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lunes, 2 de diciembre de 2013

Los “especuladores” y el castigo al emprendimiento en Venezuela (III): El círculo vicioso y como Maduro agravó el problema

Esta serie tiene dos entregas previas: 
parte I sobre los gastos en los que incurre un comercio para operar y 
parte II sobre las realidades del control de cambio y como éste afecta los precios.
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Continuemos con el tema de las intervenciones militares en los comercios y la imposición de “precios justos” completamente irreales. 

Una vez que comprendemos de donde salen los precios establecidos por las tiendas, y que recordamos -evidente para muchos, pero no para todos- la cantidad de gastos en los que incurren los “comerciantes especuladores” para poder vender los “televisores con precios inflados” de los que se quejan algunos, entendemos de dónde salen estos “precios inflados”.

Algunos, sin embargo, insisten en pensar que las medidas tomadas por el Gobierno, interviniendo locales y forzándolos a vender a pérdida, solucionará el problema de los precios altos. Sin embargo, esta medida sólo garantiza algo:

Pan para hoy, hambre para mañana


Las medidas de intervención sólo tienen un resultado, evidente para muchos pero no tanto para otros: generar una sensación de bienestar temporal entre el público general previo a las elecciones. Tal vez el sentir que tienes poder adquisitivo para comprar el televisor y la licuadora que siempre quisiste te haga sentir bien estas navidades, pero cuando la realidad golpee, ya será demasiado tarde.

Foto referencial: Wikimedia commons


Lo cierto es que ya varios de los comerciantes intervenidos han anunciado lo que es apenas lógico: "en lo que se me acabe el inventario que el Gobierno me está obligando a rematar, cierro el negocio".

Una de las conclusiones lógicas a sacar es la siguiente: después de tantos años de esfuerzo y sacrificio, ningún comerciante cierra su negocio de la noche a la mañana en medio de un ataque de malcriadez porque el Gobierno ahora le deja sacar un menor porcentaje de sus “ganancias hiper infladas”. 

Después de todo, ¿a qué más se puede dedicar esta persona si no a vender?, ¿quién va a querer pasar de ser propietario a ser empleado cuando todavía puede tener un margen de ganancia que le permita vivir?

La respuesta es más que obvia: el comerciante ya no tiene manera de sobrevivir con los márgenes de ganancia impuestos por el Gobierno. Por eso echa a la basura los años de esfuerzo y sacrificio de los que hablábamos en la primera parte de esta serie.

Esto, haciendo sus distancias, es como renunciar a un hijo al que le dedicaste años de amor, inversión de tiempo y dinero, sangre, sudor y lágrimas, como en la guerra. Nadie abandona eso porque no puede ganar 1000% como antes, como quiere hacer ver el Gobierno.

El resultado es más que evidente: el año que viene, las opciones de compra serán limitadas. 

Muchos de los comercios intervenidos estarán cerrados. Muchos de los comercios que aún no han sido intervenidos muy probablemente también, porque no querrán arriesgarse a ser los próximos pisados por la bota gubernamental. ¿Y saben lo que pasa cuando la oferta es cada vez más limitada? Exacto, escasez y sobreprecio.

Y más control del Gobierno


Porque, si algo ha demostrado el Gobierno, es su intención de controlar absolutamente todo. Así como han intervenido productoras de café para que hoy importemos desde Brasil, productoras agrícolas para que importemos de cualquier parte del mundo en vez de producir, así tocará también que el Gobierno comience a importar electrodomésticos. 

Foto: Prensa Miraflores - Bajo licencia CC en Flickr


El detalle: si con los alimentos, que son productos de primera necesidad, el desastre ha sido tan grande, ni hablar de cómo será el Gobierno vendiendo electrodomésticos.

Ni hablar de que la labor del Gobierno no es vender alimentos y electrodomésticos sino gobernar.

