miércoles, 7 de noviembre de 2007

Medios venezolanos: la visión más imparcial posible

Rompiendo de nuevo mi promesa de no meterme en política (porque desde hace tiempo que los medios son política, por algo los llaman "el cuarto poder")

En unos minutos de vagancia lectora, que no se refiere a no leer sino a vagar sin rumbo entre letras, me encontre a Rhona Ottolina justificando la no renovación de la concesión de RCTV con la no renovación de la concesión de productor independiente a Renny Ottolina en su época.

Pudiera sorprender, pues Rhona se había visto públicamente con marcada tendencia opositora al gobierno. Ella citó un fragmento del "Juicio a la televisión venezolana", publicado por Renny el 22 de junio de 1980 en la revista Resumen.

Reforzando la idea de que ni Granier ni los altos ejecutivos del canal lo querían en un programa independiente, señaló:

"A papá siempre le preocupó la irresponsabilidad de los medios televisivos que en vez de subir en calidad, escogían siempre igualar hacia abajo y mantener a un televidente ignorante y embrutecido con tal de usarlo. Así lo manifestó en su 'Juicio a la Televisión Venezolana'"

En esto le doy toda la razón. Tanto asiento ante la opinión de Renny que salí corriendo a buscar el ensayo antes mencionado. En él, aparte de lo señalado, encontré algo muy interesante. Creo que hace falta leerlo completo para poder opinar al respecto. Sin embargo, cito un fragmento que Rhona no debió omitir:

(...) yo predigo que la televisión venezolana se irá hundiendo cada día más, en su mar de irresponsable vulgaridad con la única consecuencia de provocar la intervención del Estado. Y tendrá que intervenir el estado atendiendo el clamor de los hombres y mujeres responsables del país, que cada día hacen sentir más fuerte su voz de justa protesta.

Cuando estemos en manos del Estado habremos perdido la libertad de competencia, la libertad de escogencia entre canales, y con toda probabilidad habremos perdido la libertad de expresión; como es lógico pensar por cuanto ningún gobierno en su sano juicio va a permitir que se use un medio por él directamente controlado para que se le hagan críticas que podrían ser acerbas si así lo ameritase la situación de tal gobierno. ¿De quien será entonces la culpa? La respuesta es una sola: de quienes hoy en día pagan y administran la industria de la televisión venezolana.

Descarga el ensayo completo AQUI

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