Es así como, en plena escasez de alimentos, papel higiénico, toallas sanitarias y otros artículos de primera necesidad (entre los que podemos incluso contar la vida y la seguridad), la opinión pública gira en torno a una partida de nacimiento.
La irresistible salida fácil
En algún momento, quienes votaron contra Maduro (ni siquiera estoy segura de que hayan votado contra el chavismo, porque creo que en Maduro, el chavismo ya no existe) se dieron cuenta de la carrera de obstáculos que significa lograr reconocimiento sobre las inmensas irregularidades de las pasadas elecciones presidenciales.
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| Qué bonito, qué bello, este rumor... |
Por eso, cuando empezaron a surgir los rumores de que Nicolás Maduro nació en Colombia, nadie se pudo resistir al encanto. Seria mucho mas fácil comprobar que Maduro no es elegible para la Presidencia que probar la artimaña tras las pasadas elecciones.
Por eso, tal vez se hace fácil pensar que a Maduro “se le chispoteó” que no nació en Caracas pero se siente caraqueño, que Tibisay Lucena va a armar un parapeto de partida de nacimiento donde, a pesar de estas declaraciones, se dice que Maduro nació en Caracas. Que todo el mundo se peló y dejó constancia de todo frente a las cámaras de televisión para que incluso el que se lo haya perdido en vivo lo pueda buscar ahora por YouTube. Que fácil sería.
Pero, ¿eso de que el Presidente nació en Colombia y podría declararse ilegítimo no les suena familiar?
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| Ni venezolano ni colombiano, sino todo lo contrario... |
¿Como es que nos venden el mismo cuento y nos lo comemos dos veces? ¿Es por nuestra falta de memoria histórica? ¿O es por la desesperación de no ser escuchados, ni siquiera por nuestros compatriotas, cuando decimos que algo esta mal y que todos nos vamos a perjudicar por igual.
Con tres sencillos elementos se crea la cortina de humo: una historia sencilla, una salida fácil a los problemas y un país desesperado por ser escuchado.

