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jueves, 28 de agosto de 2008

Knoche en la agencia EFE

El compañero Derbys López reciéntemente me envió un link y un video referentes a Knoche. Ya les había comentado de López, el presidente de Fundhea y encargado durante los últimos años de rescatar el legado de nuestra leyenda criolla.

Haciendo click en la imagen podrán acceder al artículo que recientemente publicó la agencia EFE respecto al doctor:


Y acá tienen el reportaje



Disfrútenlo y no dejen de ir al museo Carlos Cruz Diez a ver la muestra de comics...

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domingo, 10 de febrero de 2008

Mitos y leyendas de Venezuela

La cara oculta de Venezuela
Los mitos que aún nos hacen temblar

Nuestro país, aún en pleno siglo XXI, está lleno de mitos que siguen moviendo a sus habitantes. La luz eléctrica ahuyentó a los fantasmas de las calles, pero no de la imaginación de los venezolanos, que siguen relatando con emoción los cuentos de la sayona y el silbón.

Por Angela Rodríguez Fleitas
Publicado en la revista Variedades

El silbón

En las tierras de Guanarito se oyen los aterradores silbidos que espantan hasta al más recio. Cuando se escucha cerca, está lejos, y viceversa. El silbón es la aparición más temida del llano venezolano, un hombre alto y flaco de unos seis metros que fue condenado por su propia madre, luego de haber asesinado a su padre y comido sus vísceras.

Este hombre sobrenatural carga en su espalda un saco de huesos, y advierte su llegada con el sonido del choque de la osamenta en el costal. Si nadie puede escucharlo, cobrará una víctima al día siguiente.

La sayona

Cada vez que aparece aquella mujer, con batola (saya) blanca y largos cabellos negros, las luces fallan. En medio de las sombras se muestra como una hermosa dama que cautiva a los hombres para luego mostrarles sus filosos dientes.

En vida, esta mujer tuvo un ataque de celos y mató a su esposo. Ahora, seduce a los hombres infieles con su aparente belleza para luego asesinarlos. Si se compadece de ellos, puede que sólo les dé el susto de sus vidas.

El doctor “Kanoche”

Su verdadero nombre era Gottfried Knoche y se le adjudica la creación de un líquido con el que momificaba cadáveres, inyectándolo en la vena yugular. Fue un médico alemán que vivió entre momias, en una hacienda en las laderas del Ávila, custodiada por cadáveres de la Guerra Federal. Al lado de la que fuera su casa, se encuentra un mausoleo donde descansaron los cuerpos embalsamados de Knoche, su esposa, sus hijas y sus asistentes.

Los vecinos de Galipán aseguran que aún se escuchan los pasos del galeno alemán, y que continúa entre ellos la presencia de las momias que custodiaban su hacienda. De ellas, la más famosa fue “el muerto que se negaba a morir”. Se dice que uno de los cadáveres que Knoche subió a lomo de caballo se zafó de las ataduras y rodó montaña abajo, desapareciendo por completo.

La mujer mula

Por el año 1815, la gente de la época presenció cómo una mujer se convirtió en mula de la cintura para arriba después de que le negara un plato de comida a su madre. El fenómeno ocurrió en su pequeño restaurant, donde llegó la anciana a pedir. Después de que su propia hija la botara, ella se encontró a un señor que le dio una moneda con una cruz de San Andrés sobre el sello. El hombre le dijo que volviera al restaurant, comprara una comida con esta moneda y, al darle su hija el vuelto le dijera: “quédate con eso pa’ que compres malojo”.

Después de seguir las instrucciones del desconocido, la hija de la señora sufrió la transformación delante de los que allí se encontraban, comenzo a lanzar coces y a relinchar, hasta que se fue del lugar. Después de ese día, la mujer mula aparece rezando en la iglesia de Las Mercedes, cubriendo su castigo con un gran manto blanco.

La llorona

El desgarrador llanto de esta aparición perturba las sabanas venezolanas. Está condenada a pasar todas las noches penando por sus hijos, a los que mató por error.

Esta mujer supo que su esposo la engañaba con su propia madre. En venganza, la encerró en la casa y le prendió fuego, sin darse cuenta de que sus hijos también estaban dentro. Desde entonces vaga persiguiendo hombres. Para quien la encuentra, ella se convierte en presagio de un destino terrible.

La loca Luz Caraballo

Muchos habrán oído la historia de la loca Luz Caraballo en voces de niños andinos, la proeza está en entender lo que sus veloces lenguas pronuncian. Cuentan de una mujer enloquecida por perder a sus cinco hijos. Se dice que dos de ellos partieron a la guerra junto a Simón Bolívar, los que, según la leyenda, “se fueron detras de un hombre a caballo”

Desde entonces, esta mujer enloquecida permanece penando por todo el páramo, de Chachopo a Apartaderos, buscando a los hijos que perdió.





domingo, 6 de enero de 2008

El doctor Knoche ha vuelto II

Photobucket

El artículo republicado en El doctor Knoche ha vuelto I sirve de breve introducción a uno de los personajes más interesantes y menos difundidos que hemos tenido. Sin duda, el médico alemán cuyo elíxir embalsamaba cadáveres con sólo una inyección, es digno de recordar.

Su hacienda, ubicada en el Palmar del Picacho de Galipán, se encuentra en un estado deplorable. Ya desde el camino que hay que transitar se nota la desidia: los espesos matorrales se apoderan de la vereda, apenas visible, en lo que pasan unos días del tránsito de sus últimos visitantes.

Los restos de la hacienda dejan ver los pasos del tiempo... y de los vándalos. Varios graffitis, rayones, dibujos y demás huellas de indeseables se dejan ver en las paredes del hogar, del laboratorio y del mausoleo del doctor.

