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jueves, 8 de marzo de 2018

La migración de este blog no es lo que parece

Como muchas veces he dicho en Inmigrante digital, luego de la migración física viene la "migración" de la presencia en línea: la adaptación de nuestra presencia digital a nuestra nueva realidad. 

Uno de los pendientes en mi "migración digital" era este blog. Acostumbrada a tratar principalmente temas de Venezuela, ¿cómo renovaría esta presencia que, además, quiero tanto? 

Opinar sobre Venezuela en el exterior se sentía inapropiado. Todavía tengo familia allá y no estoy para nada de acuerdo con la postura de que los venezolanos en el exterior tengan menos derecho a participar en la política nacional, pero ya no es la realidad que vivo día a día. Eventualmente puedo dar una perspectiva de cómo se ven las cosas desde afuera, pero no me siento calificada para ir más allá

Luego de algunos experimentos escribiendo sobre temas más globales, encontré un nuevo enfoque, pero la vida da muchas vueltas y el trabajo me mantuvo alejada de aquí. 

Hoy siento que mi amor por la escritura y por este blog en particular son lo suficientemente grandes y abrumadores para buscar la manera de darle la tan necesitada nueva dimensión a Lo que debería ser. 


Nos seguimos leyendo. Espero verlos por acá. 

miércoles, 8 de enero de 2014

Mónica Spear y la ventana pública a la pesadilla diaria

Ayer en la mañana, lo primero que vi al entrar en línea fue la noticia del asesinato de Mónica Spear y su esposo en las redes sociales. La noticia me impactó fuertemente y con cercanía a pesar de que realmente no la conocía sino como figura pública, pero los detalles me impactaron más. Dos padres asesinados frente a su hija de 5 años, también herida.



La consternación pública no se hizo esperar. No se trata sólo de que sea una figura pública, sino además de las circunstancias, que tocaron a todos los venezolanos.

Ingratitud e ironía


Mónica ya no vivía en Venezuela. Ella trabajaba para la cadena Telemundo en novelas y programas diversos de televisión. Sin embargo, como muchos venezolanos que nos encontramos en el exterior, tenía aún familiares viviendo en el país.

Fue al país de vacaciones y a cumplir compromisos con fundaciones y causas que apoyaba como una personalidad pública venezolana con responsabilidad social hace. Fue a visitar asu abuela que estaba complicada de salud, a hacer hallacas con su familia.

También fue a hacer turismo, lo cual es mucho más costeable cuando ganas en moneda extranjera. Muchos de nosotros, en cuanto salimos del país, soñamos con finalmente poder conocer el Salto Ángel, Canaima, Los Roques y todos esos destinos del país cuyos precios prohibitivos hacen que la "lejanía presupuestaria" desde dentro del país sea mayor que la lejanía geográfica desde afuera.

Ella estuvo tuiteando durante los días anteriores sobre lo bella que es Venezuela. Publicó fotos de paisajes y atardeceres y expresó su admiración por el país, por "la magia de los llanos", entre otras cosas.

Sin embargo, desdichadamente su admiración por el país no la salvó del mismo destino que sufrieron 24 mil venezolanos en el 2013 y más de 150 mil en lo que va de Gobierno chavista.

La paja en el ojo ajeno


Durante todo el día leí comentarios de seguidores del oficialismo cuyo discurso era el siguiente:

1. "Dejen de politizar la muerte de Spear"

Mi respuesta a Winston Vallenilla al respecto no tuvo que ver con el hecho de que el presidente Nicolás Maduro haya politizado la muerte de Hugo Chávez para el beneficio de su campaña presidencial y de su gobierno, hecho que atinadamente destacaron muchos venezolanos a través de Twitter.

Más allá de eso, le recordé, hasta ahora sin respuesta, que el Título III, Capítulo I de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, escrita y promovida por el Gobierno chavista y el propio líder de la "Revolución Bolivariana", Hugo Chávez, establece que es la responsabilidad del Estado garantizar la seguridad de sus ciudadanos.

Hugo Chávez sosteniendo una copia de la Constitución / Wikimedia Commons

Dice Winston que es irresponsable "politizar" la muerte de Mónica Spear, pero verdaderamente irresponsable es no cumplir el deber de ciudadano de exigir al Gobierno cumplir con su responsabilidad de resguardar a los ciudadanos.

2. "Venezuela es el país más bello del mundo"

Es lamentablemente irónico defender 24 mil muertes en un año con la belleza del país, especialmente cuando Mónica fue asesinada mientras disfrutaba y admiraba los paisajes venezolanos.

