No importa de que lado de la sociedad te encuentres, el equilibrio parece no ser una opción entre las mayorías. Así como en política, todo lo que es de izquierda es automáticamente "bueno" y todo lo de derecha es automáticamente "perverso", en el tema de la salud y la apariencia parece haber un insalvable radicalismo, en el que una minoría medianamente equilibrada quisiera sobrevivir sin ser apedreada.
En algún momento se dijo que el sobrepeso está mal. Como consecuencia, vimos nacer trastornos como la anorexia y la bulimia, y top models con medidas irreales, que llegaban a ser cánones de belleza a riesgo de muerte, con dietas poco saludables, drogas y niveles de ejercicio que matarían a cualquiera.
Incluso, llegamos a ver mujeres que comenzaban a fumar, no por presión social, ni por estrés, sino bajo la promesa de que la nicotina inhibe el apetito y ayuda a adelgazar. Todo por ser flaca.
¿Y el otro extremo?
En medio de toda esta moda enfermiza, surge en el metro una conversación con mi novio en la que él me dice algo como: "estar gorda también es poco saludable, y sin embargo ahora lo exaltan como si se tratara de algo bueno".
Gramaticalmente, existió el "dequeísmo", en el que los hispanoparlantes comenzaron a decir "de que" donde realmente debía decir sólo "que". Para erradicar esto, la gente dejó de decir "de que", incluso en las frases en las que era correcto hacerlo, naciendo así el "queísmo".
Igualmente, en la batalla contra los desórdenes alimenticios, estar contra la anorexia equivale automáticamente a estar a favor del sobrepeso.
Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre
Hoy me encontré una imagen en la que se exaltaba a la cantante Adele porque a ella no le interesa perder peso, sino hacer música de calidad. Esto está muy bien de su parte, pero la manera en la que su comentario es percibido por algunos puede alimentar dos preconcepciones bastante dañinas.
En primer lugar, está bien si a Adele no le importa tener la apariencia de una modelo, pero el asunto del sobrepeso no es algo estético, sino de salud.
Si sus valores están en el promedio, y resulta que su peso está en lo normal para su tipo de cuerpo, maravilloso. Si no, alguien debería decir "estás arriesgando tu salud", así como se lo dicen a una anoréxica o bulímica. Porque ambas cosas deberían asumirse con la misma actitud. O dejas a la anoréxica que se mate de hambre, o le dices a la persona con sobrepeso que está arriesgando su salud.
¿Estética o salud?
Dejar tu autoestima en manos de la balanza es uno de los peores errores de la vida. Pero basar tu autoestima en la idea de que no importa que tu salud esté en riesgo mientras desafíes a la sociedad, tampoco parece ser un pensamiento sabio.
Y precisamente, por el enfoque en la estética más que en la salud es que se suele descalificar a aquellos que quieren hacer ejercicios y mantener una alimentación saludable, aquellos que quieren adelgazar.
Muchas veces se considera que la dieta y el ejercicio son actividades "snob", no son prioridades, no se deben tomar en serio y son "un lujo". Esto porque se tiene la idea preconcebida de que quienes lo hacen se preocupan únicamente por su apariencia. Pero insisto en que hay otro factor: la salud.
Hoy en día, cuando nuestro estilo de vida ya no implica las actividades que antes mantenían en forma a la especie humana (como cazar, pescar y sembrar nuestra comida en lugar de comprarla en un supermercado), y por el contrario, nos llevan a trabajos sedentarios en los que escasamente hay movimiento, es natural que muchas personas busquen la membresía de un gimnasio, el placer de una carrera en el parque o el reto de una bicicleta montaña arriba. Esto no los hace "vanidosos", ni implica que estén buscando la aceptación social.
Entonces, ¿criticamos la anorexia y el sobrepeso por igual o dejamos a ambos que sean felices con sus hábitos?.
domingo 29 de enero de 2012
Anorexia o sobrepeso. ¿Por qué un extremo es siempre mejor que el otro?
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miércoles 28 de diciembre de 2011
La epidemia invisible y la paranoia conspirativa
Hoy día de los inocentes decidí actualizar el blog con una noticia que, a primera vista, me pareció una broma de los medios de comunicación para hacernos caer en una inocentada. Pero no.
