sábado, 13 de abril de 2013

Elecciones en Venezuela: ¿Por qué el voto sí es secreto?

En mi post anterior, les detallaba las dos claves de las trampas electorales anteriores (que no están en la mayoría de las cosas en las que muchos líderes se están enfocando) y cómo derrotarlas de manera civilizada y legal.

Ahora, como prometí en esa publicación, les explico por qué el voto sí es secreto sin tecnicismos ni complicaciones.

Vamos a suponer, por un segundo, que la paranoia de la máquina captahuellas es verdad, y que tus datos personales de alguna manera se registran en orden con los votos emitidos. Si esto fuera verdad, esta técnica sería ampliamente ineficiente para saber por quién votaste. ¿Por qué? Porque el orden en el que las personas pasan a la máquina captahuellas no es el mismo en el que pasan a ejercer su derecho al voto en la máquina electoral.

Diversos hechos que suceden en el centro de votación hacen que este orden se rompa en el camino, y sea imposible hacer concordar a la persona en la captahuellas y la persona en la máquina. Aquí algunos de ellos:

1. Las personas mayores y discapacitadas tienen preferencia: a ellos se les permite legalmente saltar la cola de la captahuellas y luego la de la máquina de votación, alterando por completo el orden de las filas.

2. Personas con salvoconducto: en su mayoría periodistas, testigos, miembros de mesa titulares y suplentes, y personal de guardia en empresas públicas y privadas durante la jornada electoral. A ellos se les da el mismo tratamiento que a las personas mayores y discapacitados, y ellos también alteran el orden de la fila.

3. La grata y sociable venezolanidad: muchos de ustedes habrán visto cómo esto se repite en diversos centros de votación. Luego de que la persona pasa por la captahuellas y camina hacia la segunda fila para votar, se encuentra al vecino, al amigo y al compadre, se quedan hablando un rato y dejan a otras personas pasar, alterando de nuevo la fila.

En conclusión, aún suponiendo que la falsa premisa de la transmisión de identidad de la captahuellas fuese cierta, es imposible concordar las identificaciones de la captahuellas con los votos emitidos, ya que el orden en ambas no es jamás igual.

Ante esto te digo: vota sin miedo. Y si no sabes cómo, consulta mis guías anteriores donde explico cómo votar en elecciones aún más complicadas que esta con cientos de candidatos. Acá sólo tienes que votar por una persona, y nadie va a saber a quien elijas. 

jueves, 11 de abril de 2013

Elecciones en Venezuela: La verdadera trampa


Luego de haber vivido unas cuantas elecciones en Venezuela y haber hecho la cobertura de las últimas cuatro, hay un factor que me resulta común en casi todas. Recordemos, para empezar, que yo solo he votado en la era Chávez, porque, cuando él ascendió al poder, yo tenía 13 años

(Ya tengo 27, por cierto, hablando de la frase de Bolívar de no dejar a un ciudadano mucho tiempo en el poder)

En los últimos procesos, en esos de la Venezuela dividida por la mitad, la oposición siempre se enfoca en el registro electoral y en las cédulas quintuplicadas, en la ilegalidad del CNE evidentemente parcializado a favor del Gobierno y otras cosas no menos importantes. No olvidemos que uno de los más llamativos representantes de la revolución, Jorge Rodríguez, fue rector del organismo electoral.

Sin embargo, en mi modesta opinión, todas esas irregularidades e ilegalidades son superables. Prueba de ello fue el referendo para la reforma constitucional (mismo que el Gobierno se pasó por el... apenas dos meses después) ¿La razón? La verdadera trampa no esta en el registro, ni en el CNE, ni en los resultados.

¿Hasta dónde llegan las cifras?

Jugando al abogado del diablo, tanto el registro electoral como las cifras finales son manipulables hasta cierto punto. No se puede crear un país paralelo falsificando cédulas de identidad sin que nadie se de cuenta, ni se puede inventar más población de la que hay. Por ello, cuando la diferencia de votos es más fuerte, es más difícil manipular los resultados. Eso fue lo que pasó el día de la reforma constitucional.

