sábado, 14 de agosto de 2010

Prioridades, El Nacional y la agenda del día

La foto de portada de El Nacional del 13 de agosto de 2010 tuvo una consecuencia positiva ineludible: puso a toda Venezuela a debatir, no sólo sobre la inseguridad y el mal estado de las morgues, sino sobre el periodismo.

La foto, cruda, real y bastante desagradable, fue objeto de críticas por personas que aseguraban que El Nacional se habría convertido en Crónica policial o en quelacreo.com al publicarla. Algunos vitoreaban "valiente" y decían que éste era el único medio que se atrevía a mostrar con crudeza la terrible realidad de nuestra sociedad. Otros insultaban con palabras ya conocidas y escribían a las cuentas de Twitter del Gobierno pidiendo sanciones.

Entre estas tres corrientes, varios puntos medios.

En ese momento, mientras monitoreaba las opiniones de la gente por Twitter, también debatía, especialmente con una persona conocida por su radical afecto al Gobierno, @alanz. Él hablaba de ese nuevo término, "pornografía periodística", inventado por Andrés Izarra, un hombre al que hay que reconocerle su capacidad de mantenerse siempre de buen humor.

Entonces, me hablaba de las "razones ocultas" tras la publicación, y parecía querer negar la inseguridad diciendo que sólo lo habían robado una vez en su vida. Habría que ver qué tienen que decir de esto las "madres de la morgue" que lloran en sus puertas clamando por el cadáver de su ser querido, pero también por algo que menos probabilidades tienen de encontrar: justicia.

Mi petición era sencilla. Esperaba, como un acto de gallardía, que el Gobierno le amaneciera a esta foto combatiendo la inseguridad y el mal estado de las morgues. Reconociendo y rectificando. Fue demasiado pedir.

Desde la tarde del viernes, todos los cuerpos y medios del Estado tienen un solo fin: combatir a El Nacional a cómo dé lugar. Mientras, un autobús lleno de niños de un plan vacacional era asaltado, porque los cuerpos de seguridad les voltearon la espalda para hacerle frente a un medio de comunicación que no ha matado ni asaltado a nadie.

De la ética

Muchas personas escribían por el "amarillismo" del medio. Sin embargo, en mi debate de Twitter con @musicaymas encontré una pista para poder explicar con más claridad mi punto de vista. Él dice, en algún punto, que "las fotos de EN de sucesos nunca han sido así".

En ese momento, afirmé que, ni lo han sido, ni lo serán, y esa es una pista para poder entender desde otro punto de vista la portada.

Si un medio amarillista publica una portada así, nadie prestaría atención. Ahora, cuando un medio que normalmente no es amarillista lo hace, pasa lo que vivimos incluso a un día de la publicación: un debate nacional.

En Twitter, afirmé que considero esto un grito. Más que una reacción a las carcajadas de Izarra (cosa que tampoco se puede negar), es un grito desesperado ante quienes pretenden negar con cinismo la violenta realidad de nuestro país.

Agenda invertida

Por otra parte, este sábado amanece con un fenómeno que hace tiempo no se veía.

Quienes trabajan en medios saben la enorme influencia del Gobierno en la agenda periodística. Chávez dice cualquier cosa en una cadena, y los medios se llenan de "reacciones" a esa declaración. Los eventos oficiales tienen tal importancia en la agenda de medios no oficiales que a un periodista le sorprende enormemente cuando los funcionarios públicos alegan "desequilibrio informativo" para justificar su recién adquirido imperio mediático.

Hoy, medios como Venezolana de Televisión (1 y 2) y Aporrea (1, 2, 3 y 4), la Agencia Venezolana de Noticias y otros, han amanecido plagados de reacciones a la portada de El Nacional, ya sea para anunciar acciones contra el medio, o para hablar de lo "maravillosas" que son nuestras morgues.

Por primera vez en un buen tiempo, un medio no gubernamental dictó la agenda a los medios del gobierno, y no al revés.

Después de todo, El Nacional obligó a los medios oficiales a tocar el tema de las morgues y la inseguridad, así sea para hablar de medias verdades.

Ojalá, con mediana frecuencia, se pueda obligar al Gobierno a hablar de los temas que le incomodan, aunque espero que no siempre tenga que ser a costa de imágenes tan rudas.

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