jueves, 22 de noviembre de 2007

De cómo se ejerce la política en Venezuela I: Bad boys and girls

Partiendo de que en Venezuela, la política es más sentimental que cerebral, no debería extrañarnos que aquellos que apoyan al gobierno también aplaudan la actitud de Iris Varela en el estudio de Café con Azócar.

Para una gran parte de ellos, la postura oficial es absoluta verdad. Esa parte sólo escucha Radio Nacional, VTV, TVES, Avila TV y medios oficiales varios. Sólo ponen canales no oficiales para criticar y hacer llamadas al respecto.

Igualmente, para una gran parte de los opositores radicales, Globovisión es una especie de "biblia televisada" y su consigna sería algo así como "haz patria, mata a un chavista". El radicalismo está en todos lados: política, religión, música, cultura y deportes, por no seguir enumerando.

El caso es que, si una diputada se siente afectada u ofendida por la publicación de un periodista, el canal a seguir es hacer una demanda por difamación e injuria. Incluso podría convocar una rueda de prensa para desmentir aquello y dar pruebas pertinentes. Sólo en países como el nuestro las diputadas liderizan pandillas armadas para destruir sets de grabación y golpear periodistas. Peor aún, sólo en este país se ve que un porcentaje de la población apoye esto.

Cuando se apoya la violencia se está ante un arma de doble filo. Si apoyas la violencia para una causa, debes apoyarla también para otra. Si no, estás en manos de la discrecionalidad de la gente.

El caso es que, por mucho que se apoyen las intenciones, siempre debe prevalecer la racionalidad de los actos. Lanzarle tomates a Juan Barreto porque se está en desacuerdo con él sólo lo beneficiaría. El alcalde declararía con sobrada razón que quienes lo adversan son unos salvajes, y la gente con toda razón lo creería.

Igualmente, Iris Varela ha convertido a Gustavo Azócar en una especie de mártir para la oposición: un señor que continuamente se enfrenta a procesos judiciales, al que todos vieron mientras una mujer apoyada por guardias armados lo golpeaba repetidas veces y él no hacía nada más que redundar con palabras en lo que ya se estaba viendo.

Evidentemente, como dijo Iris Varela, cuando se meten con los hijos, las madres se molestan. El problema no es que ella se moleste, sino cómo canalice esa molestia.

En estos tiempos vale defender los canales regulares. No se trata de llamar a todo politiquería, asquerosa diplomacia o hipocresía, o de decir que "así se resuelven las cosas en el barrio" En primer lugar, si los métodos del barrio fuesen tan efectivos, sus habitantes no se quejarían tanto de sus carencias y no lucharían tanto para salir de allí. Creo que de todas las cosas buenas que pueda tener un barrio, la violencia no es uno de ellos.

Por último, estos canales regulares de los que tanto se despotrica son los que han permitido una mediana convivencia entre los seres humanos. Sólo por eso valdría la pena defenderlos.

1 comentario:

Juan dijo...

el peo no es tanto lo vergonzoso del asunto sino que aquello q llaman vulgo, proletariado, etc al ver cosas como esas, q ademas quedan impunes porke la tipa es arrecha y tiene poder, mas temprano q tarde terminarán imitándola y sintiéndose q están en su pleno derecho de comportarse asi, no es secreto para nadie q el chavismo apoya y dirige bandas armadas que, a cambio de impunidad, hacen el trabajo sucio de matar escualidos apátridas golpistas cachorros del imperio blablablabla etc y cosas por el estilo
por eso es q prefieren regalar nuestro dinero en todo el mundo que usarlo aqui para disminuir la criminalidad

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en cualkier caso
quien verdaderamente está ofendiendo la memoria del hijo fallecido, es su propia madre al comportarse de esa manera

esta sra varela es el mejor ejemplo de que ni el dinero ni el poder compran la felicidad, de verdad la compadezco