sábado, 8 de diciembre de 2007

Más allá de la reforma II: "no somos oposición, somos proposición"

Este era uno de los slogans más repetidos hace casi dos meses, durante los comienzos de la campaña antirreforma.

Ahora que la reforma fue rechazada en un referendo, una de las mayores inquietudes es la posibilidad de que ésta se imponga de modos poco democráticos. Ciertamente hay que estar muy alerta al respecto, pero también existe otro campo de acción que debería ocuparse en paralelo: la proposición.

Muchos estarán en contra de ocuparse de ambas cosas a la vez. Cito el caso del bloque opositor hace algunos años cuando tenía encima un referendo consultivo y luego elecciones de cargos públicos. En ese entonces, cuando eran encuestados sobre las posibles candidaturas para las elecciones, éstos alegaban que se estaban ocupando del referendo consultivo y que por ahora no había tiempo de eso.

En ese entonces pensé que, por más opositora que fuese, me daría dolor otorgarle mi voto a un partido que reconoce públicamente que no puede mascar chicle y caminar a la vez. Si eso es simplemente en el partido, ¿cómo sería eso ocupando un cargo público?

Pues bien, una de las cosas que debe demostrar la generación de relevo es que puede mascar chicle y caminar a la vez teniendo una clara agenda de acción.

Aparte de defender el hecho de que la reforma fue rechazada por una mayoría de votos, habría que ocuparse de demostrarle al sector del que se trató previamente en La existencia del otro que existen alternativas diferentes al modelo actual, y que éstas también se ocuparían de ellos.

Ya que el sector estudiantil concibe un modelo de país distinto, es hora de trazarlo, mostrarlo y ponerlo en práctica hasta donde sea posible, volcar parte de su acción al beneficio de las comunidades menos favorecidas, a través de esta "nueva alternativa de democracia social"

Aquel que está convencido de que el modelo actual funciona no lo va a abandonar hasta que no sepa de la existencia de algo mejor. Enfatizo, de algo QUE ELLOS CONSIDEREN MEJOR. Y recordemos también que aquí no sólo juega la eficiencia, también está el corazoncito.

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