mantenerlo vivo.

Sin embargo, para algunos, ser venezolano, estadounidense, canadiense (o quebequense), finlandés o surafricano se ha convertido en una exclamación de desprecio hacia lo extranjero, hacia lo que no es de mi grupo o no es como yo. Y eso se puede traducir a muchos otros aspectos como la religión, la política e incontables conceptos que dictan nuestra "pertenencia" a determinados grupos.

Y es que el sentido de pertenencia es algo sumamente apreciado por el ser humano, aunque nadie se siente a hablar al respecto. Nadie dice "necesito pertenecer a algo" como quien expresa otras necesidades vitales como "tengo hambre", pero todos lo sentimos. Y muchas veces con mas fuerza que el hambre y la sed, hasta el punto de que "no importa que no tengamos ni para comer, aquí lo que importa es salvar..." nuestro sentido de pertenencia. 



Sin embargo, para quienes expresan su patriotismo de esa manera, su forma de reforzar este sentido de pertenencia es el desprecio hacia el que no es de su mismo grupo y lo hace sentirse "amenazado". Así como algunas personas buscan reafirmar su heterosexualidad hablando mal de los homosexuales. 

Promover o prohibir


En este orden de ideas, la provincia en la que habito vive un momento histórico que puede definir muchas cosas. Muchos pensarían que se trata del debate sobre una ley que busca prohibir el porte de símbolos religiosos a los trabajadores públicos para proteger el laicismo del Estado, en una provincia donde gran parte de los edificios públicos tienen nombres católicos, la Asamblea Nacional ostenta una cruz y el elemento central de su bandera también es una cruz. (Y la autora de este texto es cristiana, criada en el catolicismo, egresada de colegios católicos y de universidad católica)

Otros pensarían que es el siempre presente debate del lenguaje, en una provincia francófona que forma parte de un país anglófono y siente la necesidad de defender su idioma y "protegerlo de la desaparición".



Sin embargo, ambos debates encierran conceptos similares a ese patriotismo descalificativo al que tanto le temo. Especialmente cuando se enfrenta la necesidad de defender el francés con la prohibición o inhibición del inglés, dos cosas que no están remotamente vinculadas. 

Yo estoy de acuerdo con el hecho de que, si habitas Quebec, TIENES que hablar francés. De hecho, yo soy partidaria de que si habitas en cualquier provincia de Canadá, deberías hablar los dos idiomas oficiales de tu país: ingles y francés. Y eso incluye a Quebec.

Si no hablas francés, no puedes ver Chest Bras,
y si no puedes ver Chest Bras, no has vivido.

Sin embargo, la prohibición del inglés esta muy lejos de promover el francés, ya que la gente puede elegir absolutamente cualquier otro idioma del mundo si no se siente atraída por el idioma que se busca promover. Y ese debería ser el esfuerzo principal: la promoción del francés en lugar de la prohibición del ingles. 

Una vez mas, prohibiendo/obstaculizando el ingles y en muchos casos actuando de manera agresiva contra quien lo habla, no estamos enorgulleciéndonos de la lengua francesa sino despreciando e incluso odiando a quien consideramos "el contrario", la lengua inglesa.

Chris Selley - National Post

Muy por el contrario, Estados Unidos logro penetrar el mercado mundial con su cultura y su idioma a través de herramientas tan poderosas como el cine. Si hoy en día a la gente le parece "cool" el ingles, es probablemente a fuerza de tantas películas de Hollywood, extensamente comercializadas en todo el mundo. Por algo, aunque China es ahora dominante en términos económicos, probablemente como lo fue Estados Unidos en su momento, el porcentaje de no chinos que hablan mandarín no se compara ni remotamente con el porcentaje de no nacidos en países anglo que hablan ingles. Sin embargo, en el interior de esta nación también encontramos hoy en día muchas de esas expresiones de "orgullo americano=you foreigners suck".

And also you Americans who don't look like one
(according to my distorted ideas)

Volviendo al punto, esto de los idiomas es, como todo en este mundo, un asunto de marketing. Y eso es lo que me encantaría hacerles entender a quienes luchan por el francés en Quebec. No es que no luchen, es que lo hagan de la manera que mas (y mejores) resultados les va a dar. 

El debate del lenguaje en Quebec es complejo y polémico, aunque para muchos que no han tenido la oportunidad de conocer esta dinámica pueda resultar absurdo que un tema como ese genere tantos desacuerdos y hasta encuentros violentos. Tal vez países como Bélgica o España, donde el debate de los idiomas también es intenso, tengan esta intensidad mas en mente. Pero eso sera tema de otro post.

Retomando lo que nos atañe en este post, el término político o nacionalista puede resultar mucho mas cercano para la mayoría. Y así se vive muchas veces en Venezuela, donde a veces "ser venezolano", "ser chavista" o "ser de oposición", quiere decir que el otro no sirve para nada, que hay que descalificarlo y hasta suprimirlo. Y a eso si que le tengo miedo, porque no hay nada que se perpetúe por mas tiempo que una guerra, sin importar las partes y sin importar si recuerdan la razón por la que están en guerra. 

Quítate tu pa' ponerme yo


Y si algo ha resultado lamentable en estas transiciones republicanas en Venezuela (como ya lo vimos en el pasado en muchas otras naciones), es el hecho de que todos han proclamado igualdad pero han hecho lo mismo: cambiar la relación de poder, dejándola intacta. Destruir los vestigios de la república anterior (físicos, legales y morales) para comenzar una "nueva era" donde los símbolos son diferentes pero, muy en el fondo, nada ha cambiado. 

Y expresemos nuestra tolerancia al otro derribando un monumento erigido a los inmigrantes

Probablemente porque lo que tenemos en la mente es que "nosotros somos los mejores y los demás no sirven, así que hay que anularlos", en lugar de tener en la mente que este sistema de un grupo en el poder y los demás pisoteados realmente no sirve para nada ni va a cambiar nada mientras siga vigente. 

Y el concepto de "patria" lamentablemente nos alimenta esa idea, porque hay un "verdadero venezolano" que puede ser adaptado a cualquier ideología de turno para crear un sentido de pertenencia que permita unirnos en contra del otro, en lugar de unirnos en pro de una mejoría sostenida. 

Después de todo, un enemigo común une mas que cualquier meta intangible, como la prosperidad económica o el bienestar social. 



Por eso, tan orgullosa como me siento de ser venezolana, aunque mi nacionalidad sea producto del azar, me da terror el patriotismo. No solo soy una inmigrante que viene de inmigrantes (concepto que también comienza a sonar obsoleto en el mundo globalizado), sino que hago mi mejor esfuerzo para no caer en la falacia de que el orgullo por tu patria viene inequívocamente ligado al desprecio por el extranjero. 

Es como decir que si amas a tu pareja deberías odiar al resto de las personas. Es simplemente absurdo. Pero muchas veces no es tan fácil ver el absurdo cuando se trata de alguien diferente a uno. Alguien tan diferente que te cuesta entenderlo. Alguien tan diferente que te cuesta verlo como una persona igual a ti. Y eso se extiende a la nacionalidad, la política, la religión, la tendencia sexual y hasta el idioma.

martes, 25 de agosto de 2009

¿Rezar o no rezar? LOE y religión

En medio de esos aspectos sonados de la Ley Orgánica de Educación (LOE), hay uno que me llama especialmente la atención, y es porque no puedo decidir del todo como tomármelo: el asunto de la educación religiosa.

Según la LOE, no se puede impartir educación religiosa en los colegios. Esto ya existe en otros países (como el bipolarmente amado-odiado imperio), y ha hecho tanto bien como mal en la población

¿Quién ha visto laica como yo?

No, en serio. Aunque estudié en un colegio salesiano donde hablaban todo el día de Don Bosco, María Auxiliadora y Domingo Savio, donde nos penalizaban bajándonos las calificaciones si no íbamos a misa en las mañanas (cosa que descubrí luego que es ilegal, por cierto) y estudié en la universidad de los jesuitas, soy muy partidaria de la educación laica.



Resulta que yo soy cristiana, pero la educación me quería meter el catolicismo en el tuétano. El día del ensayo preliminar a la comunión, organizado por el colegio donde estudié mi primaria, entró una mujer apedreada a la iglesia pidiendo ayuda. El padre que oficiaba la misa-ensayo la mandó a echar.

Luego, cuando estaba en bachillerato, ese padre apareció en una cadena dando una misa que más parecía discurso político a favor del gobierno, la cual marcó el inicio de su carrera política en pro de la revolución. Lo más curioso es que ese padre era un exiliado cubano, cuyos padres hicieron grandes esfuerzos para sacarlo de la isla cuando era niño. Por mí lo han podido dejar para que se divirtiera con su revolución bonita.



El caso es que ese episodio en particular y muchos otros me decepcionaron de la iglesia y sus directivos. Cuando Juan Pablo II murió, el vaticano eligió para sucederlo a un cardenal alemán radical que acababa de decir que el único camino verdadero era la religión católica y que prácticamente las demás religiones apestan. Entonces, mi decisión fue ratificada una vez más: la misa no es para mí; los curas, tampoco.



Pero más allá de mi decisión personal de separarme enfáticamente del catolicismo y de no disfrutar para nada la educación religiosa del colegio, hay un aspecto que me hace dudar cuando me proponen (o mejor dicho, me imponen, porque nadie me preguntó) eliminar la educación religiosa de los colegios: el estado de la sociedad.

El estado de desecho

Porque esto ya no puede ser un estado de derecho, ni mucho menos una saludable sociedad. Por eso, sigo pensando que la educación religiosa, además de ser ofensiva para los no católicos, tiene su dosis de necesaria para la sociedad actual.

Los romanos, férreos perseguidores de los cristianos, terminaron teniendo en medio un pais pequeñito pero multimillonario llamado Vaticano, la santa sede de la iglesia católica. Más allá del contexto histórico, desde el punto de vista social, a la Roma colapsada socialmente, carente de valores, le sentó muy bien una religión que para el momento era restrictiva y moralista.



Aunque no es lo que propongo, sí creo que la escasísima educación en valores que le queda a los niños de hoy viene promovida principalmente por la iglesia católica. Y si la sociedad está tan mal aún contando con esa opción, no me imagino como será cuando ésta ya no exista.

Salad bar incompleto

Lo peor de mi indecisión es que el punto de equilibrio prácticamente no existe. Defendería que los padres tuvieran la opción de elegir si inscribir a sus hijos en un colegio católico, pero en realidad el contexto no les permite prácticamente otra opción.

Si usted, padre o madre, quiere inscribir a su hijo en un colegio laico, hinduista, protestante, musulmán o de cualquier otra religión, no tendría muchas opciones. Probablemente no tenga ninguna, y si es judío, tendrá solo una. Si al menos hubiese más variedad de opciones fuera de la católica, no me molestaría tanto la educación religiosa en los colegios. Incluso, si en los colegios se enseñaran todas las religiones, me molestaría aún menos.

Después de todo, a la edad a la que recibimos el bautismo no es mucho el criterio que tenemos. Ese acto es como la promulgación de la LOE: alguien decidió por ti, no te preguntó y te la tienes que calar hasta que te rebeles contra lo establecido.

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lunes, 18 de mayo de 2009

Escándalos sacerdotales y prioridades sociales: padre Alberto vs. perversiones reales

Muchos ya se habrán enterado por TV, por internet o por la vecina fastidiosa del escándalo desatado en USA cuando encontraron al padre Alberto Cutie (televisivamente famoso, al estilo del padre Pablo criollo en otros tiempos) en la playa, acurrucado con una mujer.

Una de las "escandalosas" fotos

En el momento del "meeeega escándalo", dos cosas se disputaban el primer lugar en mi mente. Por un lado, mi cada vez más marcado carácter laico; por otro y nada contradictorio con el anterior, la escala de valores de nuestra sociedad, y cómo ésta se deja escandalizar por lo trivial más que por lo verdaderamente importante.

El padre Alberto

Curas de verdad

No entiendo como un sacerdote está capacitado para dar consejos sobre la familia cuando ni siquiera tiene una. No diré que un hombre sin un matrimonio e hijos está incompleto, pero un hombre sin LA ALTERNATIVA de tener matrimonio e hijos sí está incompleto.

Cuando Jesús vino al mundo, quería que nosotros fuésemos buenos judíos. Como siempre, alguien llega a tergiversarlo todo, y terminamos siendo cristianos no tan buenos. Igualmente, el celibato es un poco sacado de la manga, y pareciera responder a una creencia que se suponía ya desterrada: que el sexo y la relación de pareja en general es algo pecaminoso.

A mí me da mucha risa el cuento del pecado original. A quienes decían -o dicen- que el pecado original fue el sexo, siempre les he preguntado, ¿entonces como se supone que nos ibamos a reproducir?, ¿es pecado tener intimidad?, ¿es pecado tener familia, con lo mucho que la defiende la iglesia?. ¿No podríamos pensar que simplemente se trata de una historia de desobediencia?

En fin. Le tendría más respeto a un cura que me diera consejos sobre la vida si él tuviese que lidiar a diario con las mismas cosas que enfrento yo: enamorarse, pensar si es la persona correcta o no, establecer una relación de pareja, casarse, tener hijos, problemáticos o no, tener crisis matrimoniales y esas cosas que hoy en día los sacerdotes juzgan sin saber de lo que están hablando.

La escala de valores y por qué esto no es tan grave

Ok. El sacerdocio exige celibato y a este padre no le salió muy bien. Sin embargo, me parece menos grave que un sacerdote tenga relaciones con una mujer mayor de edad y en plenas facultades físicas y mentales, a que lo haga con menores.

Napoleón Sasso, culpable de abusar de 5 niñas de entre 5 y 12 años que asistían al comedor de su iglesia

En el mundo existen cientos de casos de religiosos pedófilos que han abusado de niños de su comunidad. Sin embargo, la sociedad nunca ha armado con ellos un escándalo tal como el del padre Alberto. ¿Es porque el padre Alberto sale en TV y los demás no?

Entonces, no entiendo la escala de valores de esta sociedad. Al menos esa mujer eligió estar con el padre Alberto, y tenía plena capacidad de decisión para hacerlo. En cambio, los cientos -o quizás miles- de niños abusados por religiosos pedófilos no eligieron eso, o fueron sentimentalmente manipulados para terminar envueltos en una de las peores perversiones de la humanidad.

Por hechos como este no le presto demasiada atención a la opinión pública. Si las personas que hoy están protestando frente a la iglesia del padre Alberto porque lo vieron con una mujer en la playa se hicieron las locas cuando estos casos de pedofilia salieron a la luz, creo que no merecen demasiada atención.

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miércoles, 6 de agosto de 2008

Catolicismo en el país más incrédulo del mundo (featuring: el Chapulín Colorado)

Se supone que acá en Venezuela hay mayoría católica. (Cuando intenté escribir católica cometí un typo y escribí católoca, ¿relevante?) A su manera, cada quien va a la iglesia cuando se le ocurre, comulga, se confiesa (sí, en ese orden) y dice el credo y el yo pecador.


Curiosamente, la política demuestra que un gran sector del país está inundado por una incredulidad que no sé a qué se podría atribuir.

Cuando Chávez propuso la Ley de Tierras, y todo el mundo se alarmó ante las posibles expropiaciones, una gran masa salió exclamando desde sus casas "no vale, yo no creo que vaya a hacer eso, no creo que lo dejen..."

Cuando el mesmo dijo que iba a botar a media PDVSA, otra multitud dijo "nooooo vale, yo no creo que lo dejen, aquí la gente se arrecha y no lo deja"


Luego, cuando dijo que cerrarían RCTV, "yo no creo que lo dejen, aquí todo el mundo ve ese canal"

Cuando lanzó la reforma, la perdió y dijo que la metería como fuera, con vaselina si era necesario: "yo no creo, ya la gente se despertó, no creo que lo dejen"

Cabe acotar que ya tenemos unos 8 años con ley de tierras y cantidad de expropiaciones, ni recordarles el desastre que se hizo con PDVSA, RCTV ya cumplió un año fuera de señal abierta y nos acaban de meter 26 leyes en Gaceta a punta de vaselina habilitante.

Mientras, las multitudes que se empeñaban en decir "de este año no pasa" han dejado de creer, al hacer la profecía por más de seis años seguidos y ver que no pasaba nada.

Me pregunto cómo el catolicismo, una religión basada en un 80% en cosas que no puedes ver ni comprobar, tuvo tanto éxito en una sociedad tan incrédula como esta. Irónico, ¿no?


Podría atribuirle esa incredulidad venezolana al síndrome del Chapulín Colorado. Ese "no vale, yo no creo" sucedido por una inactividad completa, es equivalente a cuando el Chapulín se va a enfrentar al malo y, por temor a ir, hacer algo y que lo jodan, dice: "si vooooy"


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miércoles, 23 de abril de 2008

Algo de fe

Tengo cosas interesantísimas qué contar sobre el calentamiento global y el día de la tierra. Hoy estuve en unos eventos al respecto y traigo cosas de que compartir. Pero en estos momentos tengo humor de escribir sobre otras cosas. No me culpen.

Comencé desde mí con ese "no me culpen". Personal. Abierto. Es que me estoy confesando. Hoy me dio por hablar de un tema muy relacionado con la fe. O así parece.

Hay quien cree que si piensas mucho en alguien, te lo encuentras. Que si crees mucho en algo, se te da. Que si rezas 100 padres nuestros y 100 aves marías, se te da el milagro.

La "reiteración" es uno de los más populares canalizadores de fe. Repetir oraciones, coleccionar fotos, afiches, pendones, postales y motivos de tu artista favorito, leer y leer en voz alta ese párrafo que te quieres tatuar en el cerebro para el examen. Incluso creo que los coleccionistas, más allá de su afición, están buscando algo. A lo mejor las miles de chapitas, barajitas, tazos, estampillas o monedas representan o buscan algún deseo oculto del alma.

Siempre escribo desde el alma, siempre la palabra es cárcel y libertad de mi idea. Pero hoy particularmente siento más esa escritura desde adentro. Hoy quiero tener fe, reiterar y pedir algo yo también.

Mi reiteración se traduce en obtener 50 comentarios en este post. No para aumentar el tráfico de mi blog. No para romper un récord personal. No para alardear. Sólo para pedir algo desde lo más profundo. Sólo para prometer y cumplir algo, y para conectarme con esa fuerza en la que millones de personas creen.


viernes, 21 de marzo de 2008

Algo de asco santo

La tele nos bombardea con la semana santa, sus devotos y sus absurdos. En una encuesta que realizara Globovisión a los transeúntes sobre el significado de estas fechas, una señora respondió que la semana santa es como un 31 pero sin beber. Otro entrevistado aseguró que haría todo lo posible, lo que estuviese a su alcance, para ir a misa (como si eso ameritara subir el pico El Aguila parado de manos)

Estemos claros. Para la mayoría de la población, semana santa es un puente. Para otros, una época llena de misticismo, digna para aglomerarse en la iglesia Santa Teresa a pagar promesas. Ya di mi opinión al respecto en uno de mis primeros posts en este blog: No pague su milagro... inviértalo y multiplíquelo.

Más allá de eso, tuve que ver como el papa Benedicto XVI cumplía con la milenaria tradición del lavatorio de pies: él, con su atuendo de miles de euros lavaba los pies de 12 sacerdotes con atuendos de miles de euros, utilizando para ello implementos de oro sólido. Todo esto para demostrar su humildad.

¿Humildad?

La Iglesia Católica nada en ostentaciones de oro, piedras preciosas, telas costosas y demás implementos que ayudarían a mantener a todos los niños en situación de calle de sus comunidades. El Vaticano está lleno de incontables riquezas materiales que nada tienen que ver con la espiritualidad de la que tanto se habla, y que nada útil hacen allí.

No soy católica, pero por muchos años fui criada en el catolicismo por imposición escolar (práctica frecuente y perversa en este país) Me terminé de desencantar el día antes de mi bautismo, en la iglesia La resurrección, en Ruiz Pineda. Ensayábamos el acto y apareció una indigente apedreada pidiendo ayuda, a la que el padre que me bautizó mandó a echar de la iglesia. ¿Acto de buen cristiano? No lo creo.

El caso es que entiendo aquello de lo que hablo desde la vivencia personal. Simpatizo un poco con los Franciscanos, pero el clero en general me causa náuseas. Aún así, no invado la Conferencia Episcopal ni rayo graffittis en iglesias, porque entiendo que para el 80% de los venezolanos, éstas tienen un gran significado. Incluso a mí me agradan, únicamente desde el punto de vista arquitectónico y hasta sociológico-antropológico.

Para mí, la semana santa se volvió un puente más. Creo en Cristo, pero no en todo lo que lo rodea hoy en día. Mi creencia se queda entre él y yo.


viernes, 14 de marzo de 2008

Veto a la iraní

Mi café matutino vino con revelaciones. No me metí a leer la borra del café, pero sí a leer los titulares de la prensa y a ejercitar el cerebro adormecido, recién sacadito de la cama.

En Irán se está eligiendo el parlamento. Somos dos naciones lejanas, tenemos en común la inflación y el desempleo, pero nos separa una brecha históricamente fuerte: la religión. Ellos son mayoritariamente islámicos y nosotros mayoritariamente católicos.

En algún momento los llamados países árabes fueron los más desarrollados de la historia, responsables por muchos de los avances de la civilización. Lamentablemente, las creencias religiosas fueron tan fuertes que terminaron por estancarlos.

Está comprobado que las religiones tienen que ver con el desarrollo de las regiones. Esto parece más que obvio al pensar que ellas marcan las pautas de la vida de sus creyentes. Siempre pongo como ejemplo el libro Etica protestante y espíritu del capitalismo, donde se demuestra la influencia de la religión protestante en el surgimiento de las naciones capitalistas, hoy en día potencias mundiales.

El caso es que nosotros, cristianos, católicos y afines, después de muchos años y muchos muertos llegamos a la sabia conclusión de separar la religión de la política. Nos ayudó esa milagrosa frase de Cristo de "Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", pero lo conseguimos finalmente. A pesar de todo, la religión sigue siendo poderosa, pero en teoría nadie anda mezclando la gimnasia con la magnesia.

Los países islámicos se han caracterizado por tener bien mezclados estos dos sectores de la vida. Actualmente, la población comienza a despertar hacia el ideal de separar estado y fe, pero los líderes parecen querer asegurarse de que no suceda.

En las elecciones del parlamento islámico fue vetado el 40% de los candidatos "según su compromiso con la República Islámica, su líder supremo y el Islam"

Lo más triste de todo es que la frase nos suene familiar. Para las próximas elecciones de gobernadores y alcaldes apareció la llamada lista de inhabilitados políticos, la cual parece cumplir al pie la frase anterior pero con otros términos.

Cabe destacar que uno de los muchos que figuran en esa lista es Leopoldo López, el alcalde del único municipio de Caracas que se acerca a las nociones de primer mundo, ese en el que les comentaba que la gente no comete infracciones por miedo a ser multada, donde se recoge la basura como debe ser, puedes caminar tranquilamente a las 3 de la mañana, hay vigilancia policial, actividades culturales y deportivas seguras... ese donde es una maravilla vivir a pesar de ser zona sísmica.

Yo toda la vida he soñado con vivir en Chacao, ya que parece ser el único sitio que funciona. Ahora, si López pudiera ser alcalde mayor y exportar sus buenas políticas, no tendríamos necesidad de sobrepoblar Chacao sino que podríamos seguir donde estamos y vivir medianamente bien.

Pero claro, Leopoldo está inhabilitado. ¿Será por su "compromiso con la República Islámica, su líder supremo y el Islam"? ¿O sólo porque tiene mucho chance de ganar?

El mundo es un pañuelo. Está comprobado.


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