lunes, 11 de mayo de 2009

El infierno caraqueño te espera en las calles

Esta vez no es la delincuencia, ni el desempleo, ni la basura. Es el tráfico. Tanto vehicular como peatonal.

Hoy, BBC Mundo dedicó un micro a la odisea que viven aquellos que se trasladan a sus trabajos cada mañana desde las llamadas "ciudades dormitorio" o "ciudades satélite". Sin embargo, no hay que vivir en Los Teques, Guarenas o los Valles del Tuy para sufrir todo esto.



Calles retro

Las calles de Caracas fueron "diseñadas" (acá no hubo mucho de eso que llaman planificación) por algunas mentes retrógradas que sólo pensaron en su momento: una ciudad con 20 mil vehículos. Lógico, con el paso de los años, el parque automotor fue aumentando y las calles se quedaron pequeñiiiiitas (como la caries de la cuña de Colgate)

Peor aún, un gran número de proyectos viales se quedaron en el papel, y hasta el sol de hoy nadie los ha desengavetado. En un artículo de El Universal, activistas comunitarios de Caricuao aseguraban que existe un proyecto para una vía entre Caricuao y La Vega, que iría por las montañas que rodean la autopista Francisco Fajardo en dirección este, única salida del sector. De esto jamás se ha hablado.

Ciudadanos irresponsables

Sí. No te hagas el loco. Es contigo.

Típico de una cola capitalina. Tienes el semáforo en verde, pero delante de ti hay una cola tan fuerte que sabes que no lograrás atravesar la vía perpendicular antes de que te cambie la luz. Igual te metes. Como resultado, los vehículos de la vía perpendicular tienen su turno, pero no pueden usarlo porque tú estás atravesado en su vía. Luego, cuando la situación cambia, ellos hacen lo mismo que tú "porque si ese idiota no se hubiese atravesado, yo hubiese pasado con esa luz verde, ahora que se la calen ellos"


Por eso, las alcaldías han tenido que parir unos cuantos fiscales, pero no son suficientes. Peor aún, no todos los municipios son lo suficientemente estrictos con las infracciones de tránsito. Como resultado, todos hacen lo que les da la gana sin el mayor remordimiento.

Aún falta el peatón irresponsable, que se mete donde se le ocurre, empuja, salta de la camionetica en movimiento, no respeta los semáforos y se atraviesa a "echar una conversa" en medio de la calle, en la entrada de una escalera o donde mejor atravesado quede.

El transporte público

No sólo es lo suficientemente malo como para que nadie por su propia voluntad deje el carro en casa aunque sea un día a la semana, sino que sus conductores pertenecen a una extraña subcultura amante del peligro y autoproclamada "dueña de las calles"


El conductor promedio de camionetica por puesto va a la velocidad que le da la gana, insultando a los demás conductores si no se "quitan del medio" cuando a él se le antoja cambiar de canal o ruta sin avisarle a nadie. Se atraviesa en medio de la calle para que suban o bajen los pasajeros, en lugar de orillarse hacia la acera. No respeta las paradas ni obliga a los pasajeros a hacerlo. Se come la luz y se atraviesa en el semáforo, como en el ejemplo anterior.

Lógicamente, esto causa un tráfico peor de lo que podría ser. Y eso que no he mencionado al motorizado promedio, causante de cientos de accidentes de tránsito al día.

Todo esto creo que se debe a la muerte de algo que desarrollaré en un próximo post: el reconocimiento del otro como persona.


Blogalaxia: , , , , , ,
Bitacoras.com: , , , , , ,
Technorati: , , , , , ,

2 comentarios:

Pablo J dijo...

Eso no es sólo en Caracas, aunque allá probablemente el tráfico es peor que donde vivo.

Aquí en Maturín, cuando llegué de Caracas, no había tráfico, pero las calles las "diseñaron" las mismas mentes retrógadas que hicieron las caraqueñas, u otros peores que aquellos. Realmente peor, porque allá estimaron 20.000 vehículos, aquí 200.

El problema del tráfico no son tanto las calles, sino la inconsciencia y la mentalidad egoísta y malintencionada del Venezolano promedio. Todos creen que tienen "derecho" a cometer las infracciones que cometen y a hacer lo que les da la gana.

Muchos dicen que el problema es la autoridad, yo digo que es la falta grande, apoteósica, enorme y gigante de educación y conciencia ciudadana. Atacando eso, resolveríamos más que poniendo multas a diestra y siniestra.

Yo por mi parte, respeto los semáforos, los límites de velocidad, las zonas para estacionar, el rayado y las señales. En fin, lo que debe ser, aunque los demás no lo sean, porque eso no es excusa.

Saludos, que tengas un buen día ;)

Andrés Schmucke dijo...

Hola... A la hora de salir corriendo de un terremoto recuerda siempre estar vestida decentemente... ¿trabajaste en la Hoja del Gato? Hahahahaha que de años... Yo compraba esa revista...

Un saludo.