viernes, 9 de mayo de 2014

Una de las cosas que tenemos en común oficialismo y oposición

Para describir nuestras diferencias, creo que nadie mejor que los líderes políticos actuales. Desde ambos bandos se utiliza el poder del vocabulario para diferenciar al otro, para convertirlo en objeto y hacer más fácil el dejar de verlo y encontrarlo como compatriota.

“Escuálidos” o “enchufados”, “apátridas” o “chabestias”, ya todos nos sabemos las etiquetas de memoria. 

Pero resulta que tenemos también tanto en común.

Contrario a lo que puedan pensar muchas personas del oficialismo, quienes nos consideramos oposición no somos como los villanos de las caricaturas, que quieren destruir el mundo y no sé dónde pretenden vivir luego. Nosotros no queremos destruir el país, nosotros pensamos que el país está siendo destruido, y que puede estar mejor en otras manos.

Quienes estamos de este lado del conflicto somos diversos, no somos una masa uniforme que piensa igual y respalda todas las medidas de quienes han terminado por representarnos en el escenario político ante la opinión pública. Nosotros no queremos que vuelvan los vicios del pasado, pero tampoco queremos quedarnos con los vicios del presente. Queremos un futuro mejor, no una vuelta al pasado, porque no todo tiempo pasado fue mejor como dicen muchos.

¿Saben lo que sí somos? Personas al borde de la desesperación y la impotencia luego de haber sido sistemáticamente ignorados, despreciados e insultados durante los últimos 15 años. ¿Sabes, amigo chavista, por qué eso te suena tan familiar? Porque era lo mismo que tú sentías antes, con la que llamas la IV República que no volverá.

¿Y sabes qué pasó en aquel entonces cuando muchos de quienes hoy son fervientes oficialistas se cansaron de ser ignorados, despreciados e insultados? El oficialismo ha dado en llamarlo “el despertar del pueblo”. Hechos como El Caracazo, que hablan de la impotencia y la desesperación que estallan y terminan en hechos lamentables y bochornosos que luego queremos glorificar porque, por lo visto, no había otra manera.

El último resultado electoral habla de dos mitades de país que no sólo tienen dos visiones de país diferentes y aparentemente irreconciliables, también habla de una necesidad de conciliación. Sin embargo, el discurso de la división sigue prevaleciendo.

Sin ánimos de justificar la violencia, ¿qué esperaban que pasara con la población ignorada, despreciada e insultada durante los últimos 15 años si el Gobierno continúa ignorándolos, despreciándolos e insultándolos? 

La gente se cansa. La gente se cansó de la IV y salió a las calles, y hoy esos hechos son glorificados.

¿Qué sugieres que haga la mitad del país que no tiene cabida en este sistema?, es decir, ¿qué harías tú si vivieras en un país donde el Gobierno te ignora, te insulta y te desprecia?, ¿qué hiciste en su momento cuando la IV República te ignoraba, te insultaba y te despreciaba?

La mejor cura para evitar la violencia es siempre ponerse en los zapatos del otro. Lamentablemente, en un país tan polarizado que no reconoce la existencia del otro, nos queda difícil.

 ¿Habrá algún esfuerzo? Veremos...

viernes, 21 de febrero de 2014

Consideraciones sobre la abierta represión y violación de Derechos Humanos en Venezuela

En estos tiempos de (para algunos) inimaginable violencia en Venezuela, es importante aclarar algunos aspectos clave para la comprensión de los hechos. Muchos no conocen los detalles específicos, o no han seguido la evolución (o involución) de los hechos que han llevado a la Venezuela actual.

Personalmente, la viví en carne propia y desde una excelente posición hasta mi partida en julio de 2011, cuyas razones nunca he profundizado pero algunas de ellas son insinuadas en esta publicación previa.

1. Esto no es Gobierno vs. Oposición, esto es Gobierno armado vs. Ciudadanos desarmados


Como ven en la foto, ella no las tiene...

Para quienes quieran pensar que esto es una pugna de dos bandos políticos y que hay una mediana igualdad de condiciones, les cuento que eso no es cierto.

