Algunos, sin embargo, insisten en pensar que las medidas tomadas por el Gobierno, interviniendo locales y forzándolos a vender a pérdida, solucionará el problema de los precios altos. Sin embargo, esta medida sólo garantiza algo:
Pan para hoy, hambre para mañana
Las medidas de intervención sólo tienen un resultado, evidente para muchos pero no tanto para otros: generar una sensación de bienestar temporal entre el público general previo a las elecciones. Tal vez el sentir que tienes poder adquisitivo para comprar el televisor y la licuadora que siempre quisiste te haga sentir bien estas navidades, pero cuando la realidad golpee, ya será demasiado tarde.
| Foto referencial: Wikimedia commons |
Lo cierto es que ya varios de los comerciantes intervenidos han anunciado lo que es apenas lógico: "en lo que se me acabe el inventario que el Gobierno me está obligando a rematar, cierro el negocio".
Una de las conclusiones lógicas a sacar es la siguiente: después de tantos años de esfuerzo y sacrificio, ningún comerciante cierra su negocio de la noche a la mañana en medio de un ataque de malcriadez porque el Gobierno ahora le deja sacar un menor porcentaje de sus “ganancias hiper infladas”.
La respuesta es más que obvia: el comerciante ya no tiene manera de sobrevivir con los márgenes de ganancia impuestos por el Gobierno. Por eso echa a la basura los años de esfuerzo y sacrificio de los que hablábamos en la primera parte de esta serie.
Esto, haciendo sus distancias, es como renunciar a un hijo al que le dedicaste años de amor, inversión de tiempo y dinero, sangre, sudor y lágrimas, como en la guerra. Nadie abandona eso porque no puede ganar 1000% como antes, como quiere hacer ver el Gobierno.
El resultado es más que evidente: el año que viene, las opciones de compra serán limitadas.
Y más control del Gobierno
Porque, si algo ha demostrado el Gobierno, es su intención de controlar absolutamente todo. Así como han intervenido productoras de café para que hoy importemos desde Brasil, productoras agrícolas para que importemos de cualquier parte del mundo en vez de producir, así tocará también que el Gobierno comience a importar electrodomésticos.
![]() |
| Foto: Prensa Miraflores - Bajo licencia CC en Flickr |
Ni hablar de que la labor del Gobierno no es vender alimentos y electrodomésticos sino gobernar.
Otro aspecto a tomar en cuenta: si el Gobierno es el único que vende los electrodomésticos, te los va a vender al precio que se le antoje y te lo vas a tener que calar. Si no, ¿qué vas a hacer?, ¿reclamarle al Gobierno?
Todos somos funcionarios
Y el inevitable desenlace parece estar cada vez más cerca. No sólo el Gobierno ha triplicado sus ministerios y oficinas, haciendo que el número de empleados públicos sea mayor, sino que han intervenido aceleradamente una gran cantidad de empresas de todos los sectores de la producción, y ahora de la distribución. Igualmente han cerrado empresas, incluyendo canales de televisión. Por supuesto, todos los empleados que actualmente trabajan para esas empresas son también empleados públicos.
Y así, con la acelerada reducción de la empresa privada (sea porque las empresas fueron intervenidas o expropiadas, o porque los emprendedores huyeron aterrados antes de que los intervinieran o expropiaran a ellos también), cada vez son más los venezolanos que trabajan para el Gobierno, y ya no es difícil imaginar que, de seguir a este ritmo, todos los venezolanos serán empleados del Gobierno.
Y una vez más pregunto, como anteriormente. Si el Gobierno se retrasa pagándote el sueldo u otros beneficios (cosa que ya está pasando en varios organismos, por cierto), ¿a quién le vas a reclamar?, ¿al Gobierno?
En pocas palabras, el desenlace es el siguiente: el año que viene te va a ser cada vez más difícil encontrar productos y los vas a tener que comprar al precio que vengan. Te va a ser cada vez más difícil encontrar un empleo en el sector privado porque este se va a haber reducido considerablemente (aunque puede ser sustituido por empresarios afines al Gobierno, que a fin de cuentas es el equivalente más cercano a trabajar para el Gobierno, con todo lo que eso implica) y ni hablar de las posibilidades realistas que tienes de montar tu negocio.
Lo sé, dirás que exagero, y que todos exageramos. Tal como hemos dicho durante los últimos 14 años.