Otro aspecto a tomar en cuenta: si el Gobierno es el único que vende los electrodomésticos, te los va a vender al precio que se le antoje y te lo vas a tener que calar. Si no, ¿qué vas a hacer?, ¿reclamarle al Gobierno?

Todos somos funcionarios


Y el inevitable desenlace parece estar cada vez más cerca. No sólo el Gobierno ha triplicado sus ministerios y oficinas, haciendo que el número de empleados públicos sea mayor, sino que han intervenido aceleradamente una gran cantidad de empresas de todos los sectores de la producción, y ahora de la distribución. Igualmente han cerrado empresas, incluyendo canales de televisión. Por supuesto, todos los empleados que actualmente trabajan para esas empresas son también empleados públicos.

Y así, con la acelerada reducción de la empresa privada (sea porque las empresas fueron intervenidas o expropiadas, o porque los emprendedores huyeron aterrados antes de que los intervinieran o expropiaran a ellos también), cada vez son más los venezolanos que trabajan para el Gobierno, y ya no es difícil imaginar que, de seguir a este ritmo, todos los venezolanos serán empleados del Gobierno.

Y una vez más pregunto, como anteriormente. Si el Gobierno se retrasa pagándote el sueldo u otros beneficios (cosa que ya está pasando en varios organismos, por cierto), ¿a quién le vas a reclamar?, ¿al Gobierno? 

Después de todo, ya hemos visto la genial capacidad de autorregulación que tienen los entes gubernamentales, que ignoran mutuamente las denuncias ejercidas por los ciudadanos.

En pocas palabras, el desenlace es el siguiente: el año que viene te va a ser cada vez más difícil encontrar productos y los vas a tener que comprar al precio que vengan. Te va a ser cada vez más difícil encontrar un empleo en el sector privado porque este se va a haber reducido considerablemente (aunque puede ser sustituido por empresarios afines al Gobierno, que a fin de cuentas es el equivalente más cercano a trabajar para el Gobierno, con todo lo que eso implica) y ni hablar de las posibilidades realistas que tienes de montar tu negocio.

Lo sé, dirás que exagero, y que todos exageramos. Tal como hemos dicho durante los últimos 14 años.

lunes, 14 de junio de 2010

La ficción de inclusión y el discurso del resentimiento chavista

Si de algo se alimentan quienes aún creen en el modelo de país que se propone actualmente es del discurso de la inclusión. Lo más lamentable es que muchos parecieran también nutrirse de una retórica de "castigar" a la "oligarquía", lo cual sólo crea resentimiento, egoísmo y mezquindad.

Más allá del daño moral que sufren quienes quieren ver perjudicados a aquellos que tienen lo que a ellos les falta, también deberán padecer, en algún momento de sus vidas, el descubrimiento de una vil mentira.

Cuando se estableció el control de cambio, se le dijo al "pueblo" que la medida era para que los "oligarcas" no especularan con los dólares y no se los llevaran del país. Ese fue el discurso, "vamos a perjudicar a la oligarquía".


Sin embargo, la oligarquía siempre tiene sus recobecos para librarse de esas "perjudiciales" medidas. Durante el control de cambios, muchos compraron los cupos de los menos favorecidos, o compraron acciones que luego vendieron en el exterior para obtener capital. En última instancia, compraban dólares en el mercado negro pues tenían dinero para hacerlo.

Pero el ciudadano común no tenía manera. Muchos no tienen suficiente capital para adquirir acciones en la bolsa, ni para comprar el dólar a precios del mercado negro, o para comprar cupos de otros y viajar a cambiarlos. Incluso, gran parte de la población no tiene acceso a una tarjeta de crédito para poder solicitar dólares de Cadivi. El marcador: Oligarquía 1, ciudadano 0.


Luego vino el racionamiento eléctrico y de agua. "Vamos a perjudicar a los grandes consumidores, a los oligarcas derrochadores", ese fue el discurso. Los oligarcas siempre pudieron pagar por plantas eléctricas y tanques de agua complementarios para poder garantizar el suministro regular de ambos servicios. Mientras, el ciudadano común tenía que aguantarse los racionamientos, porque no puede acceder a estos lujos. El marcador: Oligarquía 2, ciudadano 0.

