domingo, 12 de diciembre de 2010

La previsión no se divisa #lluviasve

El presidente Hugo Chávez asumió su cargo a comienzos de 1999, luego de ganar las elecciones de diciembre del 98. Durante la primera de las decenas de elecciones que promovió, la que buscaría aprobar la nueva constitución y ratificar su mandato, ocurrió una de las mayores desgracias del país: el deslave de 1999.

Aunque muchos lo conocen como la Tragedia de Vargas, por ser este el estado más devastado y con el mayor número de víctimas mortales, lo cierto es que toda la costa, e incluso otros estados, sufrieron fuertemente el embate del clima.

En pocas palabras, Chávez fue bautizado en el poder por una de las mayores catástrofes climatológicas del país.

La tragedia de Vargas, 1999 (Fuerzasolidaria.org)

Una pensaría que un presidente que inicia su mandato marcado por semejante suceso, va a desarrollar toda una política preventiva para los desastres naturales, pero no fue así.

Durante estos casi 12 años no se construyó una red de refugios o albergues para casos de emergencia como este, tal como una asumiría pensar.

No se previno la construcción de viviendas ilegales en terrenos inestables y, por el contrario, parece haberse acentuado. No se construyeron siquiera suficientes viviendas para cubrir la demanda.

Tampoco se habilitó o instruyó a un equipo especial de emergencias que responda ante casos como este, ni se creó la logística necesaria con anticipación.

Al contrario, nos cayó el chaparrón, como dicen coloquialmente, y nos agarró completamente desprevenidos.

La evidencia de la improvisación

Dado que nada de esto sucedió en todos estos años, los signos de improvisación se hicieron evidentes.

Chávez en cadena nacional desesperado, desalojando cuartos del palacio de Miraflores e "instando" a todas las sedes gubernamentales a hacer lo mismo, tomando e "instando" nuevamente a los hoteles y complejos turísticos a recibir damnificados y ordenando utilizar los colegios como mejor se pueda para poder atender a los afectados.

Chávez instalando damnificados en Miraflores, 2010 (Minci)

Es evidente que nada de esto hubiese tenido que hacerse si se hubiese ejecutado, desde un principio, un plan para reubicar a las personas que habitan en zonas de riesgo; si se hubiese prohibido la construcción de asentamientos improvisados; si se hubiesen construido refugios para casos como este.

Entonces, aparecen de la nada más de 120 mil personas que lo perdieron todo por las lluvias, y el mandatario comienza a improvisar lo primero que se le venga a la mente, precisamente por su falta de previsión.

Definitivamente, personas que han creído tan ciegamente en alguien como lo hicieron con Chávez, se merecían un poco más de previsión de su parte, y no ser arrimados donde mejor quepan.

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