sábado, 5 de enero de 2008

El doctor Knoche ha vuelto I

Esta es una republicación de un artículo que originalmente estuvo en la revista AnteSala en noviembre de 2006. El tema volvió, pero comencemos por aquí.

Caracas también tuvo sus momias

Gracias al trabajo del doctor Gottfried Knoche, Venezuela no tiene nada que envidiarle al antiguo Egipto, con sus momias legendarias. Este médico alemán que vivió en las laderas del Ávila en el siglo XIX, descubrió una técnica para embalsamar cuerpos sin extraer sus órganos. Sus experimentos con cadáveres subidos a lomo de caballo espantaron a más de uno y crearon, en torno al personaje, una de las leyendas más sustanciosas de Caracas.

Por: Angela Rodríguez
Imágenes: Naiara Gómez Reglá y Gerardo Álvarez

Gottfried Knoche, mejor conocido entre los caraqueños como el doctor Kanoche, tuvo muchos logros en su carrera médica, pero se hizo famoso por inventar un líquido que le permitía embalsamar cadáveres sin extraer sus órganos. Su retirada vida en el Ávila y sus experimentos con difuntos crearon en torno a él toda una leyenda.

Se trata de una historia real aderezada por la imaginación de la Caracas en la que la energía eléctrica escaseaba. Por supuesto, la aparición de la Electricidad de Caracas ahuyentó a los espíritus y a los cuentos de camino de nuestras parroquias, por lo que la verdadera historia de Kanoche comenzó a esclarecerse.

Gottfried Knoche nació en Halberstadt, Alemania, en 1813. Estudió en la universidad de Freiburg y, posteriormente, trabajó en el hospital del mismo nombre. En los años 40, Knoche vino a Venezuela junto con su esposa y dos de las enfermeras que trabajaron con él en Freiburg. Según las investigaciones de Andrés Eloy Sánchez, de la fundación Knoche, estas acompañantes no fueron enfermeras en Alemania pues, según sus hallazgos, ellas tenían entre 8 y 10 años para su llegada a Caracas.

En las faldas del Ávila, en un sector conocido como el Palmar del Picacho de Galipán, Knoche adquirió una antigua hacienda cafetalera y construyó allí su mítico hogar, la Hacienda Bella Vista. En sus instalaciones tuvieron lugar los experimentos que lo convertirían en todo un personaje de cuentos.

Experimentando con cadáveres no reclamados de la guerra federal, que subía a caballo desde el hospital San Juan de Dios, Kanoche creó un líquido que se inyectaba en el torrente sanguíneo y conservaba al cadáver sin necesidad de extraer sus órganos. Así, el doctor momificó varios cuerpos y los mantuvo en su laboratorio.

Uno de los usos que este médico alemán hizo de sus cadáveres momificados quizás haya sido el que más aterrara a sus contemporáneos. Knoche colocaba algunas de sus momias con trajes de la Guerra Federal en ciertos puntos de su propiedad para que sirvieran de guardias, ahuyentando a los visitantes. Igualmente, se dice que la momia de Tomás Lander permaneció sentada en una silla de la hacienda durante años.

El relato de sus guardias es uno de los pocos comprobados alrededor de este misterioso personaje, que despierta leyendas aún después de su muerte, en 1901. En el mausoleo próximo a su casa descansaban las momias de su hija Anna, su yerno, sus enfermeras y el del propio doctor, quien dio órdenes a su asistente, Amalie Weismann, de practicarle el procedimiento al morir.

Incluso se dice que el presidente Francisco Linares Alcántara fue preservado con este líquido.

El lugar fue saqueado por estudiantes de medicina que intentaban descubrir el secreto de la fórmula embalsamadora, sin embargo, la composición exacta de esta sustancia, a base de cloruro de aluminio, nunca fue descubierta. Muchas de las momias fueron robadas; otras, enterradas por órdenes del Ministerio de Sanidad, en 1959.

Aunque el doctor Gottfried Knoche realizó una labor social digna de reconocimiento, atendiendo de manera gratuita a pacientes de escasos recursos, se hizo célebre por sus experimentos y las múltiples historias que se gestaron alrededor de ellos. Muchos excursionistas dicen haber escuchado ruidos extraños y lamentos de las momias criollas del Ávila. Lo cierto es que estas almas, siguen en el imaginario popular de los caraqueños, junto al recuerdo del doctor Kanoche. Hasta el rockero venezolano Paul Gillman le dedicó una canción a esta leyenda urbana.

Agradecimientos:

Centro Excursionista Caracas



4 comentarios:

Sicko dijo...

sabia de la existencia del Dr Knoche, pero no sabía la historia con detalle, por demas interesante.

Aunque me han dicho que la excursión a la mansión Knoche es bastante intrincada.. es eso cierto?

Angie Rodríguez dijo...

Bastante, la vez que yo "fui" (tuve un accidente a apenas media hora de la hacienda) la cosa fue así:

Subimos en jeep hasta un altarcito que queda casi llegando a Galipán, de allí bajamos dos horas de camino casi completamente asfaltado. Llegamos a una parada donde bajan jeeps para La Guaira y justo en frente hay un matorral espeso, en subida. Allí son 45 minutos o un poco más (dependiendo del manejo de quien suba)caminando en un denso matorral, de subida, sin camino definido y cortando matas a machetazo limpio.

Trampas más comunes: pedazos de fango resbaloso y caminos espesos de bachacos que hay que pasar corriendo para que no se te monten encima.

Creo que hay que arreglar esto para que la hacienda pueda ser sitio turístico.

De todas formas no es tan terrible como parece. Si yo fui, todos pueden. La razón por la que no culminé fue porque reincidí en una lesión previa.

Ze [Zuplemento.com] dijo...

Yo creo que no pudiste terminar el recorrido por alguna maldición.

No se si te había pasado esto antes:
http://karakenio.wordpress.com/2007/06/03/1xs-200722-dr-knoche/

Ze

Ricardo dijo...

hola! hace ya más de 3 años fui para lo de Knoche y por motivos que ni discutiré en esta época ese post en mi blog está muy popular! mírenlo aquí:

http://arepacontodo.blogspot.com/2009/10/proximamente-las-ruinas-del-dr-knoche.html