Si recuerdan, en ese momento, la oposición declaró que “ganamos con mayor diferencia, pero eso no importa”. La frase se refería a la diferencia entre las cifras emitidas por el CNE y las cifras obtenidas en la totalización de las copias de las actas recolectadas por los testigos de la MUD. Sin embargo, ante el resultado, no valía la pena hacer gran alboroto por eso.

Dicho esto, mi punto es el siguiente. La trampa no esta en la alteración de las cifras, pues estas se pueden alterar hasta el punto en que la abstención lo permite.

Mientras menos personas salen a votar, menos pueden reclamar que su voto fue cambiado. Mientras menor es la diferencia entre una opción y la otra, mas fácil es alterar la cifra usando votos nulos o votantes abstencionistas.

La verdadera trampa esta en la motivación (o coerción) para votar por una opción.

Los “camiones chavistas”

En las pasadas elecciones, varios fueron los testimonios de “camiones llenos de gente yendo a votar por el Gobierno” o “refugios de damnificados que ‘o votan por el Gobierno o no les dan casa’”. La respuesta a eso es sencilla aunque laboriosa: si hay testigos en TODOS los centros de votación, apoyados por una logística fuerte que evite amedrentamientos, estos hechos irregulares disminuyen.

Igualmente, muchas denuncias apuntan a que estos “camiones llenos de gente” llegan a los centros de votación justo antes de que cierren las mesas o, incluso, luego de que los centros han sido cerrados.

Cómo defender tu voto (de la manera legal y civilizadal)

La respuesta a eso: ofrecerse como testigo del conteo de votos. Mientras más personas se queden en los centros de votación ofreciendo ser testigos del conteo manual, menos irregularidades como esta sucederán (o, de suceder, tienen más oportunidad de ser expuestas y denunciadas)

El reglamento electoral establece el conteo manual de al menos una de las cajas de papeletas por cada centro de votación. El porcentaje varía dependiendo de la cantidad de máquinas de votación por centro. La ley también establece que los votantes que así lo deseen pueden ser testigos de dicho conteo. La cantidad de testigos esta limitada a la capacidad física del centro de votación. Es decir, entran los que caben siempre que no se entorpezca la labor y no haya peligro infraestructural.

Entonces, la respuesta está clara: la mejor manera de defender el voto es votando y atestiguando el escrutinio. Salir a votar, ayudar a otros a que puedan ir a votar y participar activamente como testigos, voluntarios o como se pueda, en paz.

Al Gobierno le conviene que la gente crea que el voto no es secreto, que el CNE está parcializado y no hay nada que hacer, y que la trampa es irreversible. 

¿Por qué el voto sí es secreto? Mañana les explico.

jueves, 10 de enero de 2013

La Venezuela ilegal (ahora sin tecnicismos) y ¿alguien escuchará el grito?

Antes de siquiera comenzar a escribir, espero que lo radicales que lleguen a esta publicación ávidos de descargar insultos en mi contra lean detenidamente lo que planteo. Así entenderán que no soy golpista ni estoy conspirando contra Chávez sino que, muy por el contrario, estoy pidiendo que se respeten sus deseos.

No sé qué pueda pasar luego de publicado este post. Si Chávez regresará, si la enfermedad resultará verdad o mentira, si vive o muere.

Lo que sí puedo decir es que, al momento de esta publicación, se acabaron las ambigüedades que hasta ahora han "protegido" millones de actos ilegales de un gobierno que se esconde tras los tecnicismos, como quien tira la piedra y luego esconde la mano.

"No es cierre, es 'no renovación de la concesión'"

Esa fue la excusa en el caso de Radio Caracas Televisión, canal inconveniente para el gobierno, en una especie de vendetta contra sus dueños por no hacer lo que al chavismo mejor le pareciera.

Bajo la excusa de "tenemos todo el derecho de no renovar concesiones", 3.000 personas quedaron sin trabajo y los venezolanos perdieron el derecho a elegir, bajo un gobierno paternalista que no considera a sus ciudadanos lo suficientemente inteligente para cambiar de canal según lo que quieran (o "deban") ver.