Con las expropiaciones e incautaciones "vamos a perjudicar a los grandes terratenientes, a los acaparadores, a los especuladores". Como resultado de aplicar esa política, la distribución de alimentos comenzó a fallar. La oligarquía siempre tendrá dinero para comprar alimentos a los precios que vengan, o para traer lo que deseen del exterior. El ciudadano común tendrá que desangrarse pagando alimentos costosos porque no se consiguen, o comprando aquellos de baja calidad. Oligarquía 3, ciudadano 0.

Con el cierre de RCTV, descaradamente hubo un "ajuste de cuentas" con la familia Granier. Sin embargo, ninguno de ellos cayó en la miseria, pues siempre tendrán capital en el exterior y otras empresas para sobrevivir. En cambio, 3 mil trabajadores directos y miles de indirectos quedaron en la calle, así quiera disfrazarse este hecho. Quienes nos encontramos en el gremio podemos ver claramente cómo no hay puestos de trabajo y, por el contrario, cientos de profesionales reparten currículos sin resultado.

Igualmente, millones de venezolanos se quedaron sin un canal que preferían por un canal pésimo que nadie ve (y ambas cosas se comprueban con el rating). Oligarquía 4, ciudadano 0.

Si expropiaran Empresas Polar, la familia Mendoza, a quien se le pretende cobrar venganza, caerá de pie. Los propietarios de estas empresas tienen, igualmente, inversiones en el exterior. Aunque representaría una pérdida, no van a terminar mendigando el día de mañana, sino operando desde Colombia. El venezolano común experimentará un amplio desabastecimiento, pues las cifras comprueban que los productos Polar son un pilar de la distribución.
El ciudadano terminará comprando alimentos importados de Brasil o Argentina, y ninguno de Venezuela, tal como es ahora en varios rubros casi desaparecidos del mercado. En algún momento, incluso terminará consumiendo alimentos Polar importados de Colombia, donde los Mendoza siguen con su vida a pesar del gobierno venezolano. Oligarquía 5, ciudadano 0.

El discurso de resentimiento que incentiva el gobierno sólo perjudica a los ciudadanos, quienes ávidos de "justicia" no perciben ni siquiera "venganza", sino que terminan perjudicados ellos mismos mientras la "oligarquía" siempre cae de pie.

sábado, 19 de enero de 2008

Venezolano: ya tienes como protestar por tus dólares

La movilización en distintos grupos de protesta online respecto a la reducción del cupo en dólares para las compras por internet, me hizo canalizar el interés hacia algo concreto. Cuando supe que ANAUCO (Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores) introdujo en el TSJ una demanda al respecto, decidí contactarlos.

Su presidente, Roberto León Parilli, me respondió. Entre otras cosas informó que aquellos que deseen apoyar la causa contarán con un instrumento online para hacerlo, a partir del 28 de enero, en el site de esta organización.

La demanda que ANAUCO introdujo incluye otros atentados contra derechos constitucionales, derivados de la regulación cambiaria. A continuación incluyo las palabras textuales de Roberto León Parilli al respecto:

En efecto, hemos intentado una acción judicial ante el Tribunal Supremo de Justicia, solicitando el reestablecimiento del cupo de dólares a 3.000, ya que se trata de un derecho adquirido cuya reducción atenta contra el principio de progresividad de derechos contenido en la Constitución Nacional.


Igualmente hemos solicitado en la demanda, la restitución de las Tarjetas Prepagadas por ser el único instrumento que da acceso a las divisas a quienes no pueden tener Tarjetas de Crédito, es decir, a más del 70% de los venezolanos. La eliminación de este producto dejó discriminados y en situación de desigualdad a este 70% de venezolanos, atentando contra la Constitución (art. 21 CRBV).


