viernes, 12 de octubre de 2007

La contraparte: 10 razones para vivir sin una "Teresa"

Senos, lolas, tetas, mamas, o Teresas, como les decía mi bisabuela. No sé si será un asunto tico o una ocurrencia suya, pero por lo menos este nombre comienza por "te"...

Elijan al azar una personalidad famosa que cumpla estas características: senos con implantes y gran predilección por la labor social.

Ahora, ofrézcanle hacer un gran donativo a UNICEF, o a la institución que prefieran, a cambio de que se quite un seno y permanezca así por un año.

Decisión difícil. A alguien debería ocurrírsele buscar quien lo haga. El hecho es que, por muy buena que sea la causa, la elegida lo pensaría mucho, si es que lo hacen.

¿No se la pasan las mujeres (y esta también) diciendo que no les importa lo que la gente piense o diga? Pero estoy segura de que, en esta decisión, lo que pesa es el qué dirán:

Si no lo hago dirán que soy superficial, que soy una desgraciada por negarle tanto bien al mundo por una razón estética, bla bla bla...

Si lo hago me van a mirar feo, porque que cosa tan horrible tener un solo seno...

Por allá, en terrenos recónditos, puede que quede algo de ¿Cómo me voy a sentir YO al respecto?

Muchas culturas han encontrado buenas razones para vivir sin un seno, como por ejemplo, la facilidad para colgarse encima un arco y unas flechas, al estilo de un bolso cruzado. También quien quiera desafiar la simetría o las convenciones sociales podría hacerlo, quien haya nacido así y no quiera cambiar, quien tenga un seno lleno de quistes y no se quiera quitar los dos.

Si vamos al caso, podemos encontrar mil razones, desde las más descabelladas hasta las más objetivas para hacer algo a todas luces antinatura. Creo que es preferible el donativo a la UNICEF.

Más allá de lo anecdótico, cualquier razón para hacer las cosas es válida. Y el tener razones válidas para hacer algo, no implica que esto sea correcto, recomendable o beneficioso para alguien, ni siquiera para ti.