En todo caso, en este momento se acabaron las simulaciones de legalidad. El período presidencial de Hugo Chávez terminó el 10 de enero de 2013, fecha en la cual éste debió presentarse ante la Asamblea Nacional para asumir su nuevo mandato consecutivo.

Sin embargo, desde hace un mes los venezolanos no han visto a su Presidente. Él no está en el país, no ha hecho ninguna aparición pública, no ha dado, como dicen, "señales de vida".

La voluntad de Chávez

Lo único que se sabe del Presidente son supuestos recados. El vicepresidente Nicolás Maduro "dijo que Chávez mandó a decir tal cosa". De ahí que muchos (en el intento de reír para no llorar) comparen esta situación con la película de los 80 Weekend at Bernie's.

Chávez, previendo la posibilidad de que esto podía pasar, expresó su deseo la última vez que fue visto: de no estar capacitado físicamente para asumir su nuevo período, Maduro debía asumir la Presidencia de la República y, si se diera una ausencia permanente, se convocaría a elecciones.

Sin embargo, ni siquiera el chavismo respeta a Chávez ahora. La pregunta es, ¿por qué la palabra de Chávez era santa hasta hace apenas un mes, y ahora se puede hacer lo que se venga en gana?

¿El juego del telefonito?

A todas estas, ¿por qué Nicolás Maduro y el resto de la tolda chavista temen asumir la responsabilidad que les dejó el Presidente? Peor aún, ¿por qué debemos los venezolanos creer que lo que Maduro dice que Chávez dice es verdaderamente palabra del Presidente?.

¿Qué pasaría si Chávez está secuestrado y sometido a la voluntad de los recaderos, y sus seguidores no hacen nada por ayudarlo?

A todas estas, nadie pide ni que quiten a Chávez, ni que pongan a Capriles o a ningún otro. Lo que se pide es que se respete el último deseo expresado por el Presidente y que no se deje al país acéfalo.

Finalmente, lo que se pide es que se deje de justificar lo injustificable. Que se dejen de dar excusas para la ilegalidad y la ineficiencia. Que por primera vez se sea coherente con el discurso dado.

Que se cumpla la ley, por el amor de Dios, porque ya, a estas alturas, una no halla cómo hacer para que se le escuchen sus preocupaciones como VENEZOLANA, sin que se le llame escuálida, apátrida, fascista, conspiradora o cualquiera de aquellos adjetivos sin sentido aprendidos al caletre, que se recitan como malcriadeces de niño que no quiere escuchar una reprimenda. O, peor aún, como persona necia que se empeña en hacerse daño cuando sus amigos y allegados le dicen "estás cometiendo un error y no queremos verte sufrir en el futuro".

Y sí, eso era todo. Cumplo con mi deber de decir que esto está mal. No para los intereses ni ambiciones de nadie, sino para el país entero. Para los que aún viven en él, para los que ya nos fuimos. Para todos.

viernes, 3 de agosto de 2012

Polarización, clichés y política: El tedioso arte de opinar frente al polarizado

En tiempos de polarización política, es AGOTADOR tener que empezar cada frase y cada opinión por "el hecho de que critique a un sector no quiere decir que apoye incondicionalmente a sus rivales".

La teoría de los conjuntos nos enseña que, el que A pertenezca a B, no quiere decir automáticamente que B pertenezca a A. Sin embargo, esto parece no aplicar para el "polarizado".

Una parte de B pertenece a A, pero la mayoría no pertenece...


Entonces, tener que empezar cada frase por "el hecho de que esté en contra del Gobierno no quiere decir que esté a favor del así llamado Imperialismo mejmo, bla, bla, bla, etc. etc., etc., hooray everybody", es algo que simplemente no debería existir. 

De hecho, muchos asumen que Estados Unidos es el gran modelo del capitalismo cuando realmente, quienes han profundizado en el tema y no se han ceñido automáticamente al discurso polarizante, pueden ver que muchos de los principios se han violado y han conducido a este lento y agónico colapso de una gran potencia que ahora busca (e intenta negociar internamente) los reajustes necesarios para continuar en su posición. 

