sábado, 14 de mayo de 2011

Si es gratis, también debe ser bueno

Por esas casualidades de la red, hoy caí en una nota de Christopher Elliot en Bnet.com. Elliot se preguntaba si los usuarios de los servicios gratuitos de internet deberían molestarse cuando estos no funcionan bien, e incluso hacía referencia al blog de un periodista que definitivamente dejaba muy clara su posición al respecto.

La exigencia es la única manera de salir de la mediocridad. Y, cuando el cliente deja de exigir al proveedor, éste se vuelve pobre de oferta.

La nota de Elliot me llevó inmediatamente a la anécdota del concierto de Emir Kusturica. El polifacético en cuestión visitó Venezuela en una oportunidad, traído por el Gobierno en uno de esos actos culturales con, no un guiño, sino la cara completa, de contenido ideológico.

Más allá de la nota política, mi novio y yo decidimos ir al concierto porque, después de todo, era Emir Kusturica. Antes del concierto fuimos a un foro que ofreció en Parque Central, y luego caminamos al lado del pana hacia Los Caobos, donde sería el concierto "gratuito para el pueblo mesmo".

A la hora en que estaba pautado el concierto, apenas iniciaban las pruebas de sonido. Mientras más tarde se hacía, más pensábamos en si permanecer allí o no, especialmente luego de encontrarnos a un amigo y enterarnos de que el día anterior habían asesinado a balazos a alguien en ese mismo parque.

Esperamos más de dos horas después de la hora pautada, y nada sucedió. Así que decidimos irnos.

Muchos decían, en esa actitud que cuesta soportar, que no era como para quejarse. Después de todo, es gratis.

Llámenme capitalista o como les dé la gana de llamarme, pero aunque me estén dando algo gratis, espero un buen servicio y, sobre todo, respeto. No puedes reivindicar al "pueblo" con algo gratuito si, a cuenta de que es gratis, los vas a irrespetar tratándolos como animales y viéndoles la cara de idiotas, porque, después de todo, les estás haciendo una "caridad". Así de despectivo se siente cuando lo que es gratis no es bueno, como una "caridad".

Lo que nos lleva, por ejemplo, al subsidiado Metro de Caracas. Creo que muchos preferiríamos que nos cobraran un poco más pero nos dieran un buen servicio. Si a cuenta de que el metro es barato nos van a restregar en la cara que no tenemos derecho a quejarnos si nos tratan como ganado, prefiero pagar un poco más y tener un buen servicio.

A todas estas, aquellos que luchan contra el capitalismo son los primeros que te dicen que no tienes moral para reclamar que algo gratis o barato no funcione bien. Entonces, ¿es para ellos el dinero lo que legitima tu derecho a tener algo de calidad? ¡Vaya pensamiento capitalista!

1 comentario:

Oswaldo dijo...

Ciertamente, Nadie tiene el derecho de burlarse de uno, por el hecho de ofrecer un bien/servicio/espectáculo o lo que sea gratuitamente. Deberíamos ver mas ejemplos como el del Software libre, porque en la inmensa mayoría de los casos obtienes un software de calidad, cuando no gratuitamente, es a cambio de una donación voluntaria (aunque tambien lo haya pago). Pero esos ejemplos que citas, Angie, son simplemente unas pocas anecdotas sobre el modus operandi del gobierno que muchos lamentamos tener.