Hugo Chávez, presidente de Venezuela y una de las "personalidades" cuyo cáncer -negado 3 veces como Cristo- está entre los más seguidos del mundo, lanzó una sospecha al aire.
Luego de que Lula Da Silva y Cristina Fernández se sumaran al club de líderes latinoamericanos con cáncer, previamente iniciado por Fernando Lugo y Dilma Rousseff, a Chávez se le ocurrió pensar que tal vez el imperio podía estar librando una guerra biológica contra ¿la espada de Bolívar?.
Pero, más allá de la teoría absurda, de la acostumbrada declaración disparatada e incendiaria que genera cortinas de humo en los momentos más convenientes (como el cierre del año sin la cantidad de viviendas prometidas por el gobierno de Chávez, por ejemplo), lo que verdaderamente llamó mi atención fue que al presidente venezolano le "extrañara" que todos ellos hubiesen contraído cáncer.
Si pensaramos en los líderes latinoamericanos como semi dioses que están más allá del bien y el mal, a los que no afectan los males mundanos del común de la gente, tal vez tendría sentido hacer esta presunción. Pero para alguien que dice "ser del pueblo", el "extrañarse" de que estas "personalidades" hayan adquirido cáncer es el indicio de una completa ignorancia de la realidad de su "querido pueblo".
En los últimos años, el cáncer se ha convertido en una epidemia. No se sabe a ciencia cierta la causa, no se conoce una cura certera y definitiva, y los tratamientos son tan costosos que pueden significar la ruina o la condena de muerte para muchos pacientes y sus familias. Cada día es más común entre la gente, pero al presidente le parece algo excepcional.
Durante mis años ejerciendo el periodismo y la producción audiovisual en Venezuela, me encontré en miles de ocasiones con llamados desesperados de personas que no podían conseguir los medicamentos para la quimioterapia, otros que denunciaban no poder encontrar una manera de hacerse la radioterapia porque las listas de espera en los hospitales eran kilométricas y los servicios privados les resultaban costosos, muchos que tampoco lograban extirparse los tumores por las mismas razones e incluso una buena cantidad de aquellos que, habiendo costeado todo lo anterior, ya no tenían para comer.
Probablemente la gran mayoría de quienes lean habrán tenido un familiar o conocido que haya pasado por esto. En mi caso particular, he tenido familiares que han sufrido este calvario, algunos aún entre nosotros, y algunos, aunque terminaron encontrando la tan deseada paz, lamentablemente nos miran sin que nosotros podamos mirarlos, y por eso los extrañamos.
Más allá del drama médico, psicológico y emocional que toda la situación representa en privado, hay un rostro bastante público de la enfermedad cuando nos encontramos a esta multitud de personas rogando desesperadas por su vida, tocando infinitas puertas para poder salvarse o salvar a su familiar o allegado.
Y para rostros públicos, muchos recordarán a la muy apreciada Eva Ekvall, quien terminó representando con un rostro visible, tras su lucha y su posterior fallecimiento, a millones de combatientes anónimos.
Pero aquellos que nos miran desde lo alto de sus pedestales presidenciales parecen no haberse percatado de la situación de millones de personas que sufren a diario con este mal, y por eso tal vez les parezca "extraordinario" que esta enfermedad finalmente haya terminado por tocar a sus puertas, luego de haber cubierto la cuota con cientos de miles.
Para estas deidades a las que aparentemente no pueden tocarlas los males cotidianos, sólo una conspiración imperial les resultaría una explicación satisfactoria para estar ahora pasando por la realidad que un buen porcentaje de su pueblo pasa sin recibir respuestas.
¿Acaso no está al tanto el mandatario venezolano de las cientos de personas que llegan todos los días a las puertas del palacio de Miraflores pidiendo una ayuda a la presidencia para poder tratar su enfermedad?
Sólo puedo preguntar, ¿en qué planeta vive Chávez para creer extraordinario el hecho de que él y estos mandatarios tengan cáncer cuando más de siete millones de personas en el mundo han muerto por esa enfermedad?
Y eso sin contar los que lograron curarse.
Es una epidemia. Y ellos no la vieron hasta que no les llegó su día.
