domingo, 16 de junio de 2013

Turismo en Venezuela: Eso que hacía uno...

Ya varias veces he tenido esta conversación. La última vez, sucedió mientras estaba sentada con mi prometido en el Centre Bell, esperando la salida de los Rolling Stones y rodeada de turistas británicos que venían saliendo de la Fórmula 1 bastante "alegres" de cerveza y sol, luego de varios días de lluvia ininterrumpida.



A mi lado, un británico con uno de esos acentos inentendibles me comienza a hablar mientras su amigo busca más cervezas detrás de las gradas, haciendo alusión al retraso de 40 minutos de la banda, que además no tenía teloneros.

Así de inentendible era el pana para mis efectos

Como siempre, en algún momento, tocaba preguntar de dónde venimos.

Lo peor, su respuesta:

"Ah, Venezuela, yo he oído que es muy bonito ese país, y que tienen unas lindas playas. Pero también he oído que es muy inseguro. Yo estuve en la selva en Brasil y tuvimos la opción de ir a Venezuela pero decidimos que no, porque a un amigo mío lo robaron en Caracas a punta de pistola"


Esa historia se ha repetido varias veces en los dos años que tengo en Montreal. Últimamente, todo el mundo tiene un amigo que fue robado en Venezuela, intentando conocer las bellezas del país.

Durante mi trabajo de prensa en Venezuela, recuerdo que conocí un actor español que hacía una gira en Venezuela cuando le robaron su maletín de insulina pensando que tenía euros adentro. El cambio de tipo de insulina le causó innumerables malestares y, por cierto, jura que no volverá a "ese país".

Lo peor, luego de haber sido robada 9 veces en distintos lugares de Venezuela, no tengo absolutamente nada qué decir a favor. Mi única defensa es que "antes, la cosa no era así" y que "Venezuela es muy bonita".

Mientras, millones de dólares dejan de entrar al país. Miles de empresarios del turismo, desde la vendedora de empanadas de la playita aquella hasta el dueño del hotel, están quebrando.

Y eso es lo que el Gobierno parece buscar: volver a la gente dependiente, quitarles la posibilidad de mantenerse a sí mismas con un país donde no hay manera de hacer un negocio surgir. Luego, abrazarlos con su "ala protectora" que te da un mercado si te pones esta franela roja y vas a gritar consignas a esta marcha donde nos vamos a gastar millones de dólares demostrando que somos mayoría mientras la policía que todavía tiene voluntad de luchar contra la delincuencia combate con metras a bandidos que tienen fusiles y armamento militar.

Sólo me queda lamentarme porque uno de los países más bellos del mundo también pareciera ser uno de los más violentos y anárquicos, así que no queda fácil ver la belleza legendaria de la que tanto se oye hablar en todo el mundo.

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