miércoles, 2 de febrero de 2011

Mi visita al Algodonal y por qué no le creo una palabra a Chávez

El martes visité el hospital José Ignacio Baldó (mejor conocido como El Algodonal), por la operación de un familiar. Aunque otro familiar durante una época casi vivía allí, tenía al menos 10 años sin ir.

Al llegar, una se encuentra unos edificios de espectacular arquitectura, de data bastante antigua (unos 150 años, por lo menos), rodeados de un montarral y un tierrero sin el más mínimo control.

La grama no ha sido podada en un buen tiempo, y la maleza mezclada con tierra y lodo comienza a apoderarse de zonas peatonales.

Las paredes estan corroidas, la pintura se cae a capas y hay algunas porciones con hongos producto de las filtraciones que alguna vez sucedieron.

El piso también tiene roturas, y en varios de los departamentos se nota a distancia el deterioro.

Una filtración en el piso del Algodonal. El Nacional

Muchos de los materiales metálicos, como camas, muebles y parales para el suero están oxidados. Algunas ventanas están rotas, y otras están tan sucias que parecen diseñadas así desde el principio.

Recientemente hubo un brote de aguas negras, por lo que algunas instalaciones, como cardiología, permanecen clausuradas y fueron mudadas a otros departamentos.

La operación se retrasó unas seis horas. El motivo: no había aire acondicionado en el quirófano, donde otras veces ha faltado electricidad o agua. Hubo que trasladar al paciente a otro edificio del mismo centro hospitalario para iniciar el procedimiento con retrasos.

Este lugar es de construcción mucho más reciente que el anterior, pero no deja de estar tremendamente descuidado. A pesar de ser una maternidad, la sala de espera es tan deprimente como la prisión de un destacamento policial.

En ambas instalaciones, no es un suceso extraordinario que los pacientes adquieran infecciones al ser operados, por ello, se debe disminuir su permanencia en el lugar.

El personal hace todo lo que puede, pero los equipos parecen haber sido remolcados por el Delorean. Como la ambulancia que hizo presencia en el edificio pocos minutos después.

Con un antiguo logo de la Lotería de Caracas, una apariencia destartalada y oxidada, y un diseño de los años 30, este vehículo sirve más para trasladar al personal de un edificio a otro del complejo que para realmente movilizar pacientes.

Paciente en El Algodonal. El Universal

Este paciente tiene el lujo de descansar con un mosquitero en una de las habitaciones colectivas, donde los baños dan tanta lástima que muchos preferirán aguantarse las ganas o tener la posibilidad de optar por un catéter.

Y si se preguntan por qué esta señora necesita un mosquitero, vean como está, a apenas horas, una de las 15 hinchadas, hirvientes y molestas picadas de insectos indeterminados que recibí ayer.


Claramente, si los pacientes no tienen mosquitero (y no todos lo tienen), quien sabe qué tipo de enfermedades puedan contagiarse a punta de picaditas como esta.

Lo peor es que el Algodonal recientemente fue objeto de una "remodelación", que aparentemente se hizo "por donde pasa la reina", y con materiales de tan baja calidad que ya están por el suelo.

Por eso, Chávez, no te creo un carrizo. Tanto dinero para que este y otros hospitales se estén cayendo.

Es muy ingenuo pensar que se puede engañar con fotos retocadas y programas de TV realizados durante la remodelación a quien va todos los días para allá.

Lamento mucho no haber podido tomar fotos para ilustrar esta nota, por ocuparme de mi situación personal. Apenas esta mañana, cuando me colocaba agua oxigenada en las picadas, decidí reflejar acá la decadencia de un centro hospitalario que podría ser pionero con la base con que cuenta.

Sí, me da rabia no tener para que mi familiar se hubiese operado en una clínica, pasando menos penas. Pero más rabia me da que los hospitales estén en este estado mientras los altos funcionarios del gobierno se dan la vida de reyes.

4 comentarios:

Cris dijo...

Con las pocas fotos que tomaste creo que ilustraste muy bein tu punto, esto dan ganas de llorar

Cris dijo...

*bien

Angie Rodríguez dijo...

Yo nada más tomé la foto de mi picada. Las demás las tomé de medios nacionales. Allí están los créditos porsia.

Las fotos que hubiese podido tomar son mucho peores.

Cris dijo...

Qué fuerte...