Presenting your Royal Highness, our illustrious King Julian the 3rd self proclaimed Lord of the Lemur blah blah blah, etcetera etcetera etcetera, hooray everybody


De hecho, basados en el cliché "no chavista=pro yankee", muchos se sorprenden cuando expreso mi desacuerdo con muchos aspectos del modelo que han sostenido los Estados Unidos (país con el que, a fin de cuentas, no tengo prácticamente ningún vínculo) y mi acuerdo con un modelo más similar al canadiense, con un libre mercado que permite el progreso y una red de seguridad social que permite que el país no implosione cuando una mayoría desfavorecida termine cayendo en una "venganza social" contra la élite.

Sin embargo, como todo, hay muchas cosas por corregir a las que ningún país del mundo está exento. La perfección no se ha encontrado en ninguna parte. Lo único que hasta ahora está bien localizado es la polarización, el encasillamiento y, como dije antes, un sentimiento de venganza del que hablaré en otro momento.

martes, 22 de mayo de 2012

Mujeres "naturales": O te adaptas a la sociedad, o te adaptas a la caverna

A estas alturas, muchos habrán leído, escuchado y opinado sobre el caso de Jenna Talackova, la aspirante a Miss Universe Canada que fue descalificada por unos días por ser transgénero, pero luego fue restituida en el concurso pues las leyes canadienses no permitían esa medida.

Ahora, luego de terminado el certamen, la aspirante se va con la satisfacción de haber quedado entre las 12 finalistas, pero no logró ganar. Sin duda, muchas chicas talentosas concursaron y la ganadora probablemente se merecía el puesto, pero muchas preguntas vinieron a mi cabeza desde antes de la ceremonia.

Jenna Talackova. AFP

Una de las cosas que se me ocurrió cuando anunciaron la restitución fue: ¿está Talackova condenada a perder, sin importar su desempeño? Esto porque Donald Trump recordó muy claramente que en el Miss Universe sólo pueden participar "mujeres naturales". En pocas palabras, si Talackova ganara entre las canadienses, ¿Trump igual la descalificaría del certamen mundial?

Pero luego de hacerme esa pregunta, retumbaron en mi cabeza las palabras "mujeres naturales".

Ampliamente conocido es el hecho, criticado por unos y alabado por otros, o ignorado con la mayor indiferencia: gran parte de las concursantes en el Miss Universe pasa por uno o más procedimientos quirúrgicos para mejorar sus "encantos naturales" y tener más oportunidades de ganar.

Mientras algunas pasan por retoques menores como quitar una grasita por acá o perfilar un poquito por allá, también son famosas las fotografías de antes y después donde algunas candidatas parecen haber pasado por el programa Extreme makeover antes de concursar.

Honey Lee, Miss Corea 2007, antes y después de la transformación


Pero no importa. Puedes operarte todo el cuerpo y aún así participar en el Miss Universe. A menos que te operes los genitales.

Lo que es bueno para el pavo...

Mucho ha criticado una buena porción de la sociedad las cirugías plásticas. Tanto así que han creado una categoría de "mujeres naturales" para referirse a quienes jamás hemos pasado por un procedimiento quirúrgico para mejorar nuestro aspecto, aunque nosotras mismas no consideramos menos mujeres o más ¿antinaturales? a las que ejercen su derecho de hacerlo.

Entonces, si vamos a hablar de mujeres naturales, no puede haber medias tintas. Mi punto es: o aceptas las cirugías y dejas concursar a Talackova con su cirugía de genitales, así como has dejado concursar a otras mujeres que has llamado "antinaturales", o simplemente excluyes de la competencia a toda aquella que haya tenido cirugías correctivas.

Y entonces alguien me dirá si convertir un pene en una vagina es cirugía correctiva. Para Talackova, tal vez lo sea porque, según ella, haber nacido hombre fue un error.

domingo, 29 de enero de 2012

Anorexia o sobrepeso. ¿Por qué un extremo es siempre mejor que el otro?