Hugo Chávez, presidente de Venezuela y una de las "personalidades" cuyo cáncer -negado 3 veces como Cristo- está entre los más seguidos del mundo, lanzó una sospecha al aire.
Luego de que Lula Da Silva y Cristina Fernández se sumaran al club de líderes latinoamericanos con cáncer, previamente iniciado por Fernando Lugo y Dilma Rousseff, a Chávez se le ocurrió pensar que tal vez el imperio podía estar librando una guerra biológica contra ¿la espada de Bolívar?.
Pero, más allá de la teoría absurda, de la acostumbrada declaración disparatada e incendiaria que genera cortinas de humo en los momentos más convenientes (como el cierre del año sin la cantidad de viviendas prometidas por el gobierno de Chávez, por ejemplo), lo que verdaderamente llamó mi atención fue que al presidente venezolano le "extrañara" que todos ellos hubiesen contraído cáncer.
Si pensaramos en los líderes latinoamericanos como semi dioses que están más allá del bien y el mal, a los que no afectan los males mundanos del común de la gente, tal vez tendría sentido hacer esta presunción. Pero para alguien que dice "ser del pueblo", el "extrañarse" de que estas "personalidades" hayan adquirido cáncer es el indicio de una completa ignorancia de la realidad de su "querido pueblo".
En los últimos años, el cáncer se ha convertido en una epidemia. No se sabe a ciencia cierta la causa, no se conoce una cura certera y definitiva, y los tratamientos son tan costosos que pueden significar la ruina o la condena de muerte para muchos pacientes y sus familias. Cada día es más común entre la gente, pero al presidente le parece algo excepcional.
Durante mis años ejerciendo el periodismo y la producción audiovisual en Venezuela, me encontré en miles de ocasiones con llamados desesperados de personas que no podían conseguir los medicamentos para la quimioterapia, otros que denunciaban no poder encontrar una manera de hacerse la radioterapia porque las listas de espera en los hospitales eran kilométricas y los servicios privados les resultaban costosos, muchos que tampoco lograban extirparse los tumores por las mismas razones e incluso una buena cantidad de aquellos que, habiendo costeado todo lo anterior, ya no tenían para comer.
Probablemente la gran mayoría de quienes lean habrán tenido un familiar o conocido que haya pasado por esto. En mi caso particular, he tenido familiares que han sufrido este calvario, algunos aún entre nosotros, y algunos, aunque terminaron encontrando la tan deseada paz, lamentablemente nos miran sin que nosotros podamos mirarlos, y por eso los extrañamos.
Más allá del drama médico, psicológico y emocional que toda la situación representa en privado, hay un rostro bastante público de la enfermedad cuando nos encontramos a esta multitud de personas rogando desesperadas por su vida, tocando infinitas puertas para poder salvarse o salvar a su familiar o allegado.
Y para rostros públicos, muchos recordarán a la muy apreciada Eva Ekvall, quien terminó representando con un rostro visible, tras su lucha y su posterior fallecimiento, a millones de combatientes anónimos.
Pero aquellos que nos miran desde lo alto de sus pedestales presidenciales parecen no haberse percatado de la situación de millones de personas que sufren a diario con este mal, y por eso tal vez les parezca "extraordinario" que esta enfermedad finalmente haya terminado por tocar a sus puertas, luego de haber cubierto la cuota con cientos de miles.
Para estas deidades a las que aparentemente no pueden tocarlas los males cotidianos, sólo una conspiración imperial les resultaría una explicación satisfactoria para estar ahora pasando por la realidad que un buen porcentaje de su pueblo pasa sin recibir respuestas.
¿Acaso no está al tanto el mandatario venezolano de las cientos de personas que llegan todos los días a las puertas del palacio de Miraflores pidiendo una ayuda a la presidencia para poder tratar su enfermedad?
Sólo puedo preguntar, ¿en qué planeta vive Chávez para creer extraordinario el hecho de que él y estos mandatarios tengan cáncer cuando más de siete millones de personas en el mundo han muerto por esa enfermedad?
Y eso sin contar los que lograron curarse.
Es una epidemia. Y ellos no la vieron hasta que no les llegó su día.