Si miran fotografías de las manifestaciones atacadas por el Gobierno a través de la Policía Nacional, la Guardia Nacional y las Milicias Bolivarianas y demás colectivos armados paramilitares financiados por el Gobierno, verán cómo ellos son quienes poseen las armas y atacan a civiles desarmados que sólo tienen pancartas, pitos y cacerolas. En el más "balanceado" de los casos, algunos más radicales o temerosos por sus vidas se arman con piedras, bombas molotov o cauchos quemados para bloquear la vía.

En ningún caso se ha visto que los manifestantes estén armados, ni siquiera "inferiormente armados" como se ha visto en insurrecciones en otros países. Los manifestantes simplemente están en desventaja, tratando de expresar lo que durante años el Gobierno se ha empeñado en ignorar. Sin embargo, son atacados con toda la fuerza represiva que nunca se usó para combatir la delincuencia campante que reina en la nación.

2. El 19 de febrero, edificios residenciales fueron atacados y violentados por GN, PN y colectivos apoyados por las autoridades


Como bien relata Caracas Chronicles para los lectores anglófonos, el 19 de febrero las cosas cambiaron en el panorama violento que vive Venezuela, cuando Guardia Nacional, Policía Nacional y colectivos amparados por los antes mencionados comenzaron a violentar edificios residenciales alrededor de las zonas de protesta, disparar hacia las ventanas de los apartamentos e incluso lanzar bombas lacrimógenas al interior de los edificios para forzar la salida de los residentes o forzarlos a asomarse a las ventanas para ser asesinados por los disparos antes mencionados.


Para quienes nunca han experimentado lo que se siente al inhalar una bomba lacrimógena, o más específicamente, inhalar una bomba lacrimógena en un sitio cerrado, les puedo relatar esta experiencia vivida personalmente en el año 2007.

La Policía Nacional usó una bomba lacrimógena arrojada a la recepción de un edificio para forzar a manifestantes desarmados a salir para luego ser disparados. La manifestación ya había terminado y estas personas, entre quienes se encontraba gente mayor, iban hacia sus casas. Ellos se refugiaron en el edificio para evitar los disparos. Yo estaba en el edificio por casualidad, ya que no asistí a esa protesta. 

La PN lanzó la bomba al interior del edificio y, aunque veníamos aprovisionados con vinagre, pasta dental y demás menjurjes caseros que recomiendan para estos casos, la sensación de asfixia era intolerable. Sientes la necesidad de escupir una y otra vez al sentir que se te queman las vías respiratorias. Tu cuerpo, tratando de deshacerse de los tóxicos, te hace llorar, moquear, salivar y sudar, pero aún así, la concentración de gases en un sitio tan pequeño te hace sentir que te asfixias, que no puedes respirar y que perderás el conocimiento de un momento al otro. Es desesperante. 

Al final terminamos por salir corriendo por la única vía disponible, ya que la otra estaba bloqueada por el cordón policial. La PN disparó hacia nosotros, por la espalda, mientras huíamos del sitio. He sido apuntada con armas muchas veces, pero esa fue la primera vez en la que conscientemente vi cómo alguien disparaba un arma en mi contra. 

Por suerte, ninguna de las balas me alcanzó. Al volver a la escena, comprobé lo que ya sabía: las detonaciones que escuchaba detrás de mí no eran perdigones sino balas reales. Las armas que ví eran, efectivamente, fusiles. 

Habiendo vivido esto, sólo puedo imaginar la angustia sentida por familias, niños, personas mayores en esos edificios, sabiendo que si se quedan adentro pueden asfixiarse hasta morir, pero si salen serán masacrados impunemente por las fuerzas del Gobierno. Y eso sin siquiera haber manifestado.

3. Las fuerzas del Gobierno no están controlando manifestaciones, están disparando a matar


En diversas imágenes que corren en las redes sociales, ante el auge de los dispositivos móviles con cámara, hemos visto las fotos de la Miss Turismo, Génesis Carmona, quien se veía participando en la marcha sin más en sus manos que una pancarta, pero fue asesinada de un disparo en la cabeza.

