miércoles, 13 de agosto de 2008

De GuateBeni pa GuateSuki

La primera vez que comí sushi fue en Benihana. Mi mamá me compró unos philadelphia y quedé enamorada de esa combinación de salmón, aguacate y queso crema. Me volví asidua al de Sambil pero... Benihana cambió su nombre a Sukihana y, a diferencia de los cambios de nombre de los ministerios, esto fue más que un reemplazo de letras.

Así se ve un roll en la valla: bien armadito, con wasabi en forma de hoja y jengibre en forma de flor

Mi mamá y yo casi siempre terminábamos allí. También solía ir después de un día de diligencias. La relacion precio-valor era buena, los productos bastante aceptables, la presentación, la atención, todo estaba en los estándares de un sitio al que puedes volver a ir.

Seguí yendo a Sukihana pensando que sería sólo una cuestión de nombre, pero no. En cuatro ocasiones seguidas mi mamá pidió un combo y en caja le marcaban otro. Cuando le traían la orden equivocada, ni siquiera le admitían el reclamo porque el mismo ticket de caja estaba errado.

En otras ocasiones, aún cuando pedíamos dos bebidas y dos combos, nos incluían un sólo cubierto, y tocaba ir a buscar el otro. Faltaban cosas como wakames o gyozas y tocaba reclamarlas.

La flor de jengibre en la vida real

La cumbre de todo fue cuando pedimos gyozas, nos las cobraron y, cuando llegó la bandeja nos indicaron que no había gyozas, que si queríamos nos las cambiaban por unas croquetas porque no nos podían devolver el dinero. Dicho sea de paso, a mi mamá no le gustan las croquetas y a mí, que sí me gustan, me parecieron asquerosas.

Supongo yo que cuando un producto se acaba, deben notificarlo en caja para que los cajeros no lo sigan vendiendo. ¿Tengo que comer lo que a ellos les da la gana o lo que yo quiero pedir? No es suficiente con que los taxistas elijan para donde te quieren llevar, ahora los empleados de los restaurantes también deciden que debes comer.

Lo peor es que, cuando por fin pegas una y te traen lo que pediste, tienes que observar e intentar comer rolls previamente desarmados, tan mal hechos que se abren solos y que no contienen la proporción correcta de ingredientes. De verdad la presentación da pena.

La hoja de wasabi en la vida real

Hablando de la parte económica, siempre, SIEMPRE, terminan cobrando unos bolívares más de lo que marca el combo en el menú por cualquier tontería que se les ocurra. Quisiera algún día comprar un combo de Bs. 30 y pagar de verdad Bs. 30.

Creo que seguí yendo unas veces más con la esperanza de que se tratara de un mal gerente al que pronto despedirían, pero no. Una vez intenté ir pero ya llegando a pocos metros del local se sentía un hedor a pescado podrido que provenía de allí. No sé cómo podían estar comiendo allí los que estaban sentados.

Un roll pre desbaratado, como todos...

Para culminar, más de una vez he llegado a la papelera pariendo con la bandeja, full de peroles y me he tenido que encontrar en ella empleados pasándole trapito a las bandejas anteriores, incapaces de ayudarme con la mía o por lo menos abrirme la papelera para que no se me caiga todo de las manos.

De verdad da pena que un local que en sus primeros momentos estaba destacando, hoy sea este remedo de taguara con buen diseño gráfico. Conozco restaurantes familiares con una presentación menos pro pero con productos, atención y servicio impecables, que hacen que quieras volver.

Los socios o propietarios de Sukihana que se pongan las pilas o se preparen a quebrar, porque van de Guatemala pa' guatepeor

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