No importa de que lado de la sociedad te encuentres, el equilibrio parece no ser una opción entre las mayorías. Así como en política, todo lo que es de izquierda es automáticamente "bueno" y todo lo de derecha es automáticamente "perverso", en el tema de la salud y la apariencia parece haber un insalvable radicalismo, en el que una minoría medianamente equilibrada quisiera sobrevivir sin ser apedreada.

En algún momento se dijo que el sobrepeso está mal. Como consecuencia, vimos nacer trastornos como la anorexia y la bulimia, y top models con medidas irreales, que llegaban a ser cánones de belleza a riesgo de muerte, con dietas poco saludables, drogas y niveles de ejercicio que matarían a cualquiera.

Incluso, llegamos a ver mujeres que comenzaban a fumar, no por presión social, ni por estrés, sino bajo la promesa de que la nicotina inhibe el apetito y ayuda a adelgazar. Todo por ser flaca.

¿Y el otro extremo?

En medio de toda esta moda enfermiza, surge en el metro una conversación con mi novio en la que él me dice algo como: "estar gorda también es poco saludable, y sin embargo ahora lo exaltan como si se tratara de algo bueno".

Gramaticalmente, existió el "dequeísmo", en el que los hispanoparlantes comenzaron a decir "de que" donde realmente debía decir sólo "que". Para erradicar esto, la gente dejó de decir "de que", incluso en las frases en las que era correcto hacerlo, naciendo así el "queísmo".

Igualmente, en la batalla contra los desórdenes alimenticios, estar contra la anorexia equivale automáticamente a estar a favor del sobrepeso.

Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre

Hoy me encontré una imagen en la que se exaltaba a la cantante Adele porque a ella no le interesa perder peso, sino hacer música de calidad. Esto está muy bien de su parte, pero la manera en la que su comentario es percibido por algunos puede alimentar dos preconcepciones bastante dañinas.

En primer lugar, está bien si a Adele no le importa tener la apariencia de una modelo, pero el asunto del sobrepeso no es algo estético, sino de salud.

Si sus valores están en el promedio, y resulta que su peso está en lo normal para su tipo de cuerpo, maravilloso. Si no, alguien debería decir "estás arriesgando tu salud", así como se lo dicen a una anoréxica o bulímica. Porque ambas cosas deberían asumirse con la misma actitud. O dejas a la anoréxica que se mate de hambre, o le dices a la persona con sobrepeso que está arriesgando su salud.

¿Estética o salud?

Dejar tu autoestima en manos de la balanza es uno de los peores errores de la vida. Pero basar tu autoestima en la idea de que no importa que tu salud esté en riesgo mientras desafíes a la sociedad, tampoco parece ser un pensamiento sabio.

Y precisamente, por el enfoque en la estética más que en la salud es que se suele descalificar a aquellos que quieren hacer ejercicios y mantener una alimentación saludable, aquellos que quieren adelgazar.

Muchas veces se considera que la dieta y el ejercicio son actividades "snob", no son prioridades, no se deben tomar en serio y son "un lujo". Esto porque se tiene la idea preconcebida de que quienes lo hacen se preocupan únicamente por su apariencia. Pero insisto en que hay otro factor: la salud.

Hoy en día, cuando nuestro estilo de vida ya no implica las actividades que antes mantenían en forma a la especie humana (como cazar, pescar y sembrar nuestra comida en lugar de comprarla en un supermercado), y por el contrario, nos llevan a trabajos sedentarios en los que escasamente hay movimiento, es natural que muchas personas busquen la membresía de un gimnasio, el placer de una carrera en el parque o el reto de una bicicleta montaña arriba. Esto no los hace "vanidosos", ni implica que estén buscando la aceptación social.

Entonces, ¿criticamos la anorexia y el sobrepeso por igual o dejamos a ambos que sean felices con sus hábitos?.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La epidemia invisible y la paranoia conspirativa

Hoy día de los inocentes decidí actualizar el blog con una noticia que, a primera vista, me pareció una broma de los medios de comunicación para hacernos caer en una inocentada. Pero no.