Génesis Carmona (derecha) sosteniendo una pancarta minutos antes de ser asesinada


Casi todos los estudiantes asesinados por el Gobierno tienen heridas en la cabeza o en la espalda. Los disparos fueron, indudablemente, a matar. 

Normalmente, una manifestación pacífica no debería ser enfrentada. Aún bajo el supuesto de que algunos manifestantes estén alterando el orden público, existen protocolos: uso de barricadas, la ballena (agua a alta presión), bombas lacrimógenas (con otro tipo de gases, por cierto, ya que los usados por el Gobierno Venezolano están prohibidos por acuerdos internacionales), entre otros.

En casos más extremos, en los que los alborotadores estuviesen ligeramente armados, están los perdigones (balines hirientes que no detonan pero causan heridas debilitantes)

En casos de mayor peligro, en el que un ciudadano portara un arma de fuego, el entrenamiento demanda que se ejecuten disparos en extremidades, con la finalidad de desarmar al individuo o ponerlo en situación de desventaja para su captura.

Todo esto no viene de una persona experta, está a una búsqueda de Google o a una entrevista de distancia.

Sin embargo, reitero lo mencionado anteriormente: todos los fallecidos a manos de las fuerzas del Gobierno tienen disparos en la cabeza o en la espalda, y ninguno estaba en posesión de armas. ¿Por qué disparar?, y aún peor, ¿por qué se ejecutaron disparos letales que ni siquiera ante la posesión de un arma son justificados?

En el caso de quienes fueron disparados por la espalda, se evidencia la desventaja y el hecho de que la persona asesinada no portaba peligro, ya que se encontraba huyendo y no atacando o enfrentando a las fuerzas enviadas por el presidente Nicolás Maduro y su Gobierno.

En uno de los videos amateur se evidencia cómo una de las víctimas, completamente desarmada, es perseguida por no menos de cinco Guardias Nacionales, quienes disparan repetidas veces por la espalda hasta que cae.

Luego de estas tres distinciones, está claro que lo que para muchos parecía ser un conflicto político se convirtió en un delito de lesa humanidad, una violación de derechos humanos contra civiles. Si estás afuera, esto te ayudará a entender que la situación trasciende Gobierno u oposición. Si estás adentro, y aún apoyas al Gobierno, sólo te pido que tengas claro que estás del lado de un Gobierno represivo y asesino, cuyos miembros usan prácticas aún más violentas que aquellas cuyos miembros criticaban.

Un Gobierno cuyas fuerzas disparan en la cabeza, a matar.

jueves, 13 de febrero de 2014

Lista de recursos: Cómo evadir el bloqueo de sitios web en Venezuela

Ante las recientes protestas que toman lugar en Venezuela, son varias las personas en las redes sociales que denuncian el bloqueo de sitios web y redes sociales, especialmente por parte de la CANTV.

Aunque no soy experta en la materia de conexiones (a pesar de mi área de trabajo) quisiera compartir una serie de recursos encontrados en línea para evadir dichos bloqueos y poder acceder a la información que el Gobierno no quiere que veas.

VPN Gratis via Hotspot shield (compartido por Carlos Gx, el responsable de @caracasmetro)

Uso de DNS libres via SinBloqueo.com

¿Qué hacer si tu gobierno bloquea Internet? via PijamaSurf

Cómo evadir la censura y el bloqueo de Internet via El Libertario

Guía para evitar el bloqueo de Internet de CANTV via muerachavez.blogspot.ca (no me responsabilizo por la elección del nombre de este blog, pero el instructivo tiene capturas de pantalla útiles)

Otro dato de Carlos Gx: "Bajen la app ZELLO para Android, IOS, etc es como un Walkie Talkie y ya hay casi 200 venezolanos, con información al momento de lo que está pasando, se unen al canal "12F Venezuela Arrecha""

Mi recomendación es que guarden todos estos instructivos offline por si llegasen a ser bloqueados también. 

viernes, 24 de enero de 2014

Palabra de Niemöller y porqué las medidas cambiarias nos afectan a todos

Por 401(K) 2013 en Flickr - CC

En momentos en los que el Gobierno toma una vez mas pésimas medidas de control cambiario que afectan las compras por internet, los viajes, los estudios en el exterior, las importaciones e incluso las operaciones de las aerolíneas, todavía hay oficialistas que insisten en decir que eso no les afecta a ellos porque ellos no viajan, no compran en el exterior y no tienen tarjetas de crédito.