La belleza del país no salvó a Mónica, ni a los 24 mil, ni a los 150 mil.

3. "Eso pasa hasta en países desarrollados" 

En el primer capítulo de una de mis series favoritas, The Newsroom, el personaje de Will McAvoy, interpretado por Jeff Daniels, termina dando un discurso merecedor de una ovación de pie, pero que generaría amplia polémica en los Estados Unidos en cualquier evento como el simulado en el episodio.

El periodista es cuestionado durante un foro en una universidad sobre las razones por las cuales considera que los Estados Unidos son el mejor país del mundo. Luego de recibir una señal de su ex productora, McAvoy termina diciendo lo que realmente piensa, que me permitiré parafrasear: Estados Unidos no es el mejor país del mundo. Alguna vez lo fue y pudiera volver a serlo. Actualmente rankea entre los últimos en educación y entre los primeros países desarrollados con más crímenes. Pero el primer paso para solucionar un problema es reconocer que el problema existe.



Al oficialismo le gusta regodearse en las fallas del sistema estadounidense, que lejos de aplicar el modelo capitalista (si de ideales hablamos), aplica un modelo que lamentablemente se ha traducido en niveles terribles de desigualdad social y violencia.

Al gobierno le gusta transmitir en canales de televisión oficiales, pagados por todos los venezolanos, documentales sobre la crisis inmobiliaria y cómo miles de personas se quedaron sin casa mientras los bancos recibían sumas millonarias de parte del Gobierno para resolver la crisis que ellos mismos crearon, y cómo los bancos se embolsillaron gran parte de ese dinero en lugar de destinarlo a ayudar a las víctimas que ahora están sin hogar.

Al gobierno le gusta hablar de cómo en Estados Unidos tiene altísimos niveles de violencia, no tiene control de armas y tiene una gran desigualdad social. Sin embargo, todavía me pregunto cómo estos hechos harán sentir mejor a la hija de Mónica Spear, cómo la van a ayudar estos hechos a lidiar con su orfandad luego de haber presenciado la muerte de sus padres y haber sido herida en el hecho. Me pregunto cómo los familiares de las víctimas de la violencia en el país van a sentirse mejor sobre la irreparable pérdida de sus seres queridos sabiendo que en Estados Unidos hay gente pasándola mal.

Y ciertamente, Estados Unidos la está pasando mal, como nunca en mucho tiempo. Sin embargo, en 2013, en el país más violento del mundo desarrollado, de casi 314 millones de habitantes, fueron asesinadas 14 mil personas, lo que equivale a 4 personas por cada 100.000 habitantes. Mientras tanto, en "el país más rico del mundo" según la mayoría de sus habitantes, fueron asesinadas 24 mil de las 27 millones de personas que allí viven, lo que equivale a 89 personas por cada 100.000 habitantes.

Y si de hablar de países desarrollados se trata, podemos hacer la comparación con el vecino del "Imperio", Canadá. Allí, de las 35 millones de personas que habitan, 534 fueron asesinadas en 2013, para un equivalente de casi dos personas por cada 100.000 habitantes.

Para quienes dicen que Venezuela es el país más bello / más rico / más privilegiado del mundo, va el discurso de Will McAvoy en The Newsroom. Porque resulta que ningún venezolano se beneficia con la violencia y la crisis en otros países, sino con el cese de la violencia y la crisis en Venezuela.

Pensemos en Mónica, en Thomas, en la pequeña Maya y el evento traumático que marcará su vida. Pensemos en los familiares y amigos fallecidos a manos del hampa, pensemos en las madres que lloran en la morgue todos los días en una mezcla de desgarradora tristeza e impotencia. Pensemos que aunque lamentablemente no podemos revertir la tragedia, la situación actual tiene solución, sólo si se reconoce que hay un problema y hay la voluntad de resolverlo.

Nadie más debería morir en estas circunstancias. Y nadie debería negar a sus ciudadanos el cese de tan cruel situación.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Del orgullo al desprecio: Cuando amar lo tuyo es despreciar lo ajeno (y porqué le temo al patriotismo)

Yo soy venezolana

Pude haber sido española, costarricense, estadounidense e incluso portuguesa, ya que los orígenes de mi familia se remontan a todas estas naciones. Alguno de mis antepasados pudo no haber migrado, o pudo migrar a un país distinto, pero el recorrido de mi familia en busca de un futuro mejor me llevo a ese lugar del que he aprendido mucho, ese lugar que me hizo quien soy.&nbsp


Como jugar a la lotería con un globo terráqueo...