Hugo Chávez, presidente de Venezuela y una de las "personalidades" cuyo cáncer -negado 3 veces como Cristo- está entre los más seguidos del mundo, lanzó una sospecha al aire.

Luego de que Lula Da Silva y Cristina Fernández se sumaran al club de líderes latinoamericanos con cáncer, previamente iniciado por Fernando Lugo y Dilma Rousseff, a Chávez se le ocurrió pensar que tal vez el imperio podía estar librando una guerra biológica contra ¿la espada de Bolívar?.


Pero, más allá de la teoría absurda, de la acostumbrada declaración disparatada e incendiaria que genera cortinas de humo en los momentos más convenientes (como el cierre del año sin la cantidad de viviendas prometidas por el gobierno de Chávez, por ejemplo), lo que verdaderamente llamó mi atención fue que al presidente venezolano le "extrañara" que todos ellos hubiesen contraído cáncer.

Si pensaramos en los líderes latinoamericanos como semi dioses que están más allá del bien y el mal, a los que no afectan los males mundanos del común de la gente, tal vez tendría sentido hacer esta presunción. Pero para alguien que dice "ser del pueblo", el "extrañarse" de que estas "personalidades" hayan adquirido cáncer es el indicio de una completa ignorancia de la realidad de su "querido pueblo".

En los últimos años, el cáncer se ha convertido en una epidemia. No se sabe a ciencia cierta la causa, no se conoce una cura certera y definitiva, y los tratamientos son tan costosos que pueden significar la ruina o la condena de muerte para muchos pacientes y sus familias. Cada día es más común entre la gente, pero al presidente le parece algo excepcional.

Durante mis años ejerciendo el periodismo y la producción audiovisual en Venezuela, me encontré en miles de ocasiones con llamados desesperados de personas que no podían conseguir los medicamentos para la quimioterapia, otros que denunciaban no poder encontrar una manera de hacerse la radioterapia porque las listas de espera en los hospitales eran kilométricas y los servicios privados les resultaban costosos, muchos que tampoco lograban extirparse los tumores por las mismas razones e incluso una buena cantidad de aquellos que, habiendo costeado todo lo anterior, ya no tenían para comer.

Probablemente la gran mayoría de quienes lean habrán tenido un familiar o conocido que haya pasado por esto. En mi caso particular, he tenido familiares que han sufrido este calvario, algunos aún entre nosotros, y algunos, aunque terminaron encontrando la tan deseada paz, lamentablemente nos miran sin que nosotros podamos mirarlos, y por eso los extrañamos.

Más allá del drama médico, psicológico y emocional que toda la situación representa en privado, hay un rostro bastante  público de la enfermedad cuando nos encontramos a esta multitud de personas rogando desesperadas por su vida, tocando infinitas puertas para poder salvarse o salvar a su familiar o allegado.

Y para rostros públicos, muchos recordarán a la muy apreciada Eva Ekvall, quien terminó representando con un rostro visible, tras su lucha y su posterior fallecimiento, a millones de combatientes anónimos.


Pero aquellos que nos miran desde lo alto de sus pedestales presidenciales parecen no haberse percatado de la situación de millones de personas que sufren a diario con este mal, y por eso tal vez les parezca "extraordinario" que esta enfermedad finalmente haya terminado por tocar a sus puertas, luego de haber cubierto la cuota con cientos de miles.

Para estas deidades a las que aparentemente no pueden tocarlas los males cotidianos, sólo una conspiración imperial les resultaría una explicación satisfactoria para estar ahora pasando por la realidad que un buen porcentaje de su pueblo pasa sin recibir respuestas.

¿Acaso no está al tanto el mandatario venezolano de las cientos de personas que llegan todos los días a las puertas del palacio de Miraflores pidiendo una ayuda a la presidencia para poder tratar su enfermedad?

Sólo puedo preguntar, ¿en qué planeta vive Chávez para creer extraordinario el hecho de que él y estos mandatarios tengan cáncer cuando más de siete millones de personas en el mundo han muerto por esa enfermedad?

Y eso sin contar los que lograron curarse.

Es una epidemia. Y ellos no la vieron hasta que no les llegó su día.