No me voy a desgastar explicando una vez mas como funciona la economía, y como esas medidas no se tratan de cuanto vale el dolar sino de cuanto vale el Bolívar y que tanto puedes hacer con él. Que no se trata de "cuantas veces al mes pueda viajar el oligarca aquel" sino de cuanta libertad tenemos y muchas otras cosas.

(Igual, para el que quiera leer porqué los negocios con asignación de divisas no pueden vender a los precios prometidos por el Gobierno, lo pueden hacer)

Para eso tenemos el caso de la inseguridad: he tenido que leer oficialistas disputar mi llamado a combatir eficazmente la inseguridad con un "a mí nunca me han robado", como si el hecho de que una persona corra con suerte le da derecho a decir que un problema que afecta a la gran mayoría de los venezolanos, ademas violando su derecho fundamental a la vida, debe ser ignorado o minimizado.

Sin embargo, para los que dicen que tenemos patria, se los puedo asegurar con toda certeza: NO TENEMOS PATRIA. Y a continuación las pruebas:

Esta es la definición de patria de la Real Academia Española:

patria.
(Del lat. patrĭa).
1. f. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.


La raíz latina de patria significa familia o clan. Así empezaron las naciones antes de que el concepto mismo existiera, con la noción de pertenencia de una familia que tiene cultura, costumbres y otros aspectos en común. Lo mas importante, una familia se cuida entre si y se preocupa por cada uno de sus miembros. 

Cuando uno habla de vínculos jurídicos, históricos y afectivos, evidentemente se refiere a vínculos con la gente que habita en ese suelo, ya que la patria la hacen sus habitantes. 

Esto, solo, no hace una patria...

Sin embargo, cuando alguien decide decir que no mueve un dedo por la violación de los derechos de un paisano porque eso no le afecta, allí no hay patria, no hay familia, no hay el famoso "tu alegría es mi alegría y tu dolor es mi dolor".

Comencemos por un mea culpa. Cuando un venezolano de clase media decía, en tiempos de la controversial IV República, que el problema de los barrios no le afectaba porque el o ella no vivía en uno, dejamos de tener patria. 

Igualmente, cuando un oficialista dice que el control cambiario no le afecta porque él no compra dólares, ni viaja, ni compra en el exterior, mas allá de ignorar por completo como funciona la economía, sino que esta dejando de tener patria instantáneamente.

Cuando alguien dice que no le afecta la inseguridad porque nunca lo han robado, no hay patria.

Cuando alguien dice que no le afecta el desempleo porque tiene trabajo, no hay patria.

Cuando alguien dice que no le afecta la represión política porque él no se mete en eso, no hay patria. 

Cuando alguien dice que no le afectan los despidos discriminatorios y masivos en los entes públicos porque el tiene trabajo y "no se mete en problemas", no hay patria. 

Cuando alguien dice que no le afectan las colas en los supermercados porque tiene un "panita" que lo colea y le consigue la comida, no hay patria. 

Pero no quiero dejarlos nada mas con mis palabras, sino con las del pastor aleman Martin Niemöller, quien vio a su país destruido por males y rencores comparables a los que vive Venezuela:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

lunes, 13 de enero de 2014

Mónica Spear, Gaby Espino y la inseguridad: Culpar a la víctima no es sólo cosa del Gobierno

Previamente, escribí un post para desahogar mis confusos sentimientos acerca de la terrible tragedia de Mónica Spear, Thomas Berry y la pequeña Maya, ahora huérfana y recuperándose de su herida. Los días posteriores a esa publicación, seguí de cerca las reacciones, rogando que esta vez la indignación por la inseguridad no pasara en cuestión de horas, cubierta por la nueva cortina de humo enviada desde el Gobierno.

