martes, 12 de agosto de 2014

Depresión y otras condiciones mentales: Cómo no sólo no ayudamos sino que estorbamos

Dentro de todo lo negativo y doloroso de la trágica muerte de Robin Williams, surge al menos un aspecto positivo, más allá de recordar el legado del artista: todos los que fuimos tocados por este suceso terminamos poniendo nuevamente en la palestra el tema de la depresión y otras condiciones mentales.

Robin Williams - Wikimedia Commons

Personalmente, mi primera experiencia cercana con el tema la viví a los 14 años cuando una compañera de clase decidió, de la noche a la mañana, quitarse la vida. Aunque ella no era de mi grupo cercano, e incluso muchas veces tuvimos desacuerdos, la experiencia me resultó devastadora, básicamente porque no es mucho lo que una niña de 14 años sabe al respecto, ni muchas las herramientas que tiene para manejarlo. Imagina el dolor para los más cercanos a ella.

El primer día, mientras ella aún vivía con ayuda de máquinas, todo el salón permanecia en el colegio, indispuesto para ver clases y haciendo una especie de terapia grupal junto a los profesores. Yo estaba en shock, sin saber qué sentir ni qué pensar. Preguntándome cómo no me di cuenta de nada y qué pude haber hecho para saberlo, para evitarlo. "Ella se veía tan fuerte", me decía.

Los próximos dos días los pasé encerrada en la casa, aún en shock culpándome por no haberme dado cuenta de lo que pasaba. Ni siquiera fui al velorio porque sentía vergüenza y responsabilidad de no haberme dado cuenta. No creo haberlo hablado nunca con nadie, hasta este momento.

Muchas celebridades, incluyendo a Williams, han sido públicamente abiertos al respecto, tratando de crear conciencia sobre el tema. Hay excelentes recursos didácticos por doquier. Sin embargo, propagamos muchos mitos, creencias y conductas al respecto que no sólo no ayudan, sino que empeoran la situación para quienes necesitan ayuda.

1. "Está loco(a)"


Tratar a las personas con condiciones mentales como locos crea un estigma que tiene repercusiones sociales profundas. Todos hemos caído en ese término. Ese vocabulario crea temor y recelo a hablar, a buscar ayuda, por miedo a perder amigos, trabajo, relaciones o a ser señalado.

2. "No pone de su parte" o "es débil"


La depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, etc. tienen origen en procesos químicos del cerebro, u otro tipo de procesos físicos (yo no soy experta en el tema y hay documentación en internet mucho mejor de lo que yo pueda escribir). Pedirle a alguien que controle este tipo de trastornos con simple "disposición" es como pedir a un diabético que controle su nivel de azúcar en la sangre con el simple hecho de desearlo, o pedir a un hipertenso que controle su presión arterial con una buena actitud.

MRI - Wikimedia Commons

Un diabético o un hipertenso requieren tratamiento médico, asesoría nutricional, tal vez entrenamiento físico y definitivamente apoyo familiar para vivir plenamente con su condición. Lo mismo sucede con aquellos que viven con una condición mental.

Igualmente, cuando una persona que sufre de hipertensión tiene una crisis, no nos molestamos con ellos porque se les subió la tensión, ni se lo reclamamos como si lo hubiesen hecho a propósito. Lo mismo aplica en el caso de las condiciones mentales.

3. ¿Cuál es el motivo?


Cuando mi compañera de clase falleció, muchos buscamos culpables y explicaciones. Algunos culpaban al profesor que la regañó el día anterior, o a los padres. Muchos especulamos diversos motivos. Necesitábamos una justificación para poder vivir con lo que pasó, es un mecanismo mental perfectamente comprensible, pero estábamos buscando en el lugar equivocado.

Precisamente por esas diferencias físicas, químicas, eléctricas que originan las condiciones mentales, aquellos que las padecen no perciben ciertas cosas de la misma manera. Nadie percibe el mundo de la misma manera, de hecho. Pero buscar razones para la depresión utilizando nuestra lógica, si no sufrimos de esta condición, es un absurdo. Esto es de las primeras cosas que hay que entender.

4. Psicólogos y psiquiátras son para "locos"


Psicólogos y psiquiátras tratan la mente de la misma manera que cardiólogos tratan el corazón, ginecólogos tratan los genitales y neumonólogos tratan los pulmones. ¿Por qué tienen que ser las condiciones de la mente humana las únicas de todo nuestro funcionamiento corporal para las que no es socialmente aceptado buscar ayuda?

Esto es parte del estigma que hace que muchas personas, no sólo las que tienen condiciones preexistentes, sino aquellas que luchan con circunstancias temporales difíciles, tengan recelo a acudir a especialistas.

Personalmente, acudí a terapia para lidiar con la pérdida de seres queridos, y conozco muchos que lo han hecho en estos y otros casos. Ha sido de gran ayuda, y no es para nada un motivo de vergüenza. Peor es poner en pausa tu vida y la de tus seres queridos por sufrir las consecuencias de algo que puedes tratar con ayuda de expertos.

Si quieres aportar al tema, si conoces casos, si quieres compartir recursos para quienes estén luchando con condiciones mentales, eres bienvenido(a) a compartir en los comentarios. Yo estaré más que feliz de que este espacio pueda colaborar aunque sea con una persona.

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