viernes, 1 de agosto de 2008

Crónicas del buhonero II: tu panita y tu enemigo

A algunas personas les parece genial un buhonero. Lo encuentras en cualquier esquina vendiéndote bueno, bonito y barato cualquier cosa que necesites. Sin embargo, en medio de este facilismo, hay cosas mucho peores.

Reciéntemente me encargué de divulgar el ya sabido caso de las bases de datos institucionales que son vendidas por algunos de ellos para nuestro perjuicio, facilitándoles la vida a los delincuentes. Pero las vinculaciones entre buhonerismo y delincuencia no terminan acá.


Ya sabemos que ser buhonero es infringir la ley, aunque sea en pro de alimentar las bocas que pían en tu casa. Muchos venden mercancía ilegal (como películas y discos piratas, por ejemplo), otros roban deliberadamente servicios públicos (como los que usan las tomas públicas de luz para alumbrar sus puestos o suministrar corriente a sus reproductores y televisores), y absolutamente todos están evadiendo pago de servicios e impuestos, sin contar la erosión al comercio formal.

Aunque todo esto es grave, apenas es la parte inocente de los múltiples delitos que acá se esconden. Muchos buhoneros cometen el grave error de aliarse con la delincuencia, a cambio de protección y comisiones, sin saber que, a largo plazo, se están quitando la comida de la boca.

En una ocasión, saliendo de mi universidad y entrando al Metro, me arrancaron el celular. Tenía información realmente vital, pero seguro que al malandro no le importó. Conseguí policía rápidamente, pero, según él, resulta que los buhoneros de la zona estaban aliados con el malandro, así que solían esconderle el botín y negar su presencia.


Posteriormente pasaba por el lado de un puesto de llamadas cerca de mi casa cuando vi a un individuo bastante sospechoso que se acercaba a venderle un celular al dueño del puesto a un precio que me haría dudar si fuese él. Además, el celular no tenía ni caja, ni cargador ni nada, estaba así, como recién arrancado de la mano o la cintura de alguien. Así que de ahí salen muchos de los teléfonos que se alquilan a diario en las calles.

Desde ese entonces, me negué a alquilar un teléfono por muy urgida que estuviese, no fuese a tener que pagar por usar mi propio celular...

Igualmente, en el bulevar de Sabana Grande en plena época de la toma buhoneril, fue ampliamente conocido que, en algunas zonas, los comerciantes informales eran cómplices del nuevo método delictivo: te agarraban entre cuatro, te quitaban todo, unos golpes y al piso...

Lo que estos trabajadores no se imaginan, por evidente falta de visión empresarial, es que ellos mismos se están quitando la comida de la boca. Al aliarse con delincuentes como estos y permitir que cometan sus ilícitos en su zona de ventas -y peor aún, con su ayuda y complicidad-, la voz se corre como pólvora. En pocas semanas ni el más pintado va a querer aparecerse por allí a comprar nada. Ni cerca.

Entonces, el buhonero habrá perdido su clientela. Ya no tendrá beneficios de su alianza ilícita porque no habrá a quien robar, ni recibirá ingresos por sus ventas porque nadie le va a comprar allí, por temor a ser atacado. Me pregunto que tan beneficiosa le resultó su brillante táctica.


No digo que todos los buhoneros sean delincuentes, porque incluso conozco a varios y me consta. Pero los que se dedican a este tipo de cosas, como se dice, rayan el gremio, y tampoco creo que a largo plazo se beneficien demasiado.

Entonces, el fanático del buhonero tiene acá otra razón para pensarlo...


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2 comentarios:

HAL9000 dijo...

El buhonerismo es la máximo prueba de la terrible situación económica que vive el país... A diferencia de la gente que tiene puestos en lo mercados Guaicaipuro, el Cementerio o Coche (que por cierto el alquiler de cada puesto cuetsa un realero) estos comercianes realizan una actividad que, en teoría, está penalizada en el Código Civil. Si las autoridades no hacen nada es porque están conscientes de que la situación económica es tan infame que deben permitir esto para que un grupo importante de personas resuelvan la arepa. El problema es que no es más que un pañito caliente, y los problemas de fondo siguen ahí...

Angie Rodríguez dijo...

Sin ir muy lejos, en los centros comerciales hay puestos de películas piratas y el Seniat no dice nada... no creo que les interese mucho resolver ni el problema de los buhoneros ni el de la piratería (menos podría creerlo con cuñas tan malas como la del 20 pirata, parece un autosabotaje...)