lunes, 10 de diciembre de 2007

De borrego a genio, sólo hay un paso

Ultimamente preocupa la situación de la infancia. En esta ocasión no se trata de la infancia abandonada sino de los niños que se crian en un entorno medianamente normal. Ellos también pueden estar abandonados de muchos modos.

Ahora los bebés nacen más grandes y con más potencial para hacer cosas asombrosas, pero con menos padres que los incentiven a lograrlo.

Cuando veo a las personas con sus niños en la calle me parece ver a pastores arreando ovejas o a peatones paseando perritos. No los tratan como personas: se limitan a "contenerlos" y, cuando mucho, a darles órdenes sin ningún tipo de explicación. A veces ni eso.

Hay algunas cosas que aprendí de mi propia infancia, la de mis primas y la de los chicos que andan por la calle:

1. los niños SI entienden: darle a su niño una orden sin una justificación es uno de los actos más castrantes de los adultos. "Quédate aquí porque sí" sólo enseña a los futuros adultos a actuar sin pensar. En cambio, "quédate aquí porque está lloviendo y si te mojas te puedes enfermar", es muy diferente.

Con una simple muestra (realista) de causas y consecuencias es suficiente para que el niño sienta que hace las cosas por un fin que lo beneficia, y le crea criterios para sus futuras decisiones.

2. lo que dicen los niños no son puros balbuceos: hoy en día el tráfico de información es tan impresionante que los niños son bastante precoces. Ellos son capaces de recibir y procesar información, generando contenidos interesantísimos que vale la pena difundir.

Su carácter precoz va a tal nivel que sus necesidades de expresión son cada vez mayores. El ejemplo más cercano para explicarlo es el deseo de mi prima de 8 años de dirigir una película, su constante componer de canciones y varias carpetas repletas de dibujos. Ya no se trata sólo de niños jugando, sino de niños generando ideas y expresándolas con los medios más diversos.

3. a esta edad, los niños están ávidos de información: y lo menos que podemos hacer es orientarlos. Esta es la edad perfecta para inculcar hábitos de lectura e investigación, y la oportunidad perfecta para filtrar información inapropiada.

Si a esta edad su niño lee, aprende conocimientos adecuados a su edad y ejercita el raciocinio, su futuro es prometedor.

4. las artes desarrollan el pensamiento: cuando era niña, mi mamá me llevaba a los museos, al cine, a los conciertos y obras de teatro. Este fue un buen comienzo para interesarme en el arte y el conocimiento.

Sinceramente creo que todos los niños deberían tener las mismas o mejores oportunidades de esparcimiento. Otra sugerencia que añadiría sería incorporar actividades deportivas, estudios musicales y artísticos, siempre que no se esté forzando su ejecución.

5. toda pregunta merece una respuesta lo más apegada a la realidad posible: ignorar las preguntas de los niños o responderlas con mentiras sin sentido es otro modo fácil de crear a un futuro idiota. Si el niño se toma la molestia de preguntar (así lo haga a cada rato, con cada cosa) es porque el tema REALMENTE le interesa. Darle adecuada respuesta no sólo aumenta su nivel de conocimientos sino que evita que, ante el vacío de información, busque respuesta en fuentes menos confiables.

Si nos remitimos al crucial tema de la educación sexual es más fácil apreciar de que modo la información inadecuada puede tener trágicos desenlaces. Pero cualquier tema merece igual atención.

El cerebro de esta niña es bastante estimulado. Esto, que muchos considerarían una simple memorización, es un gran ejercicio para su edad: está absorbiendo conocimientos muy útiles para el comienzo de su aprendizaje y ejercita su memoria. Lo mejor es que ella realmente se divierte aprendiendo. Si les parece hermoso, es hora de comenzar con sus hijos, nietos, primos, sobrinos y demás allegados que apenas comienzan su vida.

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