viernes, 25 de septiembre de 2009

El Miss Venezuela y la apología a la mediocridad

Anoche, muy tarde, noté que estaban transmitiendo el Miss Venezuela. Comencé a verlo durante los trajes de gala, sin embargo, con lo que vi tuve suficiente para deprimirme.

Toda la vida, nuestras misses han destacado en el exterior (con ciertos ejemplos) Incluso han despertado la envidia y malos comentarios de algunas personas en el exterior, quienes parecieran no poder soportar la buena racha que ha tenido el país en este campo.

Sin embargo, este año fue, para mí, el año de la vergüenza. Ha habido certámenes terribles, incluso misses que responden incoherencias o algunas que se ven desniveladas en comparación con otras. Pero nunca había visto uno donde toque elegir a la "menos mala"

Aún así, lo peor no eran las misses, sino la actitud frente a ellas.

Las misses de este año hicieron una pasarela terrible, completamente carente de clase. Al respecto, Maite Delgado comentó que es muy difícil caminar con esos tacones tan altos.

Durante la ronda de preguntas, las 10 semifinalistas demostraron que esta es la peor generación de misses que jamás haya visto. Maite una vez abrió la boca para resaltar lo difícil que es hablar frente a las millones de personas que estaban en el Poliedro.

Cada acción impropia de las misses tenía una justificación por parte de Maite, por un momento la animación parecía una ronda de excusas más que los comentarios sobre el evento. En ese momento, me pregunté: ¿acaso no ha sido toda la vida requisito de una miss caminar en tacones altos y saber hablar en público?, ¿acaso las misses no lo han hecho toda la vida?

Una cosa es que tengas un error, que te resbales una vez, que confundas una palabra con otra. Pero hacerlo terrible de principio a fin no admite ninguna de las frases que se escucharon durante el evento.

Entonces, como son nuestras misses, hay que apoyarlas incondicionalmente y no decir lo terribles que estuvieron. Al menos eso espera una parte de la sociedad y, por supuesto, los involucrados en la mega torta. Lamentablemente, así no se construye un país.

El mensaje del Miss Venezuela fue: hay que ser condescendientes. No importa si eres mediocre, igual te vamos a apoyar. Hubiese preferido que Maite simplemente ignorara los sucesos y siguiera con su animación, antes de tener que escuchar las cientos de disculpas que tuvo que dar por la pena ajena que le hicieron pasar las misses.

En fin, así como en cada piedra de este país parece estarse imprimiendo la apología a la mediocridad, para que así podamos verla donde quiera que vamos, las chicas que vean el Miss Venezuela tendrán muy claro que no importa ser brutas, tener una cotufa en la cabeza y no hacer bien ni siquiera aquello a lo que se dedican. Igual, se puede triunfar, y la gente se lo tiene que aguantar.


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1 comentario:

Adictísima dijo...

TAL CUAL.

Yo nunca había visto un grupo de Misses tan mal preparado; fue un comentario que puse en mi extensa reseña. Da toda la impresión de que la crisis no sólo redujo el número de las misses, sino el tiempo de preparación. Se notaba. Se notaba en los desfiles, se notaba en el escasísimo porte de las misses, se notaba en más de un detalle.

Pero mucho lo acentuó también la continua excusadera de Mayte, que lejos de aliviar el disparate lo reforzó. Y en realidad no estaba excusando a "las niñas" sino a todo el grupo organizador y a todo Venevisión. Pues bien, para mí eso no es excusa. Daba toda la impresión de que trataron de montar un concurso con el mismo oropel de siempre....pero sin real. El aplauso a la mediocridad....fue el colmo de la mediocridad. No sólo era malo, no sólo era MAS malo que años anteriores, sino que todavía pretendían que se los pasáramos por alto.

Yo tengo la impresión, más desde que revisé todo el evento, de que más que dinero, faltaron ideas, creatividad, cómo usar menor cantidad de dinero en hacer cosas realmente buenas. SI la mitad de lo que botaron contratando dos regguetoneros, hacer trapos ridículos de gala y demás lo hubieran reducido a la mitad y ese dinero usarlo para preparar realmente a las carajitas éstas en modelaje y oratoria, habríamos tenido un mejor concurso este año. No uno que dejó en ridículo no sólo a las misses, sino a la organización entera. Cualquiera que viera eso por primera vez este año se preguntará de donde es que se ganan Concursos internacionales.

Patética apología a la estupidez y a la mediocridad.

Saludos,