jueves, 8 de noviembre de 2007

Guionistas hollywoodenses - guionistas venezolanos

Profundizando en el tema de la huelga de guionistas, que llega a su cuarto día con la solidaridad de Eva Longoria, Sally Field, Steve Carrell, Maura Tierney, John Stamos, Jay Leno, Marg Helgenberg, entre otros artistas.

Ciertamente, la costumbre tiene un gran poder en nuestras vidas.

Probablemente si a un guionista venezolano se le ofrecieran las condiciones laborales que tiene un guionista en Hollywood, estaría más que contento.

A lo mejor, de aquí a diez años, cuando ese guionista se acostumbre a sus condiciones, quiera, con todo derecho, mejorarlas.

En la industria del entretenimiento la distribución de los ingresos es un poco extraña. Por una parte se nos inculca desde que entramos a un set que todos somos importantes para que x producción se dé. Sin embargo, la remuneración económica no se corresponde para nada con esa "importancia moral"

En Venezuela, a un guionista independiente le compran un guión por una suma, generalmente mal pagada, y ya. No sabe de él más nunca, sea un éxito o un fracaso. A un guionista televisivo le pagan sueldo y ya.

En Hollywood, los guionistas también tienen participaciones sobre la comercialización primaria de sus productos. Recientemente se les otorgó también una ínfima participación en la comercialización secundaria (DVD e internet) y precisamente el reclamo surge de la demanda de aumento de sus ingresos por este concepto.

La explicación radica en la piramide de Maslow. Aquellas personas que aún no ven satisfechas sus necesidades primarias no van a estar pensando en las secundarias, las terciarias ni todas las que les siguen. Por eso, mientras en los países desarrollados se debate sobre la legalización del aborto, el derecho a fumar en sitios públicos y la eutanasia; en países como los de Latinoamérica se habla de los hospitales que se están deshaciendo, el derecho a la vivienda y la disparatada situación en que el alquiler de un apartamento cuesta cuatro veces más que el sueldo mínimo.

Esa es la principal diferencia que separa a los guionistas venezolanos de los Hollywoodenses. No es cuestión de talento, preparación o cualquier otro relativo a lo profesional.

Todo está en el entorno. Y todo está en la mente.

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