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domingo 11 de septiembre de 2011
El siglo XXI no llegó a los bancos de sangre
Hace tiempo que no escribía en el blog porque he estado pasando por momentos trascendentales en mi vida de los cuales podré hablar luego, cuando un tema más general pueda traerlos a colación de una manera que se asemeje menos a la conversión de este blog en un diario personal.
En esta ocasión me trae acá un tema universal con el que me topé en una noticia mientras trabajaba en mi pasantía: el rechazo a las donaciones de sangre de hombres gay.
Esta práctica generalizada se debe al temor de que la sangre pueda estar contaminada con HIV o Sida.
Al respecto, tengo algunas consideraciones, más a modo de duda que de afirmación, para ver si quizás alguien pueda aclararlas.
¿Es el Sida una enfermedad exclusiva de hombres gay?
En los años 90, las fundaciones, ONG, medios de comunicación e instituciones de salud del Estado en todo el mundo gastaron una fortuna tratando de explicarle a la gente que esto no era así. Que los gays no eran los únicos que podían contraer Sida y que, por eso, las personas heterosexuales también debían protegerse.
Las extensas campañas de uso del preservativo para prevenir el Sida y otras ETS surgieron precisamente por el aumento en el contagio de la enfermedad, en parte por la creencia de que el Sida era exclusivo de los gays.
¿No pueden los hombres gay cuidarse?
Estas campañas de las que hablaba, sobre el uso de condones para prevenir el Sida también aplican a hombres homosexuales, quienes pueden cuidarse perfectamente de esta manera.
Alguien me diría que la efectividad de este método no es de 100%, y yo le pregunto, ¿ese porcentaje es sólo para hombres gay o para toda la población sexualmente activa que usa preservativos?.
Siendo así, tampoco los heterosexuales que se cuidan del Sida con condones están 100% seguros. Pero su sangre sigue siendo aceptable.
¿Un hombre gay es un enfermo o una persona con conducta potencialmente peligrosa?
De acuerdo con la nota de CBC, traducida en Noticias Montreal, tienen prohibido donar sangre "usuarios de drogas intravenosas, personas con posible exposición a la enfermedad de Creutzfeld-Jakob, personas que hayan intercambiado dinero por sexo o drogas y hombres que hayan tenido relaciones sexuales con otros hombres están permanentemente descartados de la lista de donantes de sangre".
Es decir, por un lado estamos comparando a los hombres gay con usuarios de drogas y personas con comportamientos potencialmente peligrosos, estableciendo que un hombre gay, ¿está dañando su organismo con su sexualidad?.
Y por otro lado, los colocamos en el grupo de "personas expuestas a enfermedades", presuponiendo que los gay están expuestos a enfermedades o, de plano, están enfermos.
Pero, si una persona heterosexual ha tenido relaciones sexuales sin cuidarse con toda su cuadra, siempre que no haya sido por un intercambio monetario, no tiene ningún tipo de prohibición.
Entonces -nos dice la nota de CBC- hay una esperanza, una luz al final del túnel para los que pudieran sentirse discriminados.
Si eres un hombre gay, vives en el Reino Unido y no has tenido sexo en un año, puedes donar sangre.
¿Alguien consideraría normal si entre los requisitos para que una persona heterosexual -que perfectamente puede contraer Sida-, done sangre, estuviese el no haber tenido sexo en un año?
Entonces -argumentan algunos- sale a relucir el lapso en el que la enfermedad comienza a detectarse en los exámenes de sangre.
Al igual que en los otros casos, cabría suponer que ese tiempo también está vigente para cualquier otro paciente.
Por ello, cuando algunos tildan como "razonable" que la restricción permanente sea cambiada por la de uno o cinco años, me sigue pareciendo absurdo.
Quien pueda ayudar a responderme estas preguntas que me hago en pleno siglo XXI, es bienvenido.
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sábado 23 de julio de 2011
La cruzada por el buen servicio al cliente
Como muchos de los más cercanos o asiduos lectores sabrán, en mi vida personal llevo una gran cruzada por el buen servicio al cliente. Venezuela ha perdido mucho de lo que era en esa materia y yo no me quedaré callada al respecto, pues creo que es la mejor manera que tenemos de cambiar esto.