El azar de mi nacionalidad no me quita mi orgullo. Vengo de una tierra que me enseñó interminables lecciones, de una ciudad cuyo constante cambio, para bien o para mal, me enseñó mucho sobre adaptabilidad, sobre creatividad, sobre ingenio e inventiva en el día a día. Cosas que solo los caraqueños saben, cosas que solo los venezolanos saben, cosas que nos hacen sobresalir en el mundo.

Según Gustavo Aguado, también caminamos distinto...

Sin embargo, el concepto de nación me va pareciendo cada vez mas obsoleto. No porque no quiera la mía, o porque no quiera la que ahora me recibe y adopto como nuevo hogar, sino porque el patriotismo viene ligado con otro concepto que no le ha hecho mucho bien a la humanidad: el desprecio.

Para mi, el orgullo de ser venezolana quiere decir que recuerdo quien soy, de donde vengo y por que soy quien soy. 

Quiere decir que somos capaces de cosas grandes con nuestras características únicas, así como lo han hecho miles de deportistas, músicos, científicos y diversos profesionales que nos representan en el mundo, y que nos podemos sentir orgullosos y felices de nuestro potencial y nuestros logros. 

Quiere decir que sigo haciendo mis arepas y ofreciéndolas a mis compañeros de trabajo y estudio para mostrarles un pedacito de mi país, y que cada vez que pueda comerme un chocolate venezolano y decir que no hay nada igual, lo haré. 

Y que si aparece un cuatro en escena le tengo que decir
a todo el mundo que eso no es ningún ukulele (¡!)

Quiere decir que mis hijos van a hablar español y van a conocer todo lo que yo conocí, y lo que no. 

Quiere decir que mis nietos también van a hablar español y estar expuestos a mi cultura.

Quiere decir que mis bisnietos, a quienes aspiro conocer, también aprenderán lo que recuerde de todo eso, y así hasta que me dé la vida para perpetuar lo que aprendí siendo venezolana. De ahi en adelante, dependerá de ellos decidir si lo que les enseñé les gusta tanto como para mantenerlo vivo.

Sin embargo, para algunos, ser venezolano, estadounidense, canadiense (o quebequense), finlandés o surafricano se ha convertido en una exclamación de desprecio hacia lo extranjero, hacia lo que no es de mi grupo o no es como yo. Y eso se puede traducir a muchos otros aspectos como la religión, la política e incontables conceptos que dictan nuestra "pertenencia" a determinados grupos.

Y es que el sentido de pertenencia es algo sumamente apreciado por el ser humano, aunque nadie se siente a hablar al respecto. Nadie dice "necesito pertenecer a algo" como quien expresa otras necesidades vitales como "tengo hambre", pero todos lo sentimos. Y muchas veces con mas fuerza que el hambre y la sed, hasta el punto de que "no importa que no tengamos ni para comer, aquí lo que importa es salvar..." nuestro sentido de pertenencia. 



Sin embargo, para quienes expresan su patriotismo de esa manera, su forma de reforzar este sentido de pertenencia es el desprecio hacia el que no es de su mismo grupo y lo hace sentirse "amenazado". Así como algunas personas buscan reafirmar su heterosexualidad hablando mal de los homosexuales. 

Promover o prohibir


En este orden de ideas, la provincia en la que habito vive un momento histórico que puede definir muchas cosas. Muchos pensarían que se trata del debate sobre una ley que busca prohibir el porte de símbolos religiosos a los trabajadores públicos para proteger el laicismo del Estado, en una provincia donde gran parte de los edificios públicos tienen nombres católicos, la Asamblea Nacional ostenta una cruz y el elemento central de su bandera también es una cruz. (Y la autora de este texto es cristiana, criada en el catolicismo, egresada de colegios católicos y de universidad católica)

Otros pensarían que es el siempre presente debate del lenguaje, en una provincia francófona que forma parte de un país anglófono y siente la necesidad de defender su idioma y "protegerlo de la desaparición".



Sin embargo, ambos debates encierran conceptos similares a ese patriotismo descalificativo al que tanto le temo. Especialmente cuando se enfrenta la necesidad de defender el francés con la prohibición o inhibición del inglés, dos cosas que no están remotamente vinculadas. 

Yo estoy de acuerdo con el hecho de que, si habitas Quebec, TIENES que hablar francés. De hecho, yo soy partidaria de que si habitas en cualquier provincia de Canadá, deberías hablar los dos idiomas oficiales de tu país: ingles y francés. Y eso incluye a Quebec.

Si no hablas francés, no puedes ver Chest Bras,
y si no puedes ver Chest Bras, no has vivido.

