miércoles, 30 de julio de 2008

Crónicas del buhonero I: ¿me voy o me quedo?

Mucho se ha hablado de estos profesionales informales tras los miles de intentos de reubicación, detención, vista gorda y pare usted de contar. Ellos resuelven la vida de muchos ciudadanos o hacen un infierno la vida de otros.

Siempre estuve de acuerdo con el editorial de Tal cual que decía que el buhonero no tiene un particular sentido del comercio, sino que está allí porque le tocó, porque no le quedó otra alternativa. Si bien es cierto que el que incursiona a la buhonería lo hace porque no consigue un trabajo en el sistema convencional, también lo es que, quien ya es buhonero, difícilmente se incorpore al sistema.


Veamos: siendo buhonero, dependiendo del ramo y de si el puesto es realmente tuyo, tienes cierta libertad de horario (tú y sólo tú decides cuando montas el puesto y cuando lo desmontas), percibes una buena ganancia mensual, no pagas costos de alquiler, servicios, impuestos y demás (aunque te matraquean), no tienes que rendirle cuentas a nadie y haces lo tuyo como mejor te parece. Tienes épocas de mejor ganancia y otras de recesión, pero sabes que si te esfuerzas, ganas bien.

Si te incorporas a un trabajo, ganas un salario miserable que apenas te alcanzará para el pasaje, la comida y una que otra tontería; siempre ganarás la misma cantidad sin importar lo mucho que te esfuerces (a menos que recibas comisiones), recibes órdenes de alguien más, te descuentan por LPH, Seguro Social y cuanta cosa exista, te pagan 15 y último, tienes un horario fijo y puede que pases años estancado en el mismo lugar.


Si montas tu negocio, tendrás que contratar empleados porque no vas a poder sólo. Tendrás que pagarle un sueldo y unos beneficios, estar pendiente de que no cometan ilícitos en tu empresa y adiestrarlos según lo que desees conseguir; pagarás todo tipo de servicios, alquileres, impuestos y demás cargos de la ley; el Seniat te montará una cacería implacable viendo a ver qué escribiste mal en los libros para multarte o cerrarte; tendrás que abrir a una hora y cerrar a una hora según tu localidad o centro comercial te lo impongan, etc.

Por otra parte, tendrás cierta estabilidad: no te matraquean, ni te persiguen, ni te meten preso, ni te quitan la mercancía. Podrás agruparte en asociaciones empresariales o comerciales estables, crear alianzas fructíferas y contar con el apoyo de una red o de un centro comercial, más seguridad y otras ventajas.


El mercado laboral es tan patético que más bien los que "formamos parte" del sector formal (como una relación adolescente de esos que terminan una semana y vuelven a la otra) sentimos ganas de pasarnos al informal, en lugar de ser lo contrario. Somos cada día más los freelances, que cambiamos la seguridad de un 15 y último, LPH, seguro y demás beneficios por la posibilidad de llegar a ganar una cantidad decente, así sea partiéndonos el lomo y sin garantías. Eso, aunque siga siendo pertenecer al sector formal, es arrimarnos cada día más para el otro lado.

Incorporar a un buhonero al sector formal no se trata sólo de darle un local y unas facilidades, sino de hacer que este sector sea cada vez más atractivo para ellos y no al contrario. Gobierno y empresas están bien lejos de lograrlo. Por ahí dicen "meando fuera del perol" y, aunque ODIO esa frase, no encuentro en este momento una más pertinente.

Recuerden las empresas lo mucho que los buhoneros los perjudican, creo que sería un buen motivo para que sus paquetes laborales sean más atractivos, pero ese es tema de otro día...


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3 comentarios:

enigmas PRESS / Gandica dijo...

Hola Angie.
Sólo para informarte que he aceptado un enlace tuyo a través de bloglinker para la categoría Press & aliados virtuales.

Espero pues una igual deferencia dentro de tu blog.

Estamos en contacto y saludos.

Luis Enrique Bl@nco dijo...

Angie, me gusta el tema pero no lo comparto. En la medida en que al tema de la buhonería no se le ponga límites, se difundirá cada día mas y se tornará inmanejable. Yo pienso saltar la talanquera de trabajarle a alguien a montar mi empresa, pero de manera formal, nada de mata tigres, eso es diferente a ser informal.

A ver si cuadramos algo para complementar y salir de la peladera.

Angie Rodríguez dijo...

Gandica, muchas gracias, todavía estoy cayéndome a golpes con blogliner pero en lo que termine de hacerlo incorporaré la lista...

Luis, precisamente de eso se trata, de poner límites al asunto. Si el sector formal funcionara de un modo más atractivo, no habría necesidad de tanto límite porque la transición del sector informal al formal se daría con más naturalidad, más bien ser buhonero sería algo raro

Saludos a ambos :P