Durante una de mis quejas por Twitter, recuerdo un usuario que me escribió bastante "ladillado" por mis comentarios, diciendo "tú si te quejas por todo" y cosas por el estilo. Yo le respondí que me parecería mediocre recibir un mal servicio y no reportarlo, pues es precisamente por la presión de la gente que los prestadores de servicios se ven obligados a cambiar.
Nada hace el que va en el Metro diciendo "qué fastidio que no hay aire y que el tren se tarda toda la vida". Tiene que escribir al Twitter del Metro, enviar correos al buzón de quejas del Metro e incluso e-mails. Tiene que hacer que su voz cuente.
Y ya de ello he tenido dos ejemplos.
Mientras dictaba el taller Negocios 2.0 en la Torre Lincoln almorcé en Mc Donald's porque era lo que más cerca tenía, aunque no es mi sitio favorito para comer. Allí pasé múltiples malos ratos que involucraban atención, servicio, limpieza, organización y otros aspectos. Puse la queja por Twitter y además lo planteé como caso de estudio en mi taller.
En Twitter, la gente de Mc Donald's me invitó a escribir un correo electrónico detallando mi problema. Posteriormente, el gerente de la cadena a la que pertenecía ese restaurant específico me escribió para pautar un encuentro conmigo, en el que escuchó toda la experiencia y se disculpó.
Hace unos días le tocó el turno a Mercantil, un banco del que soy cliente desde hace 9 años y que en realidad nunca me había quedado tan mal como en esta ocasión.
En la agencia del Millenium tuve dos malos ratos las dos últimas veces que fui, y de hecho no había querido volver.
Cuando puse la primera queja, el antiguo gerente me llamó una vez, le cayó la contestadora porque estaba en el Metro y no intentó más.
Ante la segunda queja, la nueva gerente (nombrada allí por la avalancha de quejas contra esa agencia) llamó a la oficina y no me consiguió, así que intentó a mi celular y finalmente me ubicó.
Ella no sólo se deshizo en disculpas sino que quiso conocer detalladamente mi situación y las personas responsables de ella. Además se puso a la orden y dijo tener un gran reto para mejorar la reputación de esa agencia, que varios amigos y seguidores calificaron como "la peor de ese banco" cuando hice los respectivos comentarios en Twitter.
El caso es que trataré de visitar la agencia la próxima semana para ver si están las mejoras. Y la intención, como siempre, es la de incentivarlos a que se sigan comunicando con sus prestadores de servicios y sean parte de la solución.
En última instancia, si éste no quiere escucharlos, usen las redes sociales y únanse en una voz múltiple mucho más fuerte.
Durante una de mis quejas por Twitter, recuerdo un usuario que me escribió bastante "ladillado" por mis comentarios, diciendo "tú si te quejas por todo" y cosas por el estilo. Yo le respondí que me parecería mediocre recibir un mal servicio y no reportarlo, pues es precisamente por la presión de la gente que los prestadores de servicios se ven obligados a cambiar.
Nada hace el que va en el Metro diciendo "qué fastidio que no hay aire y que el tren se tarda toda la vida". Tiene que escribir al Twitter del Metro, enviar correos al buzón de quejas del Metro e incluso e-mails. Tiene que hacer que su voz cuente.
Y ya de ello he tenido dos ejemplos.
Mientras dictaba el taller Negocios 2.0 en la Torre Lincoln almorcé en Mc Donald's porque era lo que más cerca tenía, aunque no es mi sitio favorito para comer. Allí pasé múltiples malos ratos que involucraban atención, servicio, limpieza, organización y otros aspectos. Puse la queja por Twitter y además lo planteé como caso de estudio en mi taller.
En Twitter, la gente de Mc Donald's me invitó a escribir un correo electrónico detallando mi problema. Posteriormente, el gerente de la cadena a la que pertenecía ese restaurant específico me escribió para pautar un encuentro conmigo, en el que escuchó toda la experiencia y se disculpó.
Hace unos días le tocó el turno a Mercantil, un banco del que soy cliente desde hace 9 años y que en realidad nunca me había quedado tan mal como en esta ocasión.
En la agencia del Millenium tuve dos malos ratos las dos últimas veces que fui, y de hecho no había querido volver.
Cuando puse la primera queja, el antiguo gerente me llamó una vez, le cayó la contestadora porque estaba en el Metro y no intentó más.
