viernes, 21 de febrero de 2014

Consideraciones sobre la abierta represión y violación de Derechos Humanos en Venezuela

En estos tiempos de (para algunos) inimaginable violencia en Venezuela, es importante aclarar algunos aspectos clave para la comprensión de los hechos. Muchos no conocen los detalles específicos, o no han seguido la evolución (o involución) de los hechos que han llevado a la Venezuela actual.

Personalmente, la viví en carne propia y desde una excelente posición hasta mi partida en julio de 2011, cuyas razones nunca he profundizado pero algunas de ellas son insinuadas en esta publicación previa.

1. Esto no es Gobierno vs. Oposición, esto es Gobierno armado vs. Ciudadanos desarmados


Como ven en la foto, ella no las tiene...

Para quienes quieran pensar que esto es una pugna de dos bandos políticos y que hay una mediana igualdad de condiciones, les cuento que eso no es cierto.

Si miran fotografías de las manifestaciones atacadas por el Gobierno a través de la Policía Nacional, la Guardia Nacional y las Milicias Bolivarianas y demás colectivos armados paramilitares financiados por el Gobierno, verán cómo ellos son quienes poseen las armas y atacan a civiles desarmados que sólo tienen pancartas, pitos y cacerolas. En el más "balanceado" de los casos, algunos más radicales o temerosos por sus vidas se arman con piedras, bombas molotov o cauchos quemados para bloquear la vía.

En ningún caso se ha visto que los manifestantes estén armados, ni siquiera "inferiormente armados" como se ha visto en insurrecciones en otros países. Los manifestantes simplemente están en desventaja, tratando de expresar lo que durante años el Gobierno se ha empeñado en ignorar. Sin embargo, son atacados con toda la fuerza represiva que nunca se usó para combatir la delincuencia campante que reina en la nación.

2. El 19 de febrero, edificios residenciales fueron atacados y violentados por GN, PN y colectivos apoyados por las autoridades


Como bien relata Caracas Chronicles para los lectores anglófonos, el 19 de febrero las cosas cambiaron en el panorama violento que vive Venezuela, cuando Guardia Nacional, Policía Nacional y colectivos amparados por los antes mencionados comenzaron a violentar edificios residenciales alrededor de las zonas de protesta, disparar hacia las ventanas de los apartamentos e incluso lanzar bombas lacrimógenas al interior de los edificios para forzar la salida de los residentes o forzarlos a asomarse a las ventanas para ser asesinados por los disparos antes mencionados.


Para quienes nunca han experimentado lo que se siente al inhalar una bomba lacrimógena, o más específicamente, inhalar una bomba lacrimógena en un sitio cerrado, les puedo relatar esta experiencia vivida personalmente en el año 2007.

La Policía Nacional usó una bomba lacrimógena arrojada a la recepción de un edificio para forzar a manifestantes desarmados a salir para luego ser disparados. La manifestación ya había terminado y estas personas, entre quienes se encontraba gente mayor, iban hacia sus casas. Ellos se refugiaron en el edificio para evitar los disparos. Yo estaba en el edificio por casualidad, ya que no asistí a esa protesta. 

La PN lanzó la bomba al interior del edificio y, aunque veníamos aprovisionados con vinagre, pasta dental y demás menjurjes caseros que recomiendan para estos casos, la sensación de asfixia era intolerable. Sientes la necesidad de escupir una y otra vez al sentir que se te queman las vías respiratorias. Tu cuerpo, tratando de deshacerse de los tóxicos, te hace llorar, moquear, salivar y sudar, pero aún así, la concentración de gases en un sitio tan pequeño te hace sentir que te asfixias, que no puedes respirar y que perderás el conocimiento de un momento al otro. Es desesperante. 

Al final terminamos por salir corriendo por la única vía disponible, ya que la otra estaba bloqueada por el cordón policial. La PN disparó hacia nosotros, por la espalda, mientras huíamos del sitio. He sido apuntada con armas muchas veces, pero esa fue la primera vez en la que conscientemente vi cómo alguien disparaba un arma en mi contra. 

Por suerte, ninguna de las balas me alcanzó. Al volver a la escena, comprobé lo que ya sabía: las detonaciones que escuchaba detrás de mí no eran perdigones sino balas reales. Las armas que ví eran, efectivamente, fusiles. 

Habiendo vivido esto, sólo puedo imaginar la angustia sentida por familias, niños, personas mayores en esos edificios, sabiendo que si se quedan adentro pueden asfixiarse hasta morir, pero si salen serán masacrados impunemente por las fuerzas del Gobierno. Y eso sin siquiera haber manifestado.

3. Las fuerzas del Gobierno no están controlando manifestaciones, están disparando a matar


En diversas imágenes que corren en las redes sociales, ante el auge de los dispositivos móviles con cámara, hemos visto las fotos de la Miss Turismo, Génesis Carmona, quien se veía participando en la marcha sin más en sus manos que una pancarta, pero fue asesinada de un disparo en la cabeza.

Génesis Carmona (derecha) sosteniendo una pancarta minutos antes de ser asesinada


Casi todos los estudiantes asesinados por el Gobierno tienen heridas en la cabeza o en la espalda. Los disparos fueron, indudablemente, a matar. 

Normalmente, una manifestación pacífica no debería ser enfrentada. Aún bajo el supuesto de que algunos manifestantes estén alterando el orden público, existen protocolos: uso de barricadas, la ballena (agua a alta presión), bombas lacrimógenas (con otro tipo de gases, por cierto, ya que los usados por el Gobierno Venezolano están prohibidos por acuerdos internacionales), entre otros.

En casos más extremos, en los que los alborotadores estuviesen ligeramente armados, están los perdigones (balines hirientes que no detonan pero causan heridas debilitantes)

En casos de mayor peligro, en el que un ciudadano portara un arma de fuego, el entrenamiento demanda que se ejecuten disparos en extremidades, con la finalidad de desarmar al individuo o ponerlo en situación de desventaja para su captura.

Todo esto no viene de una persona experta, está a una búsqueda de Google o a una entrevista de distancia.

Sin embargo, reitero lo mencionado anteriormente: todos los fallecidos a manos de las fuerzas del Gobierno tienen disparos en la cabeza o en la espalda, y ninguno estaba en posesión de armas. ¿Por qué disparar?, y aún peor, ¿por qué se ejecutaron disparos letales que ni siquiera ante la posesión de un arma son justificados?

En el caso de quienes fueron disparados por la espalda, se evidencia la desventaja y el hecho de que la persona asesinada no portaba peligro, ya que se encontraba huyendo y no atacando o enfrentando a las fuerzas enviadas por el presidente Nicolás Maduro y su Gobierno.

En uno de los videos amateur se evidencia cómo una de las víctimas, completamente desarmada, es perseguida por no menos de cinco Guardias Nacionales, quienes disparan repetidas veces por la espalda hasta que cae.

Luego de estas tres distinciones, está claro que lo que para muchos parecía ser un conflicto político se convirtió en un delito de lesa humanidad, una violación de derechos humanos contra civiles. Si estás afuera, esto te ayudará a entender que la situación trasciende Gobierno u oposición. Si estás adentro, y aún apoyas al Gobierno, sólo te pido que tengas claro que estás del lado de un Gobierno represivo y asesino, cuyos miembros usan prácticas aún más violentas que aquellas cuyos miembros criticaban.

Un Gobierno cuyas fuerzas disparan en la cabeza, a matar.

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