Del mismo modo hemos demandado el cese de CADIVI en una serie de prácticas que atentan con nuestros derechos constitucionales, como lo son: emisión de listas acusatorias y sometimiento a procedimientos sin otorgar el derecho a la defensa, violando la Constitución (art. 49 CRBV); limitaciones al libre tránsito al establecer restricciones en el acceso a dólares para destinos como Panamá, Aruba o Curazao (art. 50 CRBV); solicitud de recaudos de imposible cumplimiento como consignar recibos con características exigidas por leyes venezolanas, cuando los emiten proveedores extranjeros que tienen otras leyes; probar en que se gastó el efectivo y declarar en que nos gastamos el dinero, lo cual atenta contra nuestros derechos constitucionales a la vida privada y derecho a la confidencialidad (art. 60 CRBV).


El comunicado finaliza resaltando la importancia del apoyo de la ciudadanía para hacer posible que estas causas triunfen en los tribunales. Así que estén pendientes desde este 28 de enero y participen.

lunes, 31 de diciembre de 2007

La CADIVI-Furia colectiva ¿Cómo canalizarla hacia resultados?

En internet todos están paranóicos y furiosos con la medida de Cadivi de disminuir el cupo anual de compras por internet de 3000$ a 400$. En Facebook me tienen loca con los grupos de protesta contra Cadivi, que a fin de cuentas no están haciendo nada más que compartir su frustración, pero tengo la esperanza de que algún día se vuelvan más activos al respecto.

Los que se ocupan de este asunto están perfectamente claros en cómo esto les va a afectar en sus vidas cotidianas, pero esta no es la norma general.

El detalle está en que para el "pueblo", "venezolano de a pie" o como le quieran llamar, el gran aspaviento lo arman son los "niñitos oligarcas hijos de papi que ya no se pueden comprar sus mariqueras por internet directamente desde el imperio"

Todos sabemos que, definitivamente, a este sector también le afectará la medida. Gran parte de nuestros bienes y servicios (comida, medicinas, ropa, materia prima para la elaboración de CUALQUIER COSA QUE TENGAN EN SU CASA) se compran en dólares.

Si las empresas (o empresarios independientes) reciben sólo 400$ al año, quiere decir que, lo que falta para llegar a los 5000$ que les daban antes, tendrán que pagarlo a precio "mercado negro", que fluctúa entre 6 y 7 mil bolívares actuales (6 y 7 bolívares fuertes desde mañana)

¿Saben que es lo peor? Que antes, a muchas empresas no les alcanzaba el cupo de 5000$ y se mataban pidiendo dólares adicionales. Imagínense la cosa ahora.

El caso es que el "ciudadano de a pie" no conoce o no quiere ocuparse de conocer este hecho hasta el día de mañana (literalmente) cuando vea la factura del mercado y sienta como, a pesar de que le quitaron tres ceros para que sintiera que pagaba menos, ya el dinero no le alcanza.

¿De qué sirve el bolívar fuerte si el efecto Cadivi elevará la inflación a niveles estratosféricos? Lo peor es que se supone que el control de cambio fue establecido para parar la fuga de divisas y frenar la inflación.

Insisto. Mi sugerencia para los panas que le están mentando la madre al gobierno desde Facebook (muchos de ellos además son apoyo o participación activa del movimiento estudiantil) es que se encarguen de informarle a la gente de que modo les está afectando la medida y armen bien argumentadas sus alternativas.

Ya que vieron que sí son capaces de lograr cambios desde un frente unido, continúen.

Como dije en No somos oposición, somos proposición: la misión del movimiento estudiantil luego de la victoria electoral es demostrarle al porcentaje de país que cree que con este gobierno todo está bien, que hay una alternativa distinta con la que se puede estar mejor.

Ahora les deseo un feliz año nuevo 2008. A ver si mis buenos deseos amortiguan la apretada de pantalones que nos espera.
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