Sin embargo, la prohibición del inglés esta muy lejos de promover el francés, ya que la gente puede elegir absolutamente cualquier otro idioma del mundo si no se siente atraída por el idioma que se busca promover. Y ese debería ser el esfuerzo principal: la promoción del francés en lugar de la prohibición del ingles. 

Una vez mas, prohibiendo/obstaculizando el ingles y en muchos casos actuando de manera agresiva contra quien lo habla, no estamos enorgulleciéndonos de la lengua francesa sino despreciando e incluso odiando a quien consideramos "el contrario", la lengua inglesa.

Chris Selley - National Post

Muy por el contrario, Estados Unidos logro penetrar el mercado mundial con su cultura y su idioma a través de herramientas tan poderosas como el cine. Si hoy en día a la gente le parece "cool" el ingles, es probablemente a fuerza de tantas películas de Hollywood, extensamente comercializadas en todo el mundo. Por algo, aunque China es ahora dominante en términos económicos, probablemente como lo fue Estados Unidos en su momento, el porcentaje de no chinos que hablan mandarín no se compara ni remotamente con el porcentaje de no nacidos en países anglo que hablan ingles. Sin embargo, en el interior de esta nación también encontramos hoy en día muchas de esas expresiones de "orgullo americano=you foreigners suck".

And also you Americans who don't look like one
(according to my distorted ideas)

Volviendo al punto, esto de los idiomas es, como todo en este mundo, un asunto de marketing. Y eso es lo que me encantaría hacerles entender a quienes luchan por el francés en Quebec. No es que no luchen, es que lo hagan de la manera que mas (y mejores) resultados les va a dar

El debate del lenguaje en Quebec es complejo y polémico, aunque para muchos que no han tenido la oportunidad de conocer esta dinámica pueda resultar absurdo que un tema como ese genere tantos desacuerdos y hasta encuentros violentos. Tal vez países como Bélgica o España, donde el debate de los idiomas también es intenso, tengan esta intensidad mas en mente. Pero eso sera tema de otro post.

Retomando lo que nos atañe en este post, el término político o nacionalista puede resultar mucho mas cercano para la mayoría. Y así se vive muchas veces en Venezuela, donde a veces "ser venezolano", "ser chavista" o "ser de oposición", quiere decir que el otro no sirve para nada, que hay que descalificarlo y hasta suprimirlo. Y a eso si que le tengo miedo, porque no hay nada que se perpetúe por mas tiempo que una guerra, sin importar las partes y sin importar si recuerdan la razón por la que están en guerra. 

Quítate tu pa' ponerme yo


Y si algo ha resultado lamentable en estas transiciones republicanas en Venezuela (como ya lo vimos en el pasado en muchas otras naciones), es el hecho de que todos han proclamado igualdad pero han hecho lo mismo: cambiar la relación de poder, dejándola intacta. Destruir los vestigios de la república anterior (físicos, legales y morales) para comenzar una "nueva era" donde los símbolos son diferentes pero, muy en el fondo, nada ha cambiado

Y expresemos nuestra tolerancia al otro derribando un monumento erigido a los inmigrantes

Probablemente porque lo que tenemos en la mente es que "nosotros somos los mejores y los demás no sirven, así que hay que anularlos", en lugar de tener en la mente que este sistema de un grupo en el poder y los demás pisoteados realmente no sirve para nada ni va a cambiar nada mientras siga vigente. 

Y el concepto de "patria" lamentablemente nos alimenta esa idea, porque hay un "verdadero venezolano" que puede ser adaptado a cualquier ideología de turno para crear un sentido de pertenencia que permita unirnos en contra del otro, en lugar de unirnos en pro de una mejoría sostenida. 

Después de todo, un enemigo común une mas que cualquier meta intangible, como la prosperidad económica o el bienestar social. 



Por eso, tan orgullosa como me siento de ser venezolana, aunque mi nacionalidad sea producto del azar, me da terror el patriotismo. No solo soy una inmigrante que viene de inmigrantes (concepto que también comienza a sonar obsoleto en el mundo globalizado), sino que hago mi mejor esfuerzo para no caer en la falacia de que el orgullo por tu patria viene inequívocamente ligado al desprecio por el extranjero

Es como decir que si amas a tu pareja deberías odiar al resto de las personas. Es simplemente absurdo. Pero muchas veces no es tan fácil ver el absurdo cuando se trata de alguien diferente a uno. Alguien tan diferente que te cuesta entenderlo. Alguien tan diferente que te cuesta verlo como una persona igual a ti. Y eso se extiende a la nacionalidad, la política, la religión, la tendencia sexual y hasta el idioma.
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