Ante la segunda queja, la nueva gerente (nombrada allí por la avalancha de quejas contra esa agencia) llamó a la oficina y no me consiguió, así que intentó a mi celular y finalmente me ubicó.
Ella no sólo se deshizo en disculpas sino que quiso conocer detalladamente mi situación y las personas responsables de ella. Además se puso a la orden y dijo tener un gran reto para mejorar la reputación de esa agencia, que varios amigos y seguidores calificaron como "la peor de ese banco" cuando hice los respectivos comentarios en Twitter.
El caso es que trataré de visitar la agencia la próxima semana para ver si están las mejoras. Y la intención, como siempre, es la de incentivarlos a que se sigan comunicando con sus prestadores de servicios y sean parte de la solución.
En última instancia, si éste no quiere escucharlos, usen las redes sociales y únanse en una voz múltiple mucho más fuerte.
domingo 17 de julio de 2011
Propiedad intelectual en internet: Como los antiguos poemas
En estos días hice RT de una noticia en la que se reseñaba la posición de Manuel Castells sobre la propiedad intelectual en internet, urgiendo a adaptar las leyes sobre el tema a esta nueva plataforma.
Como sabrán, por ser periodista digital y bloguera he sido víctima del plagio en diversas ocasiones. De hecho, el año pasado rompí un record, no solo por el número de veces que me plagiaron sino por haber detectado un caso en el competidor directo del medio en el que actualmente trabajo.
Por este tema, he hecho varias publicaciones y hasta un twitcam (cuya grabación Twitcam perdió para siempre, gracias!), tratando de llamar sin éxito a una iniciativa contra el plagio. Sin embargo, el post de hoy viene a ciertas similitudes que encontré con un tema ya superado.
En tiempos remotos, cuando los hombres dedicaban poemas a las mujeres (algunos todavía lo hacen, pero pocos), muchos podían tomar un libro de Neruda, o de Becquer, o buscarse un poema de Alberto Arvelo Torrealba y ponerlo en una carta, decir que era de su propia inspiración pensando en ella, y ella se enamoraba.
Pero nadie podía lucrarse de eso. Nadie debe agarrar los poemas, recopilarlos en un libro y ponerse a venderlos, haciéndolos pasar por suyos, porque serían condenados por la crítica.
De la misma manera, el que cree que todo lo que está en internet es de cualquiera y lo puede tomar con libertad sin citar las fuentes, está cometiendo a todas luces un delito. Uno que lamentablemente no está tipificado por el momento en la legislación venezolana ni en la de muchos otros países, y del cual espero que eventualmente se ocupen.
Como sabrán, por ser periodista digital y bloguera he sido víctima del plagio en diversas ocasiones. De hecho, el año pasado rompí un record, no solo por el número de veces que me plagiaron sino por haber detectado un caso en el competidor directo del medio en el que actualmente trabajo.
Por este tema, he hecho varias publicaciones y hasta un twitcam (cuya grabación Twitcam perdió para siempre, gracias!), tratando de llamar sin éxito a una iniciativa contra el plagio. Sin embargo, el post de hoy viene a ciertas similitudes que encontré con un tema ya superado.
En tiempos remotos, cuando los hombres dedicaban poemas a las mujeres (algunos todavía lo hacen, pero pocos), muchos podían tomar un libro de Neruda, o de Becquer, o buscarse un poema de Alberto Arvelo Torrealba y ponerlo en una carta, decir que era de su propia inspiración pensando en ella, y ella se enamoraba.
Pero nadie podía lucrarse de eso. Nadie debe agarrar los poemas, recopilarlos en un libro y ponerse a venderlos, haciéndolos pasar por suyos, porque serían condenados por la crítica.
De la misma manera, el que cree que todo lo que está en internet es de cualquiera y lo puede tomar con libertad sin citar las fuentes, está cometiendo a todas luces un delito. Uno que lamentablemente no está tipificado por el momento en la legislación venezolana ni en la de muchos otros países, y del cual espero que eventualmente se ocupen.
martes 28 de junio de 2011
La fábrica de rumores y los obreros gratuitos
Ante la "desaparición" de Chávez de los medios de comunicación, y la manera en que oficialismo, oposición y público en general la han manejado, sólo me queda pensar que no hemos aprendido nada en estos doce año y que, como dijo Julito, "tropecé de nuevo con la misma piedra".