 Llama mi atención un tuit (borrado) de Gaby Espino, artista que tiene varias cosas en común con Spear: es venezolana, trabaja en el exterior y es madre. Espino manifestó que, aunque ama a su país, no vuelve a poner un pie allí debido a la inseguridad. Las reacciones no se hicieron esperar, aunque no eran las que esperaba.



Criminalizando el miedo 


 Luego del tuit en el que Espino expresara su legitimo miedo de visitar Venezuela, los ataques en Twitter fueron masivos. La gente le decía ridícula, la culpaba de "renegar de su país", entre otras cosas que, realmente, jamas sucedieron.

 Ella se defendió expresando su preocupación de que a ella o a su familia les podía pasar algo, como acaba de sucederle a Spear hace apenas días.



 Lo que mas me cuesta entender hasta el momento es: ¿quien puede culpar a alguien por no querer que lo maten, por querer proteger a sus hijos o por no querer dejarlos huérfanos?

Estoy segura de que, si Spear hubiese podido prever su futuro, hubiese tomado la misma decisión. Nadie quiere morir y dejar huérfana a su hija. Para Espino, esta es su oportunidad de prever y evitar un futuro fatídico.

Y en cuanto a los que dicen que su decisión es respetable pero es cuestionable que la divulgue en redes sociales, ni siquiera le responderé con el argumento de la libertad de expresión, un derecho fundamental que ha sido tan pisoteado en Venezuela que hasta cuesta recordar.

Simplemente les recordaré lo importante que es, en estos momentos de ambigüedad política respecto a derechos fundamentales, que venezolanos con notoriedad se pronuncien sobre la gravedad de la situación del país, sobre sus miedos, angustias y puntos de vista.

Atacando las consecuencias en lugar de la causa


Sinceramente, yo misma tengo miedo de visitar Venezuela. Si bien mi situación actual no me lo permite, me gustaría visitar a mi familia, especialmente a mi abuela que no puede visitarme. Días antes del suceso de Spear, conversaba sobre esto con mi pareja.

Sin embargo, luego de lo sucedido, mi memoria se refresca y de nuevo pienso en las 10 veces que me robaron, todas violentas, 9 a mano armada.

Pienso en las dos veces en las que se vio en los rostros de los maleantes que estuvieron a punto de dispararme a pesar de cumplir con sus demandas.

Pienso en la vez en que la policía me disparó por estar cerca de una marcha (ni siquiera participando en ella) y afortunadamente no me atinaron.

Pienso en la vez en que me tuve que lanzar de un autobús en movimiento para salvarme de un robo, y en que una semana mas tarde, una señora intento hacer lo mismo y falleció de una fractura en el cráneo.

Pienso en la vez en que, caminando por el bulevar de Sabana Grande, vi a un hombre caminar hacia mi sacando una pistola y corrí lo mas rápido que pude a refugiarme en un centro comercial para luego escuchar los disparos desde una tienda de ropa para bebe donde no entendían absolutamente nada de lo que estaba pasando.

Pienso que, aun cuando esta enumeración puede parecer en otro contexto excesiva violencia para una sola persona, las estadísticas me han favorecido con el solo hecho de permitirme estar con vida.

Por eso, yo no culpo a Gaby Espino porque yo me siento exactamente igual, y cualquier persona que medianamente aprecie su vida debería sentirse de la misma manera.

