lunes, 25 de noviembre de 2013

Los “especuladores” y el castigo al emprendimiento (II): Control cambiario, precios regulados y otros males

En una (bastante larga pero necesaria) publicación anterior, dediqué algo de tiempo a recapitular algunos de los gastos mensuales en los que incurre un comerciante (de esos llamados “especuladores”) para mantener a flote su negocio, y cuántos de esos “televisores con precios inflados” debe vender para cubrir estos gastos y comenzar a generar ganancias.

Por supuesto, tal y como aclaré, todas las cuentas fueron hechas a vuelo de pájaro. Inmediatamente muchos me recordaron otros gastos no contemplados como: pago de pasivos laborales no contemplados en los beneficios de ley que calculé, impuestos municipales, patentes, comisiones bancarias, Impuesto Sobre la Renta (ISLR), comisiones de CADIVI (nada ilegal, señores, simplemente la comisión bancaria por el uso de los dólares) y gastos de seguridad y custodia (muy necesarios con la inseguridad actual), entre otros.

Igualmente, las bolsas o embalajes donde se entrega la mercancía al cliente final, las protecciones para la mercancía que debe ser transportada o enviada a domicilio, las etiquetas para el marcado de precio, los rollos para las cajas registradoras (con respaldo para la declaración de impuestos), son algunos de los otros gastos omitidos en la entrega anterior.

Digamos que, si antes calculamos que se deben vender 57 televisores para comenzar a hacer una ganancia, esta cifra podría sobrepasar los 70 agregando los criterios anteriormente citados.

Sin embargo, una de las grandes falacias de mi cálculo anterior, el realizado en la publicación anterior, es el precio de compra.

Control cambiario: La realidad del “pobre comerciante” del que te burlas ahora


Por supuesto, la lógica revolucionaria nos hace calcular, basados en Amazon, lo que costaría el televisor a dólar oficial. Esto es porque, según el Gobierno, Cadivi les está aprobando esta divisa preferencial para que puedan importar los productos. He aquí algunos hechos detrás de las aprobaciones de dólares:



1. “Aprobado” no quiere decir “te aprobamos la cantidad que pediste”

Los comercios que importan productos o materia prima normalmente hacen sus cálculos y piden X cantidad de dólares que necesitan para importar la mercancía de X cantidad de meses.

El que a una empresa le aprueben los dólares, no quiere decir que le aprueban la totalidad de lo solicitado. Digamos que una empresa pidió $500.000 para importar el inventario de los próximos 3 meses, pero el Gobierno solo les aprueba $250.000. Esto quiere decir que los otros $250.000 deben conseguirse en el mercado paralelo al precio que sea.

Por ende, los costos del inventario total no pueden ser calculados a dólar oficial, o se generaría pérdida para el negocio. Se deben promediar los precios oficiales y paralelos para llegar a una media.

2. “Aprobado” no quiere decir “liquidado”

Una vez que el Gobierno le aprueba a la empresa la mitad de los dólares que pidió (en este caso. A veces es menos, a veces es más) el equivalente en bolívares del monto aprobado en dólares es bloqueado en el banco. Sin embargo, toma hasta SEIS MESES que los comercios reciban las divisas aprobadas.

Foto: Man-ucommons - Wikimedia commons

Como comprenderán, esperar una cantidad de tiempo indeterminada por los dólares aprobados genera una serie de inconvenientes y alteraciones de precios:

- Los proveedores en el exterior dieron un presupuesto al comercio para que este pudiera calcular los dólares que necesitaba y realizar su solicitud a Cadivi, Sicad u otros (Gobierno al fin) Sin embargo, el proveedor no puede mantener el mismo precio para toda la vida ni reservar mercancía de manera indeterminada. Las dos cosas que pueden pasar son las siguientes:

a. un aumento del precio del producto, lo que quiere decir que ahora el comerciante necesita pagar más dólares de los que pidió y, si ni siquiera le dieron la cantidad total que solicito, ahora son más las divisas que debe conseguir al mercado negro, con lo que el costo del producto le aumenta segun el calculo que explicamos anteriormente.

b. la mercancía se agota en el proveedor presupuestado, por lo que hay dos opciones: 1. se espera a que vuelva a estar en existencia en este proveedor, que puede venir con un aumento de precio y repetir el punto anterior, 2. se busca otro proveedor para completar el stock, pero este proveedor también puede tener un precio mayor.

- Los comercios no pueden garantizar a los proveedores una fecha de pago. Muchos proveedores han tomado medidas “flexibles” para continuar haciendo negocios con Venezuela, pero, a la larga, vender sin saber cuando te van a pagar, y si la moneda se va a devaluar de aquí a que te paguen es prácticamente financiar al otro. Por ello, cada vez son menos los que se quieren arriesgar a vender a comercios venezolanos, ya que, por razones que escapan a su voluntad, terminan incumpliendo a los proveedores.

Foto referencial: Fidel Ramos - Flickr (CC)

- El hecho de que los bolívares sean bloqueados en el momento en que los dólares son liquidados, y luego la divisa sea entregada meses después, crea un problema de liquidez por meses.

Durante todo ese tiempo, el comercio no tiene ni bolívares, ni dólares, ni mercancía nueva. Ni siquiera sabe cuánto tiempo estará en esta situación y depende absolutamente de la venta de la mercancía que queda para pagar los gastos del mes, incluyendo el sueldo de los empleados.

Por lo tanto, mientras más meses se tarden en entregar los dólares para poder recibir mercancia nueva, más debe subir el precio de la mercancía existente para poder seguir pagando los sueldos de los empleados y las facturas del mes.

Los comercios más grandes pueden soportar este tiempo de espera con mayor facilidad, ya que siempre tendrán más liquidez para poder asumir sus gastos durante la espera indeterminada. Sin embargo, esta capacidad es limitada, y es mucho menor en el caso de pequeños y medianos comerciantes.

Después de todo, si los comerciantes van a la Electricidad de Caracas a decir que no pueden pagar el recibo porque no tienen más ingresos -> porque no han recibido la mercancía -> porque no han recibido los dólares, no les van a hacer una excepción y dejar de suspenderles el servicio por mora. Igualmente, si les dicen a los empleados que no pueden pagarles por esta misma situación, no les van a perdonar esto, ya que ellos trabajaron ese dinero y lo necesitan para alimentar a sus familias.

La vida no se detiene esperando por Cadivi. A los comerciantes no les van a perdonar “irresponsabilidades” porque “el Gobierno no me ha dado las divisas”.

La otra realidad: los precios regulados


Como vimos anteriormente, hay diversas razones por las cuales un comerciante debe subir los precios de sus productos aunque lo veamos en una lista de “divisas aprobadas”. Recapitulando:

- No le dieron la cantidad que solicitó, y debe completar con dólar paralelo
- Le liquidaron las divisas tan tarde que el precio del producto subió, y debe completar con dólar paralelo
- Han tardado demasiado en liquidarle los dólares, es incierta la fecha en que los tendrá, sus bolívares están bloqueados y está por quedarse sin mercancía que vender y sin liquidez para pagar sueldos de empleados y gastos mensuales

Sin embargo, si alguno intenta subir los precios de la mercancía para poder lidiar con las realidades enumeradas anteriormente, puede ser víctima de intervenciones gubernamentales o, peor aún, de saqueos.

A esto se suman los precios regulados establecidos por el Gobierno, que por supuesto no toman en cuenta ninguno de los factores anteriores aunque deberían conocerlos perfectamente, ya que son causados por SUS propios retrasos en la asignación y liquidación de divisas.

Como dije en la entrega anterior, los comerciantes son personas como usted y yo que sacrificaron sus ahorros y su tiempo, trabajaron duro para tener estabilidad y dejar un legado.

Repito: nadie hace esa cantidad de esfuerzo para ganar un sueldo mínimo que se pueden ganar trabajando nada más 8 horas o menos al día y sin arriesgar un centavo de sus ahorros. Sin embargo, pareciera que el Gobierno (y un porcentaje del país) les pide que trabajen duro para nada, y que respondan a sus empleados (y familias) con aire.

Entonces, volviendo a la analogía de los televisores. Si al principio de esta publicación, los “televisores con precios inflados” que deben venderse para generar ganancias pasaron de 57 a más de 70 únicamente agregando gastos que no fueron tomados en cuenta en el post anterior, ¿cuántos televisores habrá que vender ahora que no se pueden aumentar los precios para compensar los gastos extra generados por esta carrera de obstáculos llamada Gobierno?

1 comentario:

Santiago dijo...

el peso es muy cambiante, yo habia averiguado para comprarme uno de los ultimos celulares nokia pero deje pasar muchos meses y ya habia aumentado.. con todo pasa lo mismo y con el supermercado ni les cuento