Por una parte, es evidente que el propio Gobierno busca la generación de rumores entre la población, respecto al estado de salud del mandatario.
De Chávez no se ha sabido sino a través de Twitter, fotos y ahora un polémico video en el que el Presidente porta una sospechosa chaqueta tricolor con solo siete estrellas. Como para dar rienda suelta a la imaginación.
Al saber del video recordé las numerosas veces en las que Chávez ha realizado cadenas nacionales desde otros países. Los ejemplos que se me vienen a la mente con más claridad son Rusia y Alemania. Como trivia, en la transmisión desde éste último escuché en vivo al público pitar.
Entonces la gente se pregunta, ¿por qué no hacer una de esas cadenas desde la "nueva hermana república de Cuba" y callar los rumores de una vez?. O como se preguntaba Ramón Guillermo Aveledo, ¿por qué no divulgar un parte médico?.
Por supuesto, la genial respuesta de Rodrigo Cabezas en CNN, "para los que quieren un parte médico, pues no lo hay", no es suficiente para nadie.
Pero aún con toda esta cortina de humo, seguimos sin aprender.
La gran campaña
Luis Vicente León, director de Datanálisis, declaró a Reuters la semana pasada (palabras más, palabras menos) que el gran regreso triunfal de Chávez como el hombre que vence la adversidad era una excelente campaña presidencial.
Lo que sí es evidente es que el Gobierno no tiene la más mínima intención de aclarar los rumores teniendo los recursos para hacerlo y que, por el contrario, los alimenta con maneras cada vez más y más torpes de "informar" sobre el mandatario.
Entonces, si no hay intención de aclarar los rumores, no queda otra que pensar. Los están alimentando.
Y para eso, nada mejor que la oposición y la colectividad.
Todos los "peines" que nos pone el gobierno, los pisamos. Inequívocamente. Y este pareciera ser uno de ellos.
Tal vez resulte que sí había un "asunto escondido" detrás de todo el parapeto gubernamental. Sin embargo, difundir tan alegremente datos "de buena fuente" que afirman que Chávez tiene cáncer, se murió o está en coma es, cuando menos, arriesgado.
De resto, no me queda sino pensar que una vez más le seguimos el juego al Gobierno, y que Chávez logró imponer la agenda una vez más.
Por una parte, es evidente que el propio Gobierno busca la generación de rumores entre la población, respecto al estado de salud del mandatario.
De Chávez no se ha sabido sino a través de Twitter, fotos y ahora un polémico video en el que el Presidente porta una sospechosa chaqueta tricolor con solo siete estrellas. Como para dar rienda suelta a la imaginación.
¿Qué ocultará la octava estrella?
Entonces la gente se pregunta, ¿por qué no hacer una de esas cadenas desde la "nueva hermana república de Cuba" y callar los rumores de una vez?. O como se preguntaba Ramón Guillermo Aveledo, ¿por qué no divulgar un parte médico?.
Por supuesto, la genial respuesta de Rodrigo Cabezas en CNN, "para los que quieren un parte médico, pues no lo hay", no es suficiente para nadie.
Pero aún con toda esta cortina de humo, seguimos sin aprender.
La gran campaña
Luis Vicente León, director de Datanálisis, declaró a Reuters la semana pasada (palabras más, palabras menos) que el gran regreso triunfal de Chávez como el hombre que vence la adversidad era una excelente campaña presidencial.
Lo que sí es evidente es que el Gobierno no tiene la más mínima intención de aclarar los rumores teniendo los recursos para hacerlo y que, por el contrario, los alimenta con maneras cada vez más y más torpes de "informar" sobre el mandatario.
Hablando de desequilibrio informativo...
Y para eso, nada mejor que la oposición y la colectividad.
Todos los "peines" que nos pone el gobierno, los pisamos. Inequívocamente. Y este pareciera ser uno de ellos.
Tal vez resulte que sí había un "asunto escondido" detrás de todo el parapeto gubernamental. Sin embargo, difundir tan alegremente datos "de buena fuente" que afirman que Chávez tiene cáncer, se murió o está en coma es, cuando menos, arriesgado.
De resto, no me queda sino pensar que una vez más le seguimos el juego al Gobierno, y que Chávez logró imponer la agenda una vez más.
sábado 11 de junio de 2011
Los invito al foro Industria Musical 2.0
Hola a todos. Estaré participando este martes 14 a las 3 pm en el foro Industria Musical 2.0. Es totalmente gratis, así que los invito para que aprovechen las herramientas que acá se estarán ofreciendo. Saludos
El martes 14 de junio –a las tres de la tarde– se estará llevando a cabo el Foro: Industria Musical 2.0. En torno a la comercialización de carreras musicales dentro de la web 2.0. Organizado por La Asociación Civil Corriente Alterna.
La entrada es gratuita y contará con la presencia de reconocidas personalidades en la industria como Amílcar Ortega, creador de “Fan Zinatra”, relatará sus reflexiones acerca de la autogestión de las Netlabel o disquera virtual; Adrián Egea, promotor de “Charliepapa”, nos contará, cómo promover una banda desde el interior del país; Angie Rodríguez, periodista de el-nacional.com, redes 2.0, estrategias de promoción y su aplicación en la industria musical; Baldomero Verdú y Harry Febres, vocalista y guitarrista de la banda Fibonacci, conversarán sobre el Internet 2.0 y modelos de promoción alternativos; Adriana Abramovitz y Eddie Prado, nos dirán como publizar.com puede ser un impulso para nuevos talentos.
El objetivo del foro es darles las herramientas necesarias, a los jóvenes músicos, para que aprendan a mercadear su carrera musical a través de las redes. También, intercambiar reflexiones acerca de las distintas formas en las que podemos aprovechar el contacto directo que los medios, no tradicionales, nos ofrecen.
La cita es el martes 14 de junio a las 3 de la tarde, en el Auditorios de la Facultad de Humanidades y Educación, en la Universidad Central de Venezuela. Los participantes recibirán certificado de asistencia. Para obtener mayor información es preciso comunicarse por los teléfonos (0412)-9607919. (0416)-0143419 y (0212)4844865
Corriente Alterna es una organización no gubernamental dedicada a fomentar la cultura en cualquiera de sus formas y hacerla accesible a los jóvenes, así como promover la creación de nuevos talentos en las distintas ramas de la creación artística. Para conocer más sobre nuestra Institución y nuestras actividades, pueden visitar nuestra página www.corrientealterna.net, así como informarse a través de redes sociales como twitter: @C_Alterna, facebook: Corriente Alterna organización, myspace www.myspace.com/corrientealternaac y ning: corrientealternaenred.ning.com
El martes 14 de junio –a las tres de la tarde– se estará llevando a cabo el Foro: Industria Musical 2.0. En torno a la comercialización de carreras musicales dentro de la web 2.0. Organizado por La Asociación Civil Corriente Alterna.
La entrada es gratuita y contará con la presencia de reconocidas personalidades en la industria como Amílcar Ortega, creador de “Fan Zinatra”, relatará sus reflexiones acerca de la autogestión de las Netlabel o disquera virtual; Adrián Egea, promotor de “Charliepapa”, nos contará, cómo promover una banda desde el interior del país; Angie Rodríguez, periodista de el-nacional.com, redes 2.0, estrategias de promoción y su aplicación en la industria musical; Baldomero Verdú y Harry Febres, vocalista y guitarrista de la banda Fibonacci, conversarán sobre el Internet 2.0 y modelos de promoción alternativos; Adriana Abramovitz y Eddie Prado, nos dirán como publizar.com puede ser un impulso para nuevos talentos.
El objetivo del foro es darles las herramientas necesarias, a los jóvenes músicos, para que aprendan a mercadear su carrera musical a través de las redes. También, intercambiar reflexiones acerca de las distintas formas en las que podemos aprovechar el contacto directo que los medios, no tradicionales, nos ofrecen.
La cita es el martes 14 de junio a las 3 de la tarde, en el Auditorios de la Facultad de Humanidades y Educación, en la Universidad Central de Venezuela. Los participantes recibirán certificado de asistencia. Para obtener mayor información es preciso comunicarse por los teléfonos (0412)-9607919. (0416)-0143419 y (0212)4844865
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