¿Saben a quien si culpo? Al Gobierno, responsable según la Constitución Bolivariana de la seguridad de los ciudadanos en Venezuela. Y me pregunto por que tanta gente invierte tanto tiempo en culpar a Gaby Espino por no querer que la maten en vez de pedir al Gobierno que cumpla su deber de proteger a los ciudadanos para los que trabaja. Porque no olvidemos que el Gobierno no es amo del pueblo, es su empleado y, como tal, debe responderle.


miércoles, 8 de enero de 2014

Mónica Spear y la ventana pública a la pesadilla diaria

Ayer en la mañana, lo primero que vi al entrar en línea fue la noticia del asesinato de Mónica Spear y su esposo en las redes sociales. La noticia me impactó fuertemente y con cercanía a pesar de que realmente no la conocía sino como figura pública, pero los detalles me impactaron más. Dos padres asesinados frente a su hija de 5 años, también herida.



La consternación pública no se hizo esperar. No se trata sólo de que sea una figura pública, sino además de las circunstancias, que tocaron a todos los venezolanos.

Ingratitud e ironía


Mónica ya no vivía en Venezuela. Ella trabajaba para la cadena Telemundo en novelas y programas diversos de televisión. Sin embargo, como muchos venezolanos que nos encontramos en el exterior, tenía aún familiares viviendo en el país.

Fue al país de vacaciones y a cumplir compromisos con fundaciones y causas que apoyaba como una personalidad pública venezolana con responsabilidad social hace. Fue a visitar asu abuela que estaba complicada de salud, a hacer hallacas con su familia.

También fue a hacer turismo, lo cual es mucho más costeable cuando ganas en moneda extranjera. Muchos de nosotros, en cuanto salimos del país, soñamos con finalmente poder conocer el Salto Ángel, Canaima, Los Roques y todos esos destinos del país cuyos precios prohibitivos hacen que la "lejanía presupuestaria" desde dentro del país sea mayor que la lejanía geográfica desde afuera.

Ella estuvo tuiteando durante los días anteriores sobre lo bella que es Venezuela. Publicó fotos de paisajes y atardeceres y expresó su admiración por el país, por "la magia de los llanos", entre otras cosas.

Sin embargo, desdichadamente su admiración por el país no la salvó del mismo destino que sufrieron 24 mil venezolanos en el 2013 y más de 150 mil en lo que va de Gobierno chavista.

La paja en el ojo ajeno


Durante todo el día leí comentarios de seguidores del oficialismo cuyo discurso era el siguiente:

1. "Dejen de politizar la muerte de Spear"

Mi respuesta a Winston Vallenilla al respecto no tuvo que ver con el hecho de que el presidente Nicolás Maduro haya politizado la muerte de Hugo Chávez para el beneficio de su campaña presidencial y de su gobierno, hecho que atinadamente destacaron muchos venezolanos a través de Twitter.

Más allá de eso, le recordé, hasta ahora sin respuesta, que el Título III, Capítulo I de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, escrita y promovida por el Gobierno chavista y el propio líder de la "Revolución Bolivariana", Hugo Chávez, establece que es la responsabilidad del Estado garantizar la seguridad de sus ciudadanos.

Hugo Chávez sosteniendo una copia de la Constitución / Wikimedia Commons

Dice Winston que es irresponsable "politizar" la muerte de Mónica Spear, pero verdaderamente irresponsable es no cumplir el deber de ciudadano de exigir al Gobierno cumplir con su responsabilidad de resguardar a los ciudadanos.

2. "Venezuela es el país más bello del mundo"

Es lamentablemente irónico defender 24 mil muertes en un año con la belleza del país, especialmente cuando Mónica fue asesinada mientras disfrutaba y admiraba los paisajes venezolanos.

La belleza del país no salvó a Mónica, ni a los 24 mil, ni a los 150 mil.

3. "Eso pasa hasta en países desarrollados" 

En el primer capítulo de una de mis series favoritas, The Newsroom, el personaje de Will McAvoy, interpretado por Jeff Daniels, termina dando un discurso merecedor de una ovación de pie, pero que generaría amplia polémica en los Estados Unidos en cualquier evento como el simulado en el episodio.

El periodista es cuestionado durante un foro en una universidad sobre las razones por las cuales considera que los Estados Unidos son el mejor país del mundo. Luego de recibir una señal de su ex productora, McAvoy termina diciendo lo que realmente piensa, que me permitiré parafrasear: Estados Unidos no es el mejor país del mundo. Alguna vez lo fue y pudiera volver a serlo. Actualmente rankea entre los últimos en educación y entre los primeros países desarrollados con más crímenes. Pero el primer paso para solucionar un problema es reconocer que el problema existe.



Al oficialismo le gusta regodearse en las fallas del sistema estadounidense, que lejos de aplicar el modelo capitalista (si de ideales hablamos), aplica un modelo que lamentablemente se ha traducido en niveles terribles de desigualdad social y violencia.

Al gobierno le gusta transmitir en canales de televisión oficiales, pagados por todos los venezolanos, documentales sobre la crisis inmobiliaria y cómo miles de personas se quedaron sin casa mientras los bancos recibían sumas millonarias de parte del Gobierno para resolver la crisis que ellos mismos crearon, y cómo los bancos se embolsillaron gran parte de ese dinero en lugar de destinarlo a ayudar a las víctimas que ahora están sin hogar.

Al gobierno le gusta hablar de cómo en Estados Unidos tiene altísimos niveles de violencia, no tiene control de armas y tiene una gran desigualdad social. Sin embargo, todavía me pregunto cómo estos hechos harán sentir mejor a la hija de Mónica Spear, cómo la van a ayudar estos hechos a lidiar con su orfandad luego de haber presenciado la muerte de sus padres y haber sido herida en el hecho. Me pregunto cómo los familiares de las víctimas de la violencia en el país van a sentirse mejor sobre la irreparable pérdida de sus seres queridos sabiendo que en Estados Unidos hay gente pasándola mal.

Y ciertamente, Estados Unidos la está pasando mal, como nunca en mucho tiempo. Sin embargo, en 2013, en el país más violento del mundo desarrollado, de casi 314 millones de habitantes, fueron asesinadas 14 mil personas, lo que equivale a 4 personas por cada 100.000 habitantes. Mientras tanto, en "el país más rico del mundo" según la mayoría de sus habitantes, fueron asesinadas 24 mil de las 27 millones de personas que allí viven, lo que equivale a 89 personas por cada 100.000 habitantes.

Y si de hablar de países desarrollados se trata, podemos hacer la comparación con el vecino del "Imperio", Canadá. Allí, de las 35 millones de personas que habitan, 534 fueron asesinadas en 2013, para un equivalente de casi dos personas por cada 100.000 habitantes.

Para quienes dicen que Venezuela es el país más bello / más rico / más privilegiado del mundo, va el discurso de Will McAvoy en The Newsroom. Porque resulta que ningún venezolano se beneficia con la violencia y la crisis en otros países, sino con el cese de la violencia y la crisis en Venezuela.

Pensemos en Mónica, en Thomas, en la pequeña Maya y el evento traumático que marcará su vida. Pensemos en los familiares y amigos fallecidos a manos del hampa, pensemos en las madres que lloran en la morgue todos los días en una mezcla de desgarradora tristeza e impotencia. Pensemos que aunque lamentablemente no podemos revertir la tragedia, la situación actual tiene solución, sólo si se reconoce que hay un problema y hay la voluntad de resolverlo.

Nadie más debería morir en estas circunstancias. Y nadie debería negar a sus ciudadanos el cese de tan cruel situación.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Cómo votar: Elecciones Regionales 8D


En vista de las numerosas visitas al blog buscando información sobre cómo votar, he preparado rápidamente una guía de recursos externos (los más a la mano) para que puedan tener la información necesaria.

1. Tarjetones electorales vía El Universal (el formulario interactivo te dará el tarjetón que te corresponde según tu localización)

2. El proceso de votación y la famosa "herradura" (infografía interactiva de La Nación)

3. Lo que debería y no debería suceder en tu centro de votación (resumen de normativa electoral y casos irregulares)

4. Para quienes no saben aún si votar o no: Mi mensaje para los indecisos.

Y si alguna irregularidad les aparece, no olviden comentarlo aquí e informar a los medios de comunicación, contactos en redes sociales y organismos pertinentes: