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viernes, 4 de octubre de 2013

Mariana Rondón vs el Gobierno (y como una crítica contra la intolerancia es recibida con intolerancia)

Foto: El Universal
Ya se nos ha hecho costumbre ver a decenas de artistas y deportistas triunfar en el exterior, apoyados con fondos del Estado, y gritando Patria, Socialismo o Muerte (o la nueva versión post enfermedad del líder, Patria socialista y vida), hacer el clásico puño en mano o cualquier otra demostración de apoyo al Gobierno.

Sin embargo, cuando Mariana Rondón se destacó por su película Pelo Malo y decidió emitir una crítica hacia la intolerancia que se vive en Venezuela, que según ella (y según muchos otros que no han sido escuchados) viene promovida desde el Gobierno, las cosas cambiaron.

 Muchos oficialistas, al igual que muchos medios de comunicación del Estado (no del Gobierno, del Estado) estuvieron inmediatamente listos para criticar como Mariana “muerde la mano que le da de comer”. Al momento, miles de declaraciones en su contra surgieron por parte de artistas afines al Gobierno. Y miles de medios de comunicación del Estado se hicieron eco de estas citas.

Publicación contra Mariana Rondón en el sitio web del SibCi

Muchos oficialistas hicieron lo propio, replicando estos enlaces y expresando su indignación. Así como en su momento, muchas personas de oposición expresaron su indignación de ver a Gustavo Dudamel haciendo el puño en mano durante un concierto en el exterior, o luego de ver a Pastor Maldonado diciendo Patria socialista o muerte (otra de las múltiples versiones de esta frase) en cada oportunidad que se le presenta.

Sin embargo, hay ciertas razones por las cuales ninguno de los dos sectores "debería" sentirse indignado por ninguna de las dos manifestaciones, que responden a preferencias individuales.



1. El arte y los deportes no los financia el Gobierno, los financiamos los venezolanos 


Los fondos del CNAC, Villa del Cine y afines, para sorpresa de muchos, no vienen del bolsillo de Nicolás Maduro ni de ningún otro funcionario gubernamental. Hasta donde tengo entendido en mi modesto conocimiento, vienen de diversas fuentes como porcentajes que se le cobran a las casas productoras registradas sobre sus ganancias brutas, de impuestos, de diversos orígenes donde al final quien verdaderamente está pagando por las películas es el país entero.



Cuando hablamos de "financiado por el Gobierno", esto no es mas que una falacia para "financiamiento del Estado", ya que nos cuesta mucho creer que algún funcionario venezolano ganó de manera legitima millones de dólares, los sacó de su bolsillo y decidió invertirlos en cine. Si es así, quisiera ver las pruebas y que estas se hicieran publicas.

La película de Mariana, la participación de Maldonado en la Fórmula 1, el Sistema Nacional de Orquestas (Fesnojiv). Nada de esto lo financió Maduro, ni el Gobierno.


Todo esto fue financiado por los venezolanos a través de instituciones del Estado que, por contrato social, aceptamos que nos representen.

Pero, al fin y al cabo y aunque muchos lo olviden, las instituciones del Estado son administradoras de nuestros recursos, no casas reales que nos mandan para que nosotros obedezcamos dócilmente y que son propietarias de las riquezas que generamos con nuestro trabajo.

En un ejemplo micro, los impuestos que pagamos a través del ISLR, del Fonprocine, del IVA siempre presente en todo consumo que hacemos, por pequeño que sea, es como el pago de la cuota del condominio. La cuota del condominio no le pertenece al administrador del edificio, nos pertenece a todos los que habitamos el edificio, quienes hicimos una convención de pagar este porcentaje para que fuese administrado por la persona a la que elegimos, el administrador, para financiar los gastos comunes del edificio (electricidad, mantenimiento, limpieza, etc.)



2. Los artistas representan al país, no al Gobierno 


Una vez establecido que los artistas son financiados por el país, por sus ciudadanos, y no por el Gobierno de turno, lo mas lógico sería que estos representen al país, no al Gobierno.

En diversas elecciones se ha comprobado que el país está dividido en dos tendencias políticas (por cierto, ambas con el derecho de existir y expresarse) Gran parte de los artistas que son financiados con el dinero de estos ciudadanos (de ambas tendencias, porque ambos pagan impuestos o pagan entradas al cine con impuestos, o consumos con impuestos, de los cuales un porcentaje puede terminar en estos fondos) expresan en el exterior posiciones favorables al Gobierno, y el Gobierno dice que esto debe ser aceptado.

De la misma manera, ya que este dinero proviene de todos los ciudadanos, me parece apenas saludable que una, aunque sea UNA artista haya representado a la otra mitad de la población que paga estos fondos de ayuda a los artistas expresando su opinión, que es tan válida como la de todos los demás.

Una saludable y equilibrada representación del país en el exterior incluye artistas que gritan Patria, socialismo o muerte (o cualquiera de sus variedades) y artistas que expresan su desacuerdo con el Gobierno. Porque así esta compuesto nuestro país en realidad. Por ello, una representación únicamente pro gubernamental o una completamente anti gubernamental no es una verdadera representación de la Venezuela dividida que es una realidad innegable.


3. La mejor muestra de la intolerancia que denuncia Rondón es la respuesta recibida tras sus declaraciones 


Luego de las declaraciones de Mariana Rondón, diversos medios de comunicación del Estado (Estado, no Gobierno), también financiados por todos los ciudadanos, expresaron su indignación y desacuerdo con las opiniones de la cineasta. Básicamente, estos medios y sus voceros criticaron, como señalé anteriormente, que ella “muerda la mano que le da de comer”.

No solo está establecido que no es “la mano del Gobierno” la que “da de comer” a Rondón, sino todas nuestras manos las que la han apoyado para llevar adelante un proyecto exitoso. Pero hay algo más:

Si el Gobierno quería demostrar a Mariana Rondón, a Venezuela y al mundo que es tolerante, debió comenzar por tolerar y escuchar sus críticas en lugar de atacarla y utilizar los medios del Estado para decirle “equivocada e ingrata”. 

Una excelente demostración de parte del Gobierno hubiese sido invitarla a conversar y discutir ambas visiones de país, en lugar de abusar de los recursos del Estado para recibir con intolerancia su denuncia contra la intolerancia.

 El Gobierno tenía la oportunidad de oro para demostrar que no era lo que Mariana Rondón decía en el exterior. Sin embargo, no hicieron sino reforzar su denuncia. Y el mundo entero está ahí para verlo.


4. La victoria podrá ser posible gracias al financiamiento, pero es imposible sin el trabajo y el talento del equipo de Pelo Malo


Miles de cortos, medios y largometrajes han sido financiadas por el CNAC. Solo los mejores han logrado destacar en el exterior. Y en esta muestra de intolerancia del Gobierno pareciera haber un empeño en reducir el enorme trabajo y talento demostrado por el equipo realizador de la película Pelo Malo.



Es cierto que, muy probablemente, sin el financiamiento del CNAC, Villa del Cine o cualquier otro organismo del Estado, la película no se hubiese podido hacer, hubiese costado mucho más hacerla, o se hubiese hecho con una menor calidad de producción.

Esto también en parte porque en Venezuela no existe una oferta diversa de fuentes de financiamiento para el cine, sino una fuerte dependencia del Estado, como pasa en muchos otros sectores de la economía y la vida nacional. Muchos han buscado alternativas de coproducción en el exterior, no sólo para completar fondos ya obtenidos con el CNAC sino como alternativa a esta institución.

Sin embargo, dentro de la fortuna que es para este equipo contar con estas fuentes de financiamiento a las que aportamos todos los venezolanos, la película no está destacando en el exterior porque tiene fondos del CNAC, sino porque es una buena película.

Las películas no son premiadas con base en el presupuesto sino en la calidad. 


5. El Centro Nacional AUTÓNOMO de Cinematografía 


Ese es todo el título. Y esa es toda la explicación.




6. Se suponía que la V República era diferente a la IV República. No el mismo sistema con diferentes caras 


Bastante daño le hizo al país la IV, cuando no se escuchaban las opiniones contrarias. Y suelo ser muy critica de esto porque muchos tienden a idealizar los años anteriores pensando que "todo tiempo pasado fue mejor", olvidando que muchos estaban en una muy mala situación en ese momento y muchos otros ni siquiera lo notaban, dando origen a la intolerancia y alejamiento actual que denuncia Mariana.

Los que votaron por la V República, (entre los cuales NO me incluyo, no sólo porque era menor de edad en 1998 sino porque nunca creí que las promesas hechas fueran a cumplirse) votaron por un cambio de sistema, no por un cambio de opresores.

El primer paso es reconocer los errores de la IV. Y de eso hemos tenido bastante, incluso en los medios del Estado.

El segundo paso es reconocer que nada ha cambiado, y que el hecho de que los recursos del Estado sean utilizados para humillar, descalificar y amedrentar a una cineasta que expresa una opinión contraria es una demostración de ello.

Cambiemos de sistema, no solo de opresores. Busquemos la igualdad, no busquemos ser los que pisemos al otro. Sobre todo, busquemos la tolerancia, no el discurso mientras se tira la piedra y se esconde la mano.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Del orgullo al desprecio: Cuando amar lo tuyo es despreciar lo ajeno (y porqué le temo al patriotismo)

Yo soy venezolana

Pude haber sido española, costarricense, estadounidense e incluso portuguesa, ya que los orígenes de mi familia se remontan a todas estas naciones. Alguno de mis antepasados pudo no haber migrado, o pudo migrar a un país distinto, pero el recorrido de mi familia en busca de un futuro mejor me llevo a ese lugar del que he aprendido mucho, ese lugar que me hizo quien soy.&nbsp


Como jugar a la lotería con un globo terráqueo...


El azar de mi nacionalidad no me quita mi orgullo. Vengo de una tierra que me enseñó interminables lecciones, de una ciudad cuyo constante cambio, para bien o para mal, me enseñó mucho sobre adaptabilidad, sobre creatividad, sobre ingenio e inventiva en el día a día. Cosas que solo los caraqueños saben, cosas que solo los venezolanos saben, cosas que nos hacen sobresalir en el mundo.

Según Gustavo Aguado, también caminamos distinto...

Sin embargo, el concepto de nación me va pareciendo cada vez mas obsoleto. No porque no quiera la mía, o porque no quiera la que ahora me recibe y adopto como nuevo hogar, sino porque el patriotismo viene ligado con otro concepto que no le ha hecho mucho bien a la humanidad: el desprecio.

Para mi, el orgullo de ser venezolana quiere decir que recuerdo quien soy, de donde vengo y por que soy quien soy. 

Quiere decir que somos capaces de cosas grandes con nuestras características únicas, así como lo han hecho miles de deportistas, músicos, científicos y diversos profesionales que nos representan en el mundo, y que nos podemos sentir orgullosos y felices de nuestro potencial y nuestros logros. 

Quiere decir que sigo haciendo mis arepas y ofreciéndolas a mis compañeros de trabajo y estudio para mostrarles un pedacito de mi país, y que cada vez que pueda comerme un chocolate venezolano y decir que no hay nada igual, lo haré. 

Y que si aparece un cuatro en escena le tengo que decir
a todo el mundo que eso no es ningún ukulele (¡!)

Quiere decir que mis hijos van a hablar español y van a conocer todo lo que yo conocí, y lo que no. 

Quiere decir que mis nietos también van a hablar español y estar expuestos a mi cultura.

Quiere decir que mis bisnietos, a quienes aspiro conocer, también aprenderán lo que recuerde de todo eso, y así hasta que me dé la vida para perpetuar lo que aprendí siendo venezolana. De ahi en adelante, dependerá de ellos decidir si lo que les enseñé les gusta tanto como para mantenerlo vivo.

Sin embargo, para algunos, ser venezolano, estadounidense, canadiense (o quebequense), finlandés o surafricano se ha convertido en una exclamación de desprecio hacia lo extranjero, hacia lo que no es de mi grupo o no es como yo. Y eso se puede traducir a muchos otros aspectos como la religión, la política e incontables conceptos que dictan nuestra "pertenencia" a determinados grupos.

Y es que el sentido de pertenencia es algo sumamente apreciado por el ser humano, aunque nadie se siente a hablar al respecto. Nadie dice "necesito pertenecer a algo" como quien expresa otras necesidades vitales como "tengo hambre", pero todos lo sentimos. Y muchas veces con mas fuerza que el hambre y la sed, hasta el punto de que "no importa que no tengamos ni para comer, aquí lo que importa es salvar..." nuestro sentido de pertenencia. 



Sin embargo, para quienes expresan su patriotismo de esa manera, su forma de reforzar este sentido de pertenencia es el desprecio hacia el que no es de su mismo grupo y lo hace sentirse "amenazado". Así como algunas personas buscan reafirmar su heterosexualidad hablando mal de los homosexuales. 

Promover o prohibir


En este orden de ideas, la provincia en la que habito vive un momento histórico que puede definir muchas cosas. Muchos pensarían que se trata del debate sobre una ley que busca prohibir el porte de símbolos religiosos a los trabajadores públicos para proteger el laicismo del Estado, en una provincia donde gran parte de los edificios públicos tienen nombres católicos, la Asamblea Nacional ostenta una cruz y el elemento central de su bandera también es una cruz. (Y la autora de este texto es cristiana, criada en el catolicismo, egresada de colegios católicos y de universidad católica)

Otros pensarían que es el siempre presente debate del lenguaje, en una provincia francófona que forma parte de un país anglófono y siente la necesidad de defender su idioma y "protegerlo de la desaparición".



Sin embargo, ambos debates encierran conceptos similares a ese patriotismo descalificativo al que tanto le temo. Especialmente cuando se enfrenta la necesidad de defender el francés con la prohibición o inhibición del inglés, dos cosas que no están remotamente vinculadas. 

Yo estoy de acuerdo con el hecho de que, si habitas Quebec, TIENES que hablar francés. De hecho, yo soy partidaria de que si habitas en cualquier provincia de Canadá, deberías hablar los dos idiomas oficiales de tu país: ingles y francés. Y eso incluye a Quebec.

Si no hablas francés, no puedes ver Chest Bras,
y si no puedes ver Chest Bras, no has vivido.

Sin embargo, la prohibición del inglés esta muy lejos de promover el francés, ya que la gente puede elegir absolutamente cualquier otro idioma del mundo si no se siente atraída por el idioma que se busca promover. Y ese debería ser el esfuerzo principal: la promoción del francés en lugar de la prohibición del ingles. 

Una vez mas, prohibiendo/obstaculizando el ingles y en muchos casos actuando de manera agresiva contra quien lo habla, no estamos enorgulleciéndonos de la lengua francesa sino despreciando e incluso odiando a quien consideramos "el contrario", la lengua inglesa.

Chris Selley - National Post

Muy por el contrario, Estados Unidos logro penetrar el mercado mundial con su cultura y su idioma a través de herramientas tan poderosas como el cine. Si hoy en día a la gente le parece "cool" el ingles, es probablemente a fuerza de tantas películas de Hollywood, extensamente comercializadas en todo el mundo. Por algo, aunque China es ahora dominante en términos económicos, probablemente como lo fue Estados Unidos en su momento, el porcentaje de no chinos que hablan mandarín no se compara ni remotamente con el porcentaje de no nacidos en países anglo que hablan ingles. Sin embargo, en el interior de esta nación también encontramos hoy en día muchas de esas expresiones de "orgullo americano=you foreigners suck".

And also you Americans who don't look like one
(according to my distorted ideas)

Volviendo al punto, esto de los idiomas es, como todo en este mundo, un asunto de marketing. Y eso es lo que me encantaría hacerles entender a quienes luchan por el francés en Quebec. No es que no luchen, es que lo hagan de la manera que mas (y mejores) resultados les va a dar. 

El debate del lenguaje en Quebec es complejo y polémico, aunque para muchos que no han tenido la oportunidad de conocer esta dinámica pueda resultar absurdo que un tema como ese genere tantos desacuerdos y hasta encuentros violentos. Tal vez países como Bélgica o España, donde el debate de los idiomas también es intenso, tengan esta intensidad mas en mente. Pero eso sera tema de otro post.

Retomando lo que nos atañe en este post, el término político o nacionalista puede resultar mucho mas cercano para la mayoría. Y así se vive muchas veces en Venezuela, donde a veces "ser venezolano", "ser chavista" o "ser de oposición", quiere decir que el otro no sirve para nada, que hay que descalificarlo y hasta suprimirlo. Y a eso si que le tengo miedo, porque no hay nada que se perpetúe por mas tiempo que una guerra, sin importar las partes y sin importar si recuerdan la razón por la que están en guerra. 

Quítate tu pa' ponerme yo


Y si algo ha resultado lamentable en estas transiciones republicanas en Venezuela (como ya lo vimos en el pasado en muchas otras naciones), es el hecho de que todos han proclamado igualdad pero han hecho lo mismo: cambiar la relación de poder, dejándola intacta. Destruir los vestigios de la república anterior (físicos, legales y morales) para comenzar una "nueva era" donde los símbolos son diferentes pero, muy en el fondo, nada ha cambiado. 

Y expresemos nuestra tolerancia al otro derribando un monumento erigido a los inmigrantes

Probablemente porque lo que tenemos en la mente es que "nosotros somos los mejores y los demás no sirven, así que hay que anularlos", en lugar de tener en la mente que este sistema de un grupo en el poder y los demás pisoteados realmente no sirve para nada ni va a cambiar nada mientras siga vigente. 

Y el concepto de "patria" lamentablemente nos alimenta esa idea, porque hay un "verdadero venezolano" que puede ser adaptado a cualquier ideología de turno para crear un sentido de pertenencia que permita unirnos en contra del otro, en lugar de unirnos en pro de una mejoría sostenida. 

Después de todo, un enemigo común une mas que cualquier meta intangible, como la prosperidad económica o el bienestar social. 



Por eso, tan orgullosa como me siento de ser venezolana, aunque mi nacionalidad sea producto del azar, me da terror el patriotismo. No solo soy una inmigrante que viene de inmigrantes (concepto que también comienza a sonar obsoleto en el mundo globalizado), sino que hago mi mejor esfuerzo para no caer en la falacia de que el orgullo por tu patria viene inequívocamente ligado al desprecio por el extranjero. 

Es como decir que si amas a tu pareja deberías odiar al resto de las personas. Es simplemente absurdo. Pero muchas veces no es tan fácil ver el absurdo cuando se trata de alguien diferente a uno. Alguien tan diferente que te cuesta entenderlo. Alguien tan diferente que te cuesta verlo como una persona igual a ti. Y eso se extiende a la nacionalidad, la política, la religión, la tendencia sexual y hasta el idioma.

martes, 12 de mayo de 2009

Batalla oficialista desgasta mi paciencia

La interacción con los seres humanos, por lo general, desarrolla tu paciencia. Vivo con dos mujeres (mi mamá y mi abuela) que son muy parecidas y distintas a mí, también tengo relación con mi tío, quien vivió durante unos 14 años con nosotras, y desde hace más de un año tengo una relación de pareja con quien considero es mi persona ideal. Estas interacciones, entre muchas otras cosas, han convertido, con su propio ejemplo, una paciencia del tamaño de una caraota en algo un poco más visible de lejos.

El caso es que, hasta hace un tiempo, quise ser tolerante con el chavismo. Si precisamente me metí a estudiar judaísmo porque quería conocer y entender religiones distintas a la mía, lo mismo quería hacer con la política. Pero no me salió. Estas interacciones humanas, contrarias a las anteriores, no han sido nada constructivas.

Cuando intento ser tolerante, me dicen alienada, fascista, pitiyanki y demás adjetivos revolucionarios. Curiosamente, yo nunca me he dirigido a ningún chavista/oficialista bajo los términos en que los más radicales suelen dirigirse, más bien intento usar las autodenominaciones más comunes, suponiendo que ellos las aprueban. Es raro, ¿dónde está la reciprocidad aquí?

En una oportunidad intenté explicar a mis, por así llamarlos, colegas de esquina, por qué para un chavista no era tan terrible que Chávez pudiera postularse indefinidamente a la presidencia. Luego, en el mismo post, traté de explicarles a ellos por qué a mí sí me parecía tan terrible. Como respuesta, me aseguraron (o nos aseguraron, porque fue en plural la respuesta): "están manipulados por medios facistas e irracionales"

Yo en ningún momento le he dicho a ningún chavista/oficialista que está manipulado por Chávez. Simplemente que ve las cosas de un modo distinto, que está sometido a una realidad distinta, que recibió una educación en valores distinta y que probablemente piensa que lo que hace es lo mejor. Sin embargo, según una buena parte de ellos, yo soy una fascista alienada pitiyanki que defiende intereses capitalistas y que está muy cómoda en su posición.

La verdad, yo sí estudié en una universidad privada, pero lo hice con un crédito que tendré que pagar, y sin el cual no lo hubiese logrado. Pocas veces he pasado hambre, pero porque he tenido una madre astuta para los negocios, quien se encargó de mí por su cuenta. Así que quien me llame hijita de papi tendrá que cambiar el apodo, porque yo a mi papi no le debo nada. Yo sí tengo una educación, pero porque me esforcé por tenerla, y no veo por qué, si en un futuro llego a tener una buena posición económica, tenga que sentirme culpable. Yo siempre me esforcé por ella y nunca me desentendí de mi realidad.

En vista de esto, dedicaré mi paciencia a quienes se la merecen: aquellos que, con su presencia en mi vida, han logrado hacerla crecer y madurar. Aquellos que me la han colmado con un trato poco recíproco, no esperen nada de mí. Si bien no voy a comenzar a golpear o insultar chavistas en las calles, no esperen la misma tolerancia que siempre quise tener.

Y luego no se pregunten por qué este país está tan polarizado e intolerante. Y sigo creyendo que esto sucede de ambos lados del "campo de batalla", por así llamarlo.


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