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La maleza también hace lo suyo con lo que queda de edificación. Derbys López, un excursionista del estado Vargas, se ha dedicado a subir a la hacienda cada cierto tiempo a limpiarla y mantenerla dentro de lo posible. Es maravilloso que alguien se interese, lo malo es que el Estado ni voltee a ver.

La Fundación Knoche hizo algunos intentos hacia este camino, restaurar la hacienda, pero por alguna razón (quizás falta de apoyo), no se continuó o se frenó temporalmente la labor. De aquel intento sólo queda la réplica de una momia que colocaron en un féretro cerca de la hacienda.

Se trata de una hacienda que es patrimonio histórico del país. En ella vivió Knoche, resguardado por momias de cadáveres de la guerra federal, ataviados con sus uniformes. Incluso se dice que allí estuvo sentado el cadáver de Tomás Lander. Ese lugar fue recinto de un invento médico que hasta ahora ha sido imposible redescubrirlo.

Photobucket

Para quien tenga más interes, el Doctor Knoche tiene su blog, mantenido por Alvaro Díaz. También hay un par de videos amateur en Youtube que muestran la hacienda y algo de la historia del doctor. La calidad no es la mejor, mas la intención de difundir este legado es excelente.

sábado, 5 de enero de 2008

El doctor Knoche ha vuelto I

Esta es una republicación de un artículo que originalmente estuvo en la revista AnteSala en noviembre de 2006. El tema volvió, pero comencemos por aquí.

Caracas también tuvo sus momias

Gracias al trabajo del doctor Gottfried Knoche, Venezuela no tiene nada que envidiarle al antiguo Egipto, con sus momias legendarias. Este médico alemán que vivió en las laderas del Ávila en el siglo XIX, descubrió una técnica para embalsamar cuerpos sin extraer sus órganos. Sus experimentos con cadáveres subidos a lomo de caballo espantaron a más de uno y crearon, en torno al personaje, una de las leyendas más sustanciosas de Caracas.

Por: Angela Rodríguez
Imágenes: Naiara Gómez Reglá y Gerardo Álvarez

Gottfried Knoche, mejor conocido entre los caraqueños como el doctor Kanoche, tuvo muchos logros en su carrera médica, pero se hizo famoso por inventar un líquido que le permitía embalsamar cadáveres sin extraer sus órganos. Su retirada vida en el Ávila y sus experimentos con difuntos crearon en torno a él toda una leyenda.

Se trata de una historia real aderezada por la imaginación de la Caracas en la que la energía eléctrica escaseaba. Por supuesto, la aparición de la Electricidad de Caracas ahuyentó a los espíritus y a los cuentos de camino de nuestras parroquias, por lo que la verdadera historia de Kanoche comenzó a esclarecerse.

Gottfried Knoche nació en Halberstadt, Alemania, en 1813. Estudió en la universidad de Freiburg y, posteriormente, trabajó en el hospital del mismo nombre. En los años 40, Knoche vino a Venezuela junto con su esposa y dos de las enfermeras que trabajaron con él en Freiburg. Según las investigaciones de Andrés Eloy Sánchez, de la fundación Knoche, estas acompañantes no fueron enfermeras en Alemania pues, según sus hallazgos, ellas tenían entre 8 y 10 años para su llegada a Caracas.

En las faldas del Ávila, en un sector conocido como el Palmar del Picacho de Galipán, Knoche adquirió una antigua hacienda cafetalera y construyó allí su mítico hogar, la Hacienda Bella Vista. En sus instalaciones tuvieron lugar los experimentos que lo convertirían en todo un personaje de cuentos.

Experimentando con cadáveres no reclamados de la guerra federal, que subía a caballo desde el hospital San Juan de Dios, Kanoche creó un líquido que se inyectaba en el torrente sanguíneo y conservaba al cadáver sin necesidad de extraer sus órganos. Así, el doctor momificó varios cuerpos y los mantuvo en su laboratorio.

Uno de los usos que este médico alemán hizo de sus cadáveres momificados quizás haya sido el que más aterrara a sus contemporáneos. Knoche colocaba algunas de sus momias con trajes de la Guerra Federal en ciertos puntos de su propiedad para que sirvieran de guardias, ahuyentando a los visitantes. Igualmente, se dice que la momia de Tomás Lander permaneció sentada en una silla de la hacienda durante años.

El relato de sus guardias es uno de los pocos comprobados alrededor de este misterioso personaje, que despierta leyendas aún después de su muerte, en 1901. En el mausoleo próximo a su casa descansaban las momias de su hija Anna, su yerno, sus enfermeras y el del propio doctor, quien dio órdenes a su asistente, Amalie Weismann, de practicarle el procedimiento al morir.

Incluso se dice que el presidente Francisco Linares Alcántara fue preservado con este líquido.

El lugar fue saqueado por estudiantes de medicina que intentaban descubrir el secreto de la fórmula embalsamadora, sin embargo, la composición exacta de esta sustancia, a base de cloruro de aluminio, nunca fue descubierta. Muchas de las momias fueron robadas; otras, enterradas por órdenes del Ministerio de Sanidad, en 1959.

Aunque el doctor Gottfried Knoche realizó una labor social digna de reconocimiento, atendiendo de manera gratuita a pacientes de escasos recursos, se hizo célebre por sus experimentos y las múltiples historias que se gestaron alrededor de ellos. Muchos excursionistas dicen haber escuchado ruidos extraños y lamentos de las momias criollas del Ávila. Lo cierto es que estas almas, siguen en el imaginario popular de los caraqueños, junto al recuerdo del doctor Kanoche. Hasta el rockero venezolano Paul Gillman le dedicó una canción a esta leyenda urbana.

Agradecimientos:

